Limitar el calentamiento global a 1,5 ℃ por encima de los niveles preindustriales exige que el mundo alcance las cero emisiones netas para 2050.
Las personas pueden ayudar a acelerar la transición con medidas como evitar volar, mejorar la eficiencia en casa mediante el aislamiento y sustituir la carne de vacuno por cerdo y pollo, tal como señala el último informe del IPCC.
Pero los gobiernos también deben tomar más medidas para abordar el cambio climático y ayudar a las personas a vivir de forma sostenible, por ejemplo, ofreciendo mejores transportes públicos e infraestructura para los «desplazamientos activos».
Limitar el calentamiento global a 1,5 ℃ por encima de los niveles preindustriales exige alcanzar las cero emisiones netas a mediados de este siglo. Esto significa que, en menos de tres décadas, debemos revertir más de un siglo de aumento de las emisiones y reducir las emisiones anuales casi a cero, compensando al mismo tiempo todas las emisiones inevitables restantes mediante la eliminación activa de carbono de la atmósfera.
Para ayudar a acelerar este proceso como personas, tenemos que hacer todo lo posible por reducir nuestro consumo de combustibles fósiles. Sin embargo, muchas personas no conocen las formas más eficaces de hacerlo. Por suerte, el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático de la ONU, el IPCC dedica un capítulo a todas las formas en que los cambios en el comportamiento de las personas pueden acelerar la transición a las cero emisiones netas.
El capítulo incluye un análisis de 60 medidas individuales que pueden ayudar a luchar contra el cambio climático, basado en la investigación dirigida por Diana Ivanova en la Universidad de Leeds, en la que también contribuí. Agrupamos estas medidas en tres ámbitos: evitar el consumo, cambiar los hábitos de consumo y mejorar el consumo (hacerlo más eficiente). Los gráficos que aparecen a continuación, elaborados para el informe del IPCC, muestran nuestros resultados.
Qué evitar para luchar contra el cambio climático
Con diferencia, las medidas más eficaces que se pueden tomar para evitar emisiones están relacionadas con el transporte. Vivir sin coche reduce las emisiones de gases de efecto invernadero en un promedio de 2 toneladas de CO₂ por persona al año, mientras que evitar un solo vuelo de ida y vuelta de larga distancia reduce las emisiones en un promedio de 1,9 toneladas. Esto equivale a conducir un automóvil típico de la UE durante más de 16.000 km desde Hamburgo, Alemania, hasta Ulán Bator, Mongolia y de vuelta.
Dado que la gran mayoría de la población mundial no vuela nunca —y que, entre quienes sí lo hacen, solo un pequeño porcentaje vuela con frecuencia—, quienes viajan en avión pueden reducir considerablemente su huella de carbono con cada vuelo que evitan.
Qué cambiar
Pero vivir de forma sostenible no consiste solo en renunciar a cosas. Se pueden lograr grandes reducciones de emisiones cambiando la manera de hacer las cosas. Por ejemplo, como conducir contamina mucho, cambiar a transporte público, caminar o ir en bicicleta puede suponer un cambio enorme, con beneficios adicionales para la salud personal y los niveles de contaminación atmosférica local.
Del mismo modo, debido a las elevadas emisiones asociadas a la carne y los productos lácteos —en particular, los procedentes de la cría de ovejas y vacas—, adoptar una dieta más sostenible puede reducir considerablemente tu huella de carbono. Una dieta completamente vegana es la forma más eficaz de hacerlo, pero también se pueden lograr ahorros considerables simplemente sustituyendo la carne de vacuno y de cordero por cerdo y pollo.
Qué mejorar
Por último, podemos hacer que las actividades que ya realizamos sean más eficientes mejorando la eficiencia de carbono en casa; por ejemplo, utilizando aislamiento y bombas de calor, o produciendo tu propia energía renovable mediante la instalación de paneles solares. Cambiar un automóvil de combustión por uno eléctrico —idealmente, un vehículo eléctrico de batería, que genera reducciones mucho mayores de las emisiones que los vehículos híbridos o de pila de combustible— hará que tus desplazamientos en automóvil sean más eficientes. Además, su efecto sobre las emisiones aumentará con el tiempo a medida que crezca la cantidad de electricidad generada a partir de fuentes renovables.
Qué más necesitamos para luchar contra el cambio climático
En la carrera hacia las cero emisiones netas, cada tonelada de CO₂ cuenta de verdad. Si más personas tenemos en cuenta aunque solo sea algunas de estas sugerencias, colectivamente tendremos más posibilidades de alcanzar los ambiciosos objetivos establecidos en el Acuerdo de París sobre el clima. Por supuesto, estos cambios deberán ir acompañados al mismo tiempo de medidas políticas importantes en materia de sostenibilidad.
Si vamos a utilizar menos energía procedente de combustibles fósiles, su uso debe restringirse o encarecerse. Hay que gestionar cuidadosamente las consecuencias sociales para que los sistemas de fijación de precios del carbono puedan beneficiar a las personas con ingresos más bajos, algo que puede lograrse si los ingresos se redistribuyen para aliviar la carga financiera de los hogares más pobres.
Pero los gobiernos pueden hacer mucho más para ayudar a las personas a vivir de forma más sostenible, por ejemplo, ofreciendo mejores y más seguros transportes públicos e infraestructura para los «desplazamientos activos» (como carriles bici y zonas peatonales), de modo que las personas tengan alternativas a conducir y volar.
No se puede obviar que, si las soluciones políticas han de abordar el cambio climático con la urgencia que exige la situación mundial, limitarán hasta qué punto podemos permitirnos adoptar comportamientos que generan muchas emisiones de carbono. Por encima de todo, debemos elegir para el poder a quienes estén dispuestos a tomar decisiones difíciles por el futuro de nuestro planeta.







