Casi una década después de que Noruega firmara un acuerdo de 1.000 millones de dólares con Indonesia para ayudar a proteger sus bosques tropicales, se realizará el primer pago por la reducción de emisiones tras la caída de las tasas de deforestación, según señalaron ecologistas y funcionarios gubernamentales.
Indonesia impuso una moratoria a la tala de bosques en el marco del acuerdo climático de 2010, con pagos vinculados a los avances del país del sudeste asiático en la reducción de las emisiones de calentamiento global procedentes de la tala de árboles, que liberan carbono cuando se pudren o se queman.
La ministra de Medio Ambiente y Silvicultura de Indonesia, Siti Nurbaya Bakar, y el ministro de Clima y Medio Ambiente de Noruega, Ola Elvestuen, acordaron que los primeros pagos se realizarían tras la caída de las tasas de deforestación en 2017, según un comunicado emitido el sábado por la embajada de Noruega en Yakarta.
No se han facilitado detalles sobre el importe del pago, aunque las organizaciones ecologistas calculan que la cifra ronda los 20 millones de dólares.
"Es un gran logro porque refleja que Indonesia ha dado un giro (de rumbo), y eso es una magnífica noticia para todos", afirmó Oyvind Eggen, director de la organización con sede en Oslo Rainforest Foundation Norway.
"Queremos ver en Indonesia que esto es una tendencia y no un acontecimiento de un solo año", declaró a la Fundación Thomson Reuters.
Hogar de los terceros bosques tropicales más grandes del mundo, Indonesia es también el mayor productor de aceite de palma.
Los ecologistas atribuyen buena parte de la destrucción forestal a la deforestación para plantaciones de palma aceitera.
La deforestación y los incendios forestales siguen azotando muchas zonas del país, mientras que las revisiones de la moratoria sobre la tala de bosques han carecido de transparencia, según denuncian los activistas medioambientales.
En noviembre de 2016, la moratoria forestal de Indonesia abarcaba una superficie de más de 66 millones de hectáreas (163 millones de acres).
En un intento por frenar la neblina anual provocada por incendios en terrenos deforestados, Indonesia cambió su enfoque de la contención a la prevención tras un brote especialmente grave en 2015 que costó al país 16.000 millones de dólares y dejó a más de 500.000 personas con problemas respiratorios.
"Los incendios de 2015 fueron una de las razones clave por las que avanzamos ahora", afirmó el experto forestal Eggen sobre el progreso del acuerdo climático.
Según señaló, en los últimos cuatro años se ha producido un cambio en la voluntad política y una mayor transparencia por parte de Indonesia.
Indonesia confirmó el sábado que las emisiones de carbono procedentes de la deforestación disminuyeron en 2017. Una vez verificados de forma independiente, se realizarán pagos por unos 4,8 millones de toneladas de emisiones evitadas, según el comunicado de la embajada de Noruega.
Las nuevas medidas introducidas por el Gobierno indonesio, entre ellas la prohibición de destruir bosques primarios y turberas, y la limitación de la expansión del aceite de palma, fueron fundamentales, afirmó el ministro noruego Elvestuen.
Los futuros pagos en el marco del acuerdo de 1.000 millones de dólares se realizarían cuando se demostraran nuevos avances en la reducción de la deforestación, según Eggen.
Instó a Yakarta a reforzar y ampliar su moratoria para incluir los bosques secundarios, es decir, las zonas que han sido taladas pero en las que la vegetación leñosa ha vuelto a colonizar el terreno.
La reevaluación de las concesiones forestales con alto riesgo de deforestación, un enfoque más transparente y la protección de los intereses de los pueblos indígenas también fueron claves, según Eggen.
"El compromiso está ahí, pero ahora depende claramente de que Indonesia siga reduciendo la deforestación", añadió.




