Combatir el fuego con fuego: la mejor manera de preservar los bosques de EE. UU.

A fire rages in a pine wood forest near Bitola, 180 km (112 miles) south of Skopje, July 24, 2007.REUTERS/Ognen Teofilovski (MACEDONIA) - GM1DVTRMDAAA
It may seem counter-intuitive, but controlled burns can protect against wildfires.Image: REUTERS/Ognen Teofilovski
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Con la llegada de la primavera a Estados Unidos, los estados del oeste ya se preparan para el verano y la temporada de incendios forestales. Y aunque pueda parecer contradictorio, algunas de las conversaciones más urgentes giran en torno a llevar más fuego al paisaje.

El invierno y la primavera, antes de que las condiciones sean demasiado cálidas y secas, son épocas habituales para realizar quemas planificadas y controladas destinadas a reducir el riesgo de incendios forestales. Los responsables de la gestión del fuego encienden intencionadamente fuegos dentro de un área delimitada de antemano para quemar matorrales, árboles pequeños y otros restos vegetales.

Las quemas prescritas pueden reducir la probabilidad de algunos de los grandes incendios de alta intensidad que han afectado a los estados del oeste en los últimos años. Como especialistas en política forestal de EE. UU., gestión ambiental colaborativa y sistemas socioecológicos, las consideramos una herramienta de gestión que merece mucha más atención.

Los responsables de la gestión del fuego realizan quemas prescritas para mejorar las condiciones de los bosques y reducir la amenaza de futuros incendios forestales.

Los bosques necesitan «fuego bueno»

Los bosques de gran parte de América del Norte necesitan el fuego para mantener estructuras saludables y las condiciones de las cuencas hidrográficas, así como para favorecer la biodiversidad. Durante siglos, los pueblos indígenas de América provocaron incendios deliberadamente para facilitar la caza, proteger a las comunidades y favorecer el crecimiento de plantas necesarias para obtener alimentos y fibras.

Pero, a partir de principios del siglo XX, los estadounidenses de origen europeo comenzaron a intentar suprimir la mayoría de los incendios y dejaron de realizar quemas prescritas. La excepción fue el sureste, donde los responsables forestales y los propietarios privados han recurrido sistemáticamente a las quemas prescritas para limpiar el sotobosque y mejorar el hábitat de la fauna silvestre.

La supresión de los incendios forestales permite que se acumulen restos vegetales muertos y vivos. Esto perjudica a los bosques al reducir el reciclaje de nutrientes y la diversidad general de las plantas. También crea paisajes más uniformes con mayor acumulación de combustible, lo que hace que los bosques sean más propensos a sufrir incendios de mayor tamaño e intensidad.

Hoy en día, muchos paisajes forestales de los estados del oeste tienen una «deuda de fuego». Los seres humanos han impedido que se produzcan niveles normales de incendios, y ha llegado la hora de pagar las consecuencias. Las condiciones meteorológicas cada vez más extremas y las temporadas de incendios más largas debido al cambio climático hacen que los problemas de gestión del fuego sean hoy más apremiantes que hace apenas unas décadas. Y el problema no hará más que empeorar.

Los investigadores de la ciencia del fuego han expuesto claramente la necesidad de realizar más quemas, sobre todo en cotas bajas y en bosques más secos donde se ha acumulado combustible. Los estudios muestran que reintroducir el fuego en el paisaje, a veces después de aclarar el bosque (retirar algunos árboles), suele reducir el riesgo de incendios con más eficacia que el aclareo por sí solo. También puede ser la forma más rentable de mantener las condiciones deseadas a lo largo del tiempo.

Este invierno, por ejemplo, en Colorado, el Bosque Nacional Arapaho-Roosevelt realizó una quema prescrita mientras la nieve aún cubría gran parte del terreno. Esta acción formaba parte de una estrategia más amplia para aumentar el uso del fuego prescrito y crear zonas quemadas que hagan que futuros incendios en terrenos naturales sean menos extremos y más fáciles de gestionar.

Quema prescrita en los bosques nacionales Arapahoe y Roosevelt, febrero de 2019Image: USFS

Se intensifica la acción estatal y local

Desde las cuencas hidrográficas municipales de Oregón hasta los bosques de pino ponderosa del suroeste, organizaciones comunitarias y organismos estatales y locales han colaborado con el Gobierno federal para retirar el combustible acumulado y reintroducir el fuego en terrenos forestales públicos y privados interconectados.

