El papel de los niños como educadores sobre el cambio climático suele pasarse por alto en las políticas, pero puede desempeñar un papel importante.
Una nueva iniciativa, presentada ante el Congreso de México, busca incorporar la educación sobre el cambio climático en el currículo nacional de las escuelas.
Nuestras jóvenes generaciones de niños y adolescentes son actores clave que deben tenerse en cuenta al diseñar políticas públicas para hacer frente al cambio climático.
En un artículo publicado aquí, sostuve que al reforzar la enseñanza de este tema en las aulas, los niños se convierten en agentes de educación sobre el cambio climático, lo que impulsa una mayor participación de sus familias. Expliqué que, de este modo, los niños pueden ayudar a sus padres a modificar sus comportamientos y a llevar estilos de vida más sostenibles. Sin embargo, el papel educador de los niños suele pasarse por alto en la política ambiental.
Desde entonces, he trabajado sin descanso para convencer a funcionarios gubernamentales de que la educación sobre el cambio climático forme parte del currículo nacional. La mayoría de los que consulté rechazó la propuesta, salvo uno: el senador mexicano Clemente Castañeda Hoeflich. Juntos hemos estado trabajando en una iniciativa para incluir la educación sobre el cambio climático en todas las aulas de México.
El 17 de junio de este año, Hoeflich presentó una iniciativa ante la Comisión Permanente del Congreso de la Unión de México —comité permanente del Gobierno Federal— en la que llevamos trabajando. Propone reforzar los currículos sobre protección ambiental y cambio climático en las escuelas, alentando a los estudiantes a cambiar su actitud y comportamiento para proteger los recursos naturales.
La lucha contra el cambio climático debe reforzarse mediante la educación básica en las aulas
Senador Clemente Castañeda Hoeflich
La iniciativa tiene como objetivo reformar la Ley General de Educación de México en los siguientes aspectos:
1. Aprovechando todo su alcance, la educación debe contribuir y extender sus beneficios al desarrollo sostenible y a la protección del medio ambiente.
2. Para el desarrollo humano integral de los estudiantes, la educación debe incluir la concienciación sobre la emergencia climática y la modificación de sus actitudes y comportamientos en torno al cuidado del medio ambiente.
3. Uno de los objetivos de la educación debe ser fomentar la adopción de prácticas y estilos de vida que contribuyan a mitigar el cambio climático y a proteger el medio ambiente.
4. El currículo debe ayudar a los estudiantes a adquirir los conocimientos necesarios para evaluar dilemas y problemas ambientales, con el fin de prepararlos para afrontar los retos del cambio climático y adoptar estilos de vida sostenibles.
¿Por qué es necesaria la educación sobre el cambio climático en México?
Según la ONU, los impactos del cambio climático en México podrían provocar un aumento de las lluvias y de los ciclones tropicales e intensificar las sequías en todo el país, y, en consecuencia, agravar las desigualdades en salud, empleo y acceso a los alimentos. Asimismo, USAID ha informado de que el contexto geoclimático único de México lo hace especialmente vulnerable al cambio climático, lo que aumentaría la exposición del país a heladas, olas de calor, ciclones tropicales e inundaciones. Además, el panorama de riesgos de México se agrava por su infraestructura envejecida y por una industria turística dependiente del medio ambiente.
Además de la particular vulnerabilidad de México a los efectos del cambio climático, el país también es –según la ONU – el decimotercer mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo. Por ello, son importantes los cambios estructurales, como el que aquí se propone para el modelo educativo.
Para mitigar y adaptarse a los efectos del cambio climático y reducir la vulnerabilidad, diversas organizaciones han señalado la importancia de la educación sobre el cambio climático como solución a largo plazo. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en una iniciativa educativa llamada ‘Subete’ (‘súbete’ o ‘levántate’), explica cómo empoderar a los niños y jóvenes y educarlos sobre el cambio climático, y cómo ello contribuirá a lograr soluciones viables, sostenibles y a largo plazo para los efectos del cambio climático. Además, basándose en el trabajo de la UNESCO, el BID ha destacado la importancia y el carácter fundamental de la educación para responder a los desafíos del cambio climático; ayuda a las personas a comprender y abordar su impacto, aumenta la 'alfabetización climática' entre los jóvenes, fomenta cambios en su comportamiento y les ayuda a adaptarse a las tendencias relacionadas con el cambio climático.
Los programas de educación básica en México sí promueven el cuidado del medio ambiente, pero solo como un enfoque general del problema. Estos programas no abordan la concienciación sobre los problemas ambientales y los efectos del cambio climático, ni la promoción de cambios en actitudes y comportamientos mientras se protegen los recursos naturales. Esos elementos, según se ha argumentado, deben ser parte esencial del desarrollo de programas educativos sobre el cambio climático.
UNESCO, por su parte, también ha subrayado la importancia de alentar a la comunidad internacional a adoptar la educación sobre el cambio climático para garantizar acciones concretas por nuestro planeta y un futuro sostenible; y, además, que la comprensión que tienen las personas sobre qué es el cambio climático y cómo actuar frente a él es fundamental para promulgar regulaciones políticas e incentivos financieros y tecnológicos relacionados con el cambio climático.
El trabajo que tanto yo como mi organización, Sin Planeta B, hemos desarrollado ya ha impactado a más de 6.000 niños y, según las estimaciones, a más de 15.000 personas de forma más amplia.
Si el gobierno aprueba la iniciativa, México será el primer país de América Latina en garantizar que sus niños reciban una educación oficial y adecuada sobre el cambio climático. Además, los programas de educación sobre el cambio climático generarán empatía y animarán a la sociedad a actuar al servicio de la creación de un mundo mejor.




