Los científicos han encontrado diminutas partículas de plástico en muestras de agua de lluvia tomadas en las Montañas Rocosas.
Su descubrimiento, expuesto en un nuevo estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) titulado It is Raining Plastic, se suma a las crecientes pruebas de que los microplásticos están contaminando algunos de los lugares más remotos de la Tierra, desde las profundidades oceánicas hasta las cumbres montañosas.
El autor principal del estudio, Gregory Wetherbee, químico de investigación del USGS, declaró a The Guardian que había estado recogiendo muestras de agua de lluvia en Colorado para estudiar la contaminación por nitrógeno.
Para su sorpresa, al analizar las muestras con un microscopio, descubrió que más del 90 % de ellas contenía fibras de plástico multicolor, además de diminutas perlas y fragmentos.
Las muestras procedían de ocho puntos a lo largo del Front Range de Colorado, desde zonas urbanas en los alrededores de Denver y Boulder hasta un lugar situado a 3.159 metros sobre el nivel del mar en el Parque Nacional de las Montañas Rocosas.
Los científicos del USGS no saben con certeza cómo llegaron los fragmentos de plástico al agua de lluvia de Colorado, pero pidieron mejores métodos para medir los microplásticos y sus posibles efectos en la vida vegetal y animal.
Los microplásticos están en todas partes
Los microplásticos, definidos como partículas de menos de 5 milímetros de longitud, se han encontrado en ecosistemas marinos, residuos y agua dulce, en el aire, en los alimentos y en el organismo de animales y personas.
Los científicos estiman que el estadounidense promedio podría estar ingiriendo 50.000 diminutas partículas de plástico al año, e inhalando una cantidad similar, aunque los posibles efectos de ello en la salud aún no se comprenden con claridad. La Organización Mundial de la Salud ha pedido más investigación sobre su impacto, aunque señala que no parecen suponer un riesgo para la salud con los niveles actuales.
Algunos microplásticos se liberan directamente en el medio ambiente en forma de diminutas partículas: por ejemplo, microfibras de la ropa, fragmentos de neumáticos de automóviles y microesferas de los exfoliantes faciales. Otros proceden de la descomposición de objetos de plástico más grandes, como bolsas y botellas.
A principios de este año, investigadores descubrieron microplásticos en una zona remota de la cordillera francesa de los Pirineos. Aunque no lograron determinar el origen de la contaminación, el estudio mostró que las partículas podrían haber viajado a lo largo de una distancia de hasta 95 km.
Además de encontrarse en zonas remotas de los Pirineos y las Montañas Rocosas, los microplásticos aparecen en otras áreas consideradas páramos vírgenes, como el hielo marino del Ártico e incluso en la Fosa de las Marianas, a 7.000 metros bajo la superficie del océano Pacífico.