La asamblea legislativa de California ha aprobado destinar los fondos recaudados mediante el mercado de carbono de California a iniciativas de quemas prescritas. Nuevo México utiliza el Fondo Hídrico del Río Grande —una iniciativa público-privada que apoya la restauración forestal para proteger el suministro de agua— para financiar el aclareo forestal y las quemas prescritas, y estudia cómo ampliar el uso del fuego prescritopara la gestión forestal.

Oregón afronta su primera temporada de quemas primaverales con un plan de gestión del humo recién revisado, diseñado para dar más flexibilidad a las quemas prescritas. En Washington, la asamblea legislativa aprobó en 2016 una ley que creó el Proyecto piloto de quemas para la resiliencia forestal, que acaba de publicar un informe en el que identifica formas de ampliar o mantener el uso del fuego prescrito.

A nivel comunitario, los consejos sobre fuego prescrito se están extendiendo por todo el país, y crece una red de comunidades adaptadas al fuego. Las organizaciones no gubernamentales están formando equipos de quema para hacer frente al retraso de las quemas en terrenos públicos y privados, así como para capacitar a personas para realizar quemas planificadas. Todo este trabajo busca crear una fuerza laboral más numerosa y diversa dedicada al fuego prescrito.

Sesión informativa antes de un ejercicio de formación en quemas prescritas para mujeres en el norte de California.Image: USFS/Sarah McCaffrey

Obstáculos para realizar quemas prescritas

En nuestra investigación sobre iniciativas de restauración forestal, hemos descubierto que algunas políticas nacionales respaldan la planificación y ejecución de proyectos de restauración a mayor escala, como el aclareo de árboles. Pero incluso cuando los responsables federales de la gestión de terrenos y sus colaboradores comunitarios logran realizar el aclareo y coinciden en que las quemas son prioritarias, ha sido difícil llevar más «fuego bueno» al terreno.

Es cierto que el fuego prescrito tiene limitaciones y riesgos. No detendrá los incendios forestales en las condiciones más extremas y no es adecuado en todos los lugares. Además, en raras ocasiones, las quemas planificadas pueden escapar al control, poniendo en peligro vidas y bienes. Sin embargo, existe un amplio consenso en que son una herramienta importante para apoyar la restauración forestal y reducir la acumulación de combustible.

La opinión generalizada es que las normas sobre calidad del aire, otras políticas ambientales y la oposición pública son los principales obstáculos para el fuego prescrito. Pero, al entrevistar a unos 60 expertos —entre ellos, responsables de la gestión de terrenos, reguladores de la calidad del aire, colaboradores de organismos estatales y representantes de organizaciones no gubernamentales—, descubrimos que otros factores constituían obstáculos más importantes.

Como nos dijo un responsable de la gestión de terrenos: «La ley no necesariamente impide las quemas prescritas tanto como algunas realidades más prácticas sobre el terreno. No hay suficiente dinero, no hay suficiente personal o el riesgo de incendio es demasiado alto» para llevarlas a cabo.

En particular, los responsables de la gestión del fuego señalaron que necesitaban financiación suficiente, un liderazgo gubernamental firme y más personas con experiencia para llevar a cabo estas operaciones. Un reto importante es que cada vez se necesita más personal cualificado durante temporadas de incendios más largas y graves, por lo que no está disponible para ayudar con las quemas planificadas cuando surgen oportunidades. De cara al futuro, será especialmente importante brindar apoyo a los lugares donde colaboradores y responsables de la gestión de terrenos han llegado a un acuerdo sobre la necesidad del fuego prescrito.

Durante el último siglo, los seres humanos han alterado de forma irreversible los bosques de EE. UU. al excluir el fuego, cambiar el uso del suelo y, ahora, provocar el cambio climático. No podemos deshacer lo ocurrido ni suprimir todos los incendios: forman parte del paisaje. La pregunta ahora es dónde invertir para restaurar las condiciones forestales y promover paisajes más resilientes, al tiempo que se reducen los riesgos para las comunidades, los ecosistemas, la fauna silvestre, el agua y otros recursos valiosos. Como parte de una comunidad más amplia de científicos y profesionales que trabajan en la gestión forestal y del fuego, consideramos que el fuego prescrito es una herramienta valiosa para ese esfuerzo.

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