A medida que los países de todo el mundo intentan reducir el uso de bolsas de plástico desechables para la compra, Bangladés espera sacar partido de una alternativa: bolsas de aspecto plástico fabricadas con yute, la fibra vegetal que se utiliza para producir sacos de arpillera.
Bangladés es el segundo mayor productor de yute del mundo, tras India, aunque la llamada "fibra dorada" (que debe su nombre a su color y a su precio en otro tiempo elevado) ha perdido su brillo a medida que la demanda ha descendido.
Sin embargo, un científico bangladesí ha encontrado la manera de convertir la fibra en láminas de celulosa biodegradable y de bajo coste, con las que se pueden fabricar bolsas desechables más ecológicas que se ven y se sienten muy parecidas a las de plástico.
"Las propiedades físicas son bastante similares", afirmó Mubarak Ahmad Khan, asesor científico de la empresa estatal Bangladesh Jute Mills Corporation (BJMC) y líder del equipo que desarrolló las nuevas bolsas 'sonali', palabra bengalí que significa dorado.
Según explicó, los sacos son biodegradables tras tres meses enterrados en el suelo, y además pueden reciclarse.
Bangladés produce actualmente 2.000 bolsas al día con carácter experimental, pero tiene previsto ampliar la producción comercial tras firmar en octubre pasado un acuerdo con la filial británica de una empresa japonesa de envases ecológicos.
El primer ministro de Bangladés, Sheikh Hasina, instó en marzo a quienes trabajan en el proyecto "a ayudar a acelerar el uso generalizado de las bolsas doradas", por sus beneficios económicos y medioambientales.
En abril, el Gobierno aprobó unos 900.000 dólares de financiación procedentes del fondo fiduciario de Bangladés para el cambio climático, con el fin de allanar el camino hacia la producción a gran escala de las bolsas.
"Una vez que el proyecto esté en pleno funcionamiento, esperamos poder producir la bolsa sonali de forma comercial en seis meses", declaró a la Fundación Thomson Reuters Mamnur Rashid, director general de la BJMC.
El científico Mubarak Ahmad Khan sostiene una de las bolsas 'Sonali' de yute que inventó como sustituto de las bolsas de plástico, en su oficina de Dhaka (Bangladés), el 13 de marzo de 2019. Thomson Reuters Foundation/Rafiqul Islam
GRAN DEMANDA
Bangladés fue uno de los primeros países en prohibir el uso de bolsas de plástico y de polietileno, en 2002, con el objetivo de evitar que se acumularan en vías fluviales y terrenos, aunque la prohibición ha tenido escaso éxito.
Hoy en día, más de 60 países, desde China hasta Francia, han prohibido estas bolsas al menos en algunas regiones o ciudades, según Khan.
A medida que se amplían las prohibiciones, más de 100 empresas bangladesíes e internacionales estudian el uso de las nuevas bolsas de compra de yute, según Khan.
"Cada día recibo correos electrónicos o llamadas telefónicas de compradores de distintos países", afirmó, entre ellos Reino Unido, Australia, Estados Unidos, Canadá, México, Japón y Francia.
Es probable que la bolsa tenga "una enorme demanda en todo el mundo", afirmó Sabuj Hossain, director de la empresa exportadora Eco Bangla Jute Limited, con sede en Dhaka.
Explicó que su empresa aspira a exportar, con el tiempo, 10 millones de estas bolsas al mes.
Según Rashid, de la BJMC, se espera que la producción comercial comience hacia finales de año.
Khan señaló que, aunque todo el yute producido en Bangladés se destinara a fabricar sacos, es probable que el país solo pudiera satisfacer un tercio de la demanda prevista.
Aunque la prohibición de las bolsas de plástico en Bangladés tiene ya casi dos décadas, cada año se siguen utilizando millones de estas bolsas en el país surasiático debido a la falta de alternativas disponibles y a la limitada aplicación de la normativa, según funcionarios.
El Gobierno calcula que en la capital, Dhaka, se utilizan cada mes unos 410 millones de bolsas de polietileno y que, en algunas vías fluviales, como el río Buriganga, se ha acumulado una capa de bolsas desechadas de tres metros de profundidad.
Las nuevas bolsas deberían ayudar a aliviar el problema, afirmó Quazi Sarwar Imtiaz Hashmi, antiguo subdirector general del Departamento de Medio Ambiente.
"Como las bolsas de polímero de yute son totalmente biodegradables y descomponibles, ayudarán a frenar la contaminación", afirmó.



