Se están encontrando fibras de poliéster en zonas tan remotas como el océano Ártico

The Arctic Ocean
An average of 49 microplastic particles was found per cubic meter of seawater throughout the Arctic.Image: Unsplash/Annie Spratt
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  • Los científicos han encontrado pruebas generalizadas de microplásticos en el océano Ártico.

  • Estas diminutas fibras sintéticas son consumidas por criaturas marinas y podrían causar más daños al frágil ecosistema ártico.

  • El lavado de la ropa contribuye al problema, ya que el hogar canadiense o estadounidense promedio libera más de 500 millones de fibras al año procedentes de la colada.

  • Los proyectos de investigación, como la «Microfibre Partnership», pueden ayudar en el avance hacia la sostenibilidad.

Desde hace tiempo, el Ártico ha demostrado ser un barómetro de la salud de nuestro planeta. Esta remota parte del mundo sufre agresiones ambientales sin precedentes, como el cambio climático y los productos químicos industriales amenazan un modo de vida de los inuit y de otras comunidades indígenas y del norte que dependen en gran medida de los mariscos y los mamíferos marinos para alimentarse.

¿Pero quién habría imaginado que la ropa que vestimos podría contribuir a esta embestida? Cada vez más pruebas demuestran que diminutas fibras sintéticas están penetrando en el océano Ártico y llegando hasta el zooplancton, los peces, las aves marinas y los mamíferos marinos.

En un nuevo estudio publicado en Nature Communications, mis colegas y yo encontramos una confirmación contundente de que los microplásticos se encuentran en todo el océano Ártico, desde Europa hasta el Polo Norte y el Ártico norteamericano. Su presencia suscita preocupación por que los textiles, la colada y las aguas residuales municipales puedan ser una fuente importante de estos contaminantes emergentes.

Amplio muestreo en el Ártico y análisis en profundidad

Nuestra investigación fue dirigida por un equipo de la Ocean Wise Conservation Association en Vancouver, y contó con el apoyo de equipos de campo de Pesca y Océanos de Canadá. Recogimos muestras de agua de mar justo por debajo de la superficie del océano Ártico como parte de cuatro expediciones científicas que se extendieron desde Tromsø, Noruega, hasta el mar de Beaufort, en América del Norte.

En total, se recogieron 71 muestras cercanas a la superficie en todo el Ártico. También recogimos 26 muestras del mar de Beaufort, justo por debajo de la superficie y hasta una profundidad de 1.015 metros. Después filtramos y analizamos las muestras en el Laboratorio de Plásticos de Ocean Wise, utilizando microscopios y espectroscopia para identificar los polímeros plásticos.

Se recogieron muestras de microplásticos en todo el océano Ártico.Image: Nature Communications

Los microplásticos son partículas de menos de cinco milímetros de longitud. Encontramos una media de 49 partículas de microplásticos por metro cúbico de agua de mar en todo el Ártico, lo que ilustra hasta qué punto la contaminación por plásticos sintéticos se ha generalizado en esta región remota. Esto es inferior a las concentraciones halladas en regiones más urbanizadas del sur, pero se aproximan a los niveles registrados en el océano Pacífico abierto y el océano Atlántico.

De estas partículas, el 92 por ciento eran fibras, con un grosor medio de 14 micras (0,014 mm) y una longitud media de 1.100 micras (1,1 mm). Documentamos todos los colores imaginables: rojo, azul, amarillo, verde… Pero quizá el hallazgo más llamativo en el laboratorio fue que el 73 por ciento de estas fibras era poliéster.

Rastreo del origen de las fibras misteriosas

Nuestra expedición de investigación abarcó más de 20.000 kilómetros y aportó pistas sobre el origen de estas fibras. Su amplia distribución apunta a fuentes situadas fuera del Ártico, más que a fuentes locales.

Descubrimos que las fibras del Ártico oriental eran tres veces más abundantes en esa zona que en el oeste. Además, eran un 50 por ciento más largas en el este, y su firma infrarroja se parecía más al poliéster comercial.

Todas estas pruebas sugieren que la mayoría de estas fibras entraron en el océano Ártico desde el océano Atlántico. Los rasgos oceanográficos ofrecen una explicación complementaria a estas observaciones, ya que entra en el océano Ártico aproximadamente nueve veces más agua procedente del Atlántico que del Pacífico.

El tamaño, la forma, los colores y la identidad de los polímeros de la mayoría de estas partículas aportan indicios adicionales sobre su origen. Estas características físicas se parecían mucho a lo que encontramos en nuestro estudio de 2018 sobre microplásticos en la mayor planta de tratamiento de aguas residuales domésticas de Vancouver.

El tamaño y la forma de estas fibras también coincidían estrechamente con los observados en los efluentes de lavado de ropa, y se suma a una serie de estudios que demuestran la vulnerabilidad de los textiles a desprender fibras durante el lavado doméstico. De hecho, hace poco estimamos que el hogar canadiense o estadounidense promedio libera más de 500 millones de fibras al año procedentes de la colada. Esto suma 3,5 billones de fibras que pesan 878 toneladas solo en estos dos países.

No todos los textiles desprenden fibras por igual

El peso de las pruebas apunta a algo que la mayoría de nosotros ni siquiera podría imaginar: que lavar nuestra ropa contribuye a la contaminación generalizada de los océanos del mundo con microfibras, tanto sintéticas como naturales. Sin embargo, hay un rayo de esperanza, ya que vemos que muchas empresas de diseño, fabricación y venta de textiles avanzan por la senda de la sostenibilidad.empresas de diseño, fabricación y venta minorista de textiles que avanzan por la senda de la sostenibilidad.

Al poner en marcha nuestra Microfibre Partnership —actualmente respaldada por organizaciones de Canadá, Estados Unidos y Europa, entre ellas MEC, Patagonia, REI, Arc'teryx, la Outdoor Industry Association, Joe Fresh, Aritzia, Cotton Inc., McLean Foundation, Laudes Foundation, MetroVancouver y Environment and Climate Change Canada—, hemos descubierto que no todos los textiles desprenden fibras por igual. De hecho, una diferencia de 800 veces entre los materiales que desprenden pocas fibras y los que desprenden muchas apunta a una oportunidad significativa para un diseño de prendas más sostenible.

Y hay mucho más margen para el impulso positivo, ya que los gobiernos de todo el mundo trabajan en una agenda legislativa sobre los plásticos. Canadá presentó la Carta de Plásticos para los Océanos en el G7 de 2018.

Los consumidores y los propietarios de viviendas también están dando un paso al frente, a medida que el mundo adopta cada vez más una economía circular para los plásticos, en la que los artículos se reutilizan o reciclan en lugar de desecharse. En el caso de la colada, se puede instalar un filtro de pelusas que reduce la liberación de fibras de las lavadoras hasta en un 95 por ciento.

Hoy en día hay muchas malas noticias sobre el medio ambiente, pero nuestro informe sobre los microplásticos en el Ártico puede ayudarnos a trazar un conjunto claro de oportunidades orientadas a las soluciones para el público, los gobiernos y el sector privado.

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