Nueva Zelanda prohibirá la exploración futura de petróleo y gas en alta mar

The prime minister for New Zealand, Jacinda Ahern, has announced that the country will not grant any new permits for offshore oil.Image: REUTERS/David Gray
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Nueva Zelanda no concederá nuevos permisos para la exploración de petróleo y gas en alta mar, anunció el jueves la primera ministra Jacinda Ahern, sorprendiendo a la industria con una decisión que, según esta, hará que las inversiones se trasladen al extranjero.

El Gobierno de centroizquierda, liderado por el Partido Laborista, afirmó que la medida no afectaría a los 22 permisos de exploración existentes en el país y que los descubrimientos de petróleo y gas realizados por empresas titulares de esas licencias aún podrían dar lugar a permisos de explotación minera de hasta 40 años.

Ardern, que hizo campaña con fuerza para prevenir el cambio climático en vísperas de las reñidas elecciones del año pasado, dijo que la decisión era un paso responsable y ofrecía certidumbre a las empresas y las comunidades.

«Hemos sido líderes mundiales en cuestiones cruciales para la humanidad al ser un país libre de armas nucleares... y ahora podríamos liderar el mundo al convertirnos en un país neutro en carbono», dijo a estudiantes universitarios en Wellington, la capital del país.

El interés por la exploración petrolera en Nueva Zelanda ha disminuido en los últimos años debido a la caída de los precios mundiales del petróleo: en 2017 se concedió un solo permiso, frente a los 10 de 2014.

Sin embargo, líderes empresariales y regionales dijeron que la medida los había tomado por sorpresa y temían que el Gobierno pusiera en riesgo empleos en la industria del petróleo y el gas, valorada en 2.500 millones de dólares neozelandeses (1.800 millones de dólares).

Jonathan Young, portavoz de Energía y Recursos de la oposición del Partido Nacional, dijo que la decisión simplemente trasladaría la producción a otras partes del mundo, mientras que Neil Holdom, alcalde de la principal ciudad de la región de Taranaki, rica en energía, la calificó de «un golpe en las entrañas».

New Zealand Oil & Gas, una de las principales empresas energéticas del país, dijo que no se le había advertido del cambio.

«Observamos que el anuncio supone un cambio repentino de política, sobre el que no se ha consultado y que parece entrar en conflicto con las promesas preelectorales del Gobierno», afirmó en un comunicado.

La empresa, cuyas acciones cayeron a su nivel más bajo en seis meses, dijo que la medida no tendría un impacto material inmediato en su situación financiera, pero que invertiría en activos de exploración y producción en otras jurisdicciones.

La industria del petróleo y el gas representa apenas alrededor del 1,4 % de la economía de Nueva Zelanda, pero la polémica puso de relieve el desafío que afronta el Partido Laborista —que tiene un acuerdo de apoyo con el Partido Verde— para ganarse al sector empresarial.

La confianza empresarial se ha desplomado hasta mínimos de varios años desde que el Partido Laborista llegó al poder, poniendo fin a casi una década de Gobierno conservador del Partido Nacional, pese a que las empresas informan de una sólida demanda de sus servicios.

Ardern dijo que, aunque seguirían concediéndose permisos para buscar reservas de petróleo y gas en tierra y no se tocarían los permisos existentes para la exploración en alta mar, la decisión tenía que ver con «definir nuestras expectativas para el futuro».

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