La organización sin fines de lucro Global Coralition recurre al arte, la ciencia y las comunidades locales para su labor de restauración de arrecifes de coral.
Sus proyectos incluyen una escultura gigante y un arrecife artificial frente a la costa de la isla Koh Tao, en Tailandia.
Las granjas de coral en tierra firme pueden ayudar a cultivar corales con rapidez.
Global Coralition participó recientemente en UpLink: Ocean Solutions Sprint, en el evento Virtual Ocean Dialogues del Foro.
Bucee bajo las brillantes aguas azules que rodean la isla Koh Tao, en Tailandia, y podría encontrarse cara a cara con una gigantesca escultura de la diosa del mar Mazu.
Pero una mirada más detenida revela una sorpresa aún mayor: Mazu está viva.
Esto se debe a que, como pieza central de 1.800 kg de un gran arrecife de coral artificial, está repleta de vida marina.
Construida en 2018 por la organización sin fines de lucro Global Coralition con la ayuda de la organización conservacionista Eco Koh Tao, la escultura y las 36 estructuras piramidales más pequeñas que la rodean albergan 5.000 trasplantes de coral. Atrae a cientos de buzos a la semana y ayuda a recaudar fondos para grupos locales de restauración, y es mantenida por estos buzos y la comunidad local.
Global Coralition planea ahora regresar a la isla para trabajar con grupos locales de conservación y científicos del departamento de recursos marinos de Tailandia, con el fin de construir la primera granja de coral en tierra de la isla. La organización está recaudando fondos actualmente.
Piezas pequeñas, gran impacto
Angeline Chen, directora ejecutiva de Global Coralition, quien recientemente habló en el evento del Foro Económico Mundial Virtual Ocean Dialogues – se muestra entusiasta sobre los beneficios de cultivar coral en tierra y el papel que podría desempeñar en la restauración de hábitats oceánicos dañados.
Según afirma, el coral puede crecer hasta 50 veces más rápido de esta forma, mediante una técnica llamada microfragmentación. Esta técnica consiste en dividir un fragmento de coral en trozos mucho más pequeños, lo que estimula el tejido para crecer. Los fragmentos se cultivan a poca distancia unos de otros y, debido a que los corales son animales clonales – se fusionan al encontrarse sus bordes, formando una sola masa.
Combinados con otros métodos científicos, como la propagación larval y la evolución asistida para aumentar la resiliencia y la tasa reproductiva de los corales, Chen considera que el impacto de estos proyectos, aplicados en todo el mundo, podría ser enorme.
“Con estas granjas, podríamos cultivar una amplia variedad de corales resistentes a gran escala”, afirma.
Muchas organizaciones practican estos métodos, entre ellas Mote Marine Laboratory en Florida, Estados Unidos, y el gobierno de Hawái, que trasplanta corales de 1 metro por 1 metro cultivados en un año – el más grande cultivado en un vivero terrestre.
Empoderar a las comunidades
Lo que impulsa el trabajo de Global Coralition y de organizaciones como ella es un hecho simple: el coral es vital para el planeta.
Los arrecifes de coral se cuentan entre los ecosistemas más diversos de la Tierra, y dan sustento a casi 1 millón de especies de peces, invertebrados y algas. También son cruciales para los seres humanos. Ellos protegen nuestras costas de las tormentas e inundaciones, y proporcionan empleo, medicinas y alimentos a más de 1.000 millones de personas. De hecho, el coral los ecosistemas de arrecifes de coral aportan a la sociedad recursos y servicios valorados en 375.000 millones de dólares al año, según las Naciones Unidas.
Pero el coral enfrenta múltiples amenazas, como la pesca excesiva, la contaminación y el cambio climático. Casi la mitad de las especies de coral formadoras de arrecifes están amenazadas, según cifras de la ONU. Y los científicos prevén que podríamos perder hasta el 90% de todos los arrecifes en los próximos 20 años si no se hace algo pronto.
Para Chen y Global Coralition, la respuesta está en involucrar y empoderar a las comunidades locales con los conocimientos, herramientas y recursos necesarios para reducir los impactos locales de la degradación de los arrecifes, al tiempo que se incrementan los hábitats y especies clave.
La organización utiliza el arte, como la escultura de Mazu, para reunir a las personas en torno a temas culturales que son significativos para sus comunidades.
Luego trabaja con actores como funcionarios locales, ecólogos marinos, pescadores, estudiantes y centros de buceo para fomentar las habilidades únicas necesarias para rehabilitar su ecología local. Este trabajo, a su vez, mejora la calidad de vida, la calidad del agua, la seguridad alimentaria, los ingresos y las oportunidades de empleo, así como la educación en la región.
Esfuerzo global
Global Coralition está construyendo actualmente una granja marina en una aldea pesquera de la República Dominicana. Consta de un extenso jardín de esculturas submarinas inspirado en la sabiduría taína, una granja de coral en tierra, la restauración de manglares y ostras, y un centro de educación comunitaria.
Según Chen, como parte de este proyecto se utilizó la plataforma del Foro Económico Mundial UpLink para conectar a la comunidad con una planta de reciclaje que paga a los habitantes locales por recolectar basura, la cual puede convertirse en material que se vende de nuevo a la economía.
La organización quiere crear 200 de estos centros marinos en todo el mundo, en colaboración con comunidades y gobiernos locales, aldeas pesqueras, comunidades de buceo, grupos de restauración, hoteles y funcionarios locales.
“Con base en las tasas de recuperación, los científicos prevén que podemos restaurar la vida marina para 2050 si logramos mitigar el cambio climático, reducir las presiones locales y aumentar la abundancia de nuestros hábitats y especies clave”, afirma Chen.
“Si estos métodos se aplicaran en todo el mundo, podríamos escalar nuestras tasas colectivas de restauración.”






