Las emisiones de metano deben reducirse para que el mundo alcance los objetivos de temperatura

Methane emissions from agriculture would likely be reduced if farmers produced more food from plants and less from livestock.
Methane emissions from agriculture would likely be reduced if farmers produced more food from plants and less from livestock.Image: Unsplash/Megumi Nachev
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  • Pese al interés mundial en reducir las emisiones de dióxido de carbono, el metano también desempeña un papel importante en el calentamiento global.

  • Las emisiones de metano representan alrededor del 30 % del aumento de la temperatura global desde la industrialización, y las emisiones alcanzaron niveles récord por segundo año consecutivo el año pasado.

  • Los gravámenes al metano son un instrumento prometedor y práctico para reducir las emisiones, especialmente si se basan en los impuestos empresariales existentes, según los expertos.

Los países deben reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero para mantener al alcance los objetivos de temperatura mundial y limitar los riesgos de desestabilizar el clima del planeta. La mayor parte de la atención se ha centrado en el dióxido de carbono generado por la quema de combustibles fósiles, pero también es fundamental reducir las emisiones de metano, sobre todo porque el metano tiene un efecto de calentamiento a corto plazo más potente que el CO2, y reducir las emisiones de metano tendría un impacto más inmediato en el clima.

Como muestra el Gráfico de la Semana, los gases de efecto invernadero a nivel mundial deben reducirse entre un 25 % y un 50 % con respecto a los niveles de 2019 para 2030, a fin de limitar el calentamiento global a entre 1,5 y 2 grados Celsius, objetivo central del Acuerdo de París. La reducción de las emisiones de metano podría disminuir el volumen de gases de efecto invernadero en la atmósfera y reducir los riesgos, muy preocupantes, de los «puntos de inflexión», es decir, cuando el cambio climático se vuelve autoperpetuado. Esto se debe a que el metano permanece en la atmósfera solo 12 años, en promedio, frente a hasta mil años en el caso del CO2.

Las emisiones de metano contribuyen en gran medida a las emisiones totales de gases de efecto invernadero. Image: FMI

El metano representa alrededor del 30 % del aumento de la temperatura global desde la industrialización, y las emisiones crecieron en niveles récord por segundo año consecutivo el año pasado. La mayoría de los países se comprometieron a reducir sus emisiones totales de gases de efecto invernadero, incluido el metano, en el marco del Acuerdo de París. Además, 125 países han firmado el Compromiso Mundial sobre el Metano. Pero los compromisos, y más aún las políticas, siguen quedándose cortos frente a lo necesario.

La mayoría de las oportunidades de bajo costo para reducir las emisiones de metano se encuentran en las industrias extractivas, por ejemplo, reparando fugas en las tuberías de gas, reduciendo las quemas en pozos petroleros y minas de carbón, o instalando tecnologías para capturar el metano para su venta o uso posterior.

Las emisiones de metano procedentes de la agricultura probablemente se reducirían si los agricultores produjeran más alimentos de origen vegetal y menos de origen ganadero, o si cambiaran a rebaños de ganado más productivos. Las emisiones de los vertederos también podrían captarse.

Gravámenes al metano

Los gravámenes al metano son un instrumento prometedor y práctico para reducir las emisiones, especialmente si se basan en los impuestos empresariales existentes, como mostramos en una Nota Climática del Personal publicada esta semana. Estos impuestos son comunes en el sector extractivo y, en algunos casos, en la agricultura.

Idealmente, los gravámenes se introducirían de forma neutral en términos de ingresos para limitar las preocupaciones de que socaven la competitividad. Esto podría lograrse reduciendo los impuestos sobre otras partes del negocio. Otra opción son los «feebates», en virtud de los cuales los productores cuyas emisiones tienen una intensidad superior a la media pagan gravámenes elevados, mientras que los que están por debajo reciben reembolsos.

Dadas las dificultades para monitorear las emisiones, los gravámenes podrían aplicarse con base en tasas de emisión predeterminadas, con reembolsos para las empresas que puedan demostrar que sus propias emisiones son inferiores a la predeterminada.

Calculamos que un gravamen mundial al metano de 70 dólares por tonelada de CO2 equivalente entre los grandes emisores bastaría para reducir las emisiones de metano a los niveles compatibles con mantener el calentamiento global por debajo de 2 grados.

Un acuerdo coordinado a nivel internacional centrado en precios mínimos del metano sería eficaz desde la perspectiva de las emisiones y de la competitividad. El acuerdo podría iniciarse con los países clave que han firmado el Compromiso Mundial sobre el Metano.

Los costos de la fijación de precios del metano recaerían, sin embargo, de manera desproporcionada sobre ciertas economías emergentes y en desarrollo. Por ello, la fijación de precios diferenciada y la asistencia internacional deberían ser elementos importantes de dicho acuerdo.

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