El cambio climático está causando efectos extremos, como sequías e inundaciones en todo el mundo, que afectan a miles de millones de personas.
A continuación se analiza cómo el Banco Mundial está priorizando la financiación climática para generar cambios positivos y duraderos para las poblaciones más vulnerables del mundo.
Se destaca la importancia de que los países fortalezcan su resiliencia climática como parte de sus planes de recuperación tras la COVID-19.
El aumento de las temperaturas y del nivel del mar, las sequías y las inundaciones, así como los desastres naturales cada vez más frecuentes e intensos, afectan a miles de millones de personas en todo el mundo. En respuesta, el Grupo Banco Mundial —que proporciona más de la mitad de la financiación climática multilateral a los países en desarrollo y más de dos tercios de la financiación para la adaptación— sigue priorizando el clima en todas sus operaciones.
Nuestro trabajo se guía por un enfoque constante en los resultados, para garantizar que nuestra financiación climática contribuya a resultados de desarrollo que mejoren el bienestar de las personas y ayuden también a encaminar a los países hacia un futuro resiliente y con bajas emisiones de carbono. Mientras los países afrontan las consecuencias sanitarias y económicas de la pandemia de COVID-19, centrarse en el clima y el desarrollo es más importante que nunca, y existe una oportunidad real para que los países conviertan la acción climática en un elemento central de sus iniciativas de recuperación tras la COVID.
Con este fin, el Banco Mundial ha redoblado su enfoque en el desarrollo verde, resiliente e inclusivo (GRID), con el objetivo de erradicar la pobreza y promover la prosperidad compartida desde una perspectiva de sostenibilidad y resiliencia. Hemos mantenido el clima en el centro de nuestro trabajo. En el ejercicio fiscal 2021, el Banco proporcionó una cifra récord de financiación climática anual: más de 21.000 millones de dólares, un aumento del 50 % en dos años, de los cuales la mitad se destinó a la adaptación climática. También pusimos en marcha nuestro nuevo Plan de Acción sobre el Cambio Climático (CCAP) 2021–2025 para ayudar a los países y al sector privado a emprender acciones climáticas de gran impacto que también contribuyan a alcanzar sus objetivos de desarrollo. El Plan supone pasar de «ecologizar» proyectos a ayudar a los países a ecologizar sus economías enteras, y de centrarse en los insumos a enfocarse en los resultados.
Ampliar los resultados climáticos a través de la AIF
Desde el inicio de la pandemia de COVID-19, el Grupo Banco Mundial ha acelerado el ritmo de trabajo, comprometiendo más de 157.000 millones de dólares para apoyar a los países en la respuesta a la pandemia y su recuperación. Esto incluye más de 50.000 millones de dólares de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), nuestro fondo en condiciones favorables para los 74 países más pobres del mundo. Mientras colaboramos con los accionistas de la AIF para acordar nuevos fondos para la AIF20, que abarcará de julio de 2022 a junio de 2025, existe un vínculo claro entre el avance de las agendas de la AIF y del clima. Las inversiones a gran escala en energía limpia, por ejemplo, pueden ayudar a los países a evitar que se consolide una infraestructura contaminante y, al mismo tiempo, alcanzar sus objetivos de acceso a la energía. Desde hace tiempo, la AIF se centra en este tipo de resultados de alto nivel, alineados con las prioridades de desarrollo de los países clientes, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los dos objetivos del Grupo Banco Mundial: reducir la pobreza e impulsar la prosperidad compartida. Con cada ciclo de reposición de recursos de la AIF, también hemos reforzado nuestra capacidad para hacer seguimiento de los resultados mediante el Sistema de Medición de Resultados de la AIF (RMS), que proporciona un sólido marco de rendición de cuentas para hacer seguimiento e informar sobre los resultados a nivel agregado.
La AIF ha desempeñado un papel catalizador en la configuración de la agenda climática del Banco, y el RMS hace seguimiento de estos avances. El RMS de la AIF20 presenta el conjunto más completo de indicadores climáticos de todos los ciclos de la AIF hasta la fecha. Los indicadores del RMS están diseñados para hacer seguimiento de las acciones climáticas en las operaciones de la AIF y complementan los compromisos de políticas al medir la contribución de la AIF a la mitigación del cambio climático, la adaptación y la resiliencia.
Veamos el caso de Bangladesh, que hoy recibe la mayor financiación de la AIF del mundo y alberga a 165 millones de personas muy vulnerables a los efectos de un clima cambiante. Con el apoyo de la AIF, Bangladesh está salvando vidas y fortaleciendo la resiliencia. En materia de adaptación, mediante la construcción y rehabilitación de infraestructura costera, incluidos 220 km de terraplenes y casi 400 refugios ciclónicos de usos múltiples, Bangladesh ha aumentado la protección contra las marejadas ciclónicas y las inundaciones para más de 333.000 personas. En cuanto a la mitigación, la AIF ayudó a ampliar el acceso a energía limpia y renovable para 7,3 millones de personas en zonas rurales remotas, proporcionó cocinas mejoradas de bajo consumo energético a 1,8 millones de hogares rurales y construyó 1.130 bombas solares de riego, en beneficio de 35.000 agricultores.
Impulsar la acción a nivel nacional
Mientras seguimos avanzando en nuestra ambiciosa agenda climática y ayudamos a los países a recuperarse de la crisis de la COVID-19, identificamos oportunidades para emprender acciones climáticas de gran impacto que impulsen el crecimiento económico. Este proceso requiere, entre otras cosas, análisis sólidos y asesoramiento sobre políticas. Una herramienta de diagnóstico fundamental e innovadora que presentaremos este año —los Informes sobre el clima y el desarrollo de los países (CCDR)— ayudará a orientar los programas nacionales financiados por el Grupo Banco Mundial, por los propios gobiernos y por otros financiadores, para impulsar la acción climática y avanzar también en la agenda de desarrollo más amplia de cada país.
Estos CCDR, elaborados con la experiencia de todo el Grupo Banco Mundial y del FMI, ofrecerán análisis específicos para cada país y señalarán dónde se entrecruzan el clima y el desarrollo. Incluirán transiciones sectoriales que podrían abrir oportunidades económicas y tendrán en cuenta otras cuestiones clave, como la inclusión social y económica. Nuestro objetivo es publicar 25 CCDR para mediados de 2022. Durante este proceso, el Grupo Banco Mundial también colaborará activamente con los gobiernos, el sector privado, el mundo académico y la sociedad civil.
El cambio climático es un desafío mundial. Aunque los objetivos globales ocupan un lugar destacado en foros como la COP26, el éxito dependerá de la acción local, adaptada a los objetivos climáticos específicos de cada país. Ambas cosas van de la mano, y ahí es donde interviene la AIF. Cuando concluya en diciembre la reposición de recursos de la AIF20, seguiremos proporcionando a los países el apoyo que necesitan para alcanzar sus ambiciones climáticas, como parte de un esfuerzo más amplio por lograr resultados de desarrollo.




