4 lecciones que aprendimos de Jane Goodall, la célebre primatóloga

Jane Goodall shared stories from her life and work at the World Economic Forum’s Annual Meeting in 2024.
Jane Goodall shared stories from her life and work at the World Economic Forum’s Annual Meeting in 2024.Image: World Economic Forum / Mattias N
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  • Jane Goodall, la célebre primatóloga británica y mayor experta en chimpancés, ha fallecido a los 91 años.

  • En la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2024 en Davos, Goodall habló de sus primeros años, la acción climática y por qué los jóvenes seguían dándole esperanza para el futuro.

  • Aquí compartimos algunas de sus palabras de sabiduría sobre la resiliencia de la naturaleza y sobre cómo tanto la tecnología como la tradición pueden respaldar los esfuerzos de conservación.

«Nací amando a los animales y a la naturaleza, y aprendí estando en contacto con ella»

Así lo dijo Jane Goodall, primatóloga y antropóloga británica, y posiblemente la mayor experta mundial en chimpancés, cuando habló con jóvenes ambientalistas en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial de 2024 en Davos. Goodall habló de sus primeros años, la acción climática y la resiliencia, y de por qué los jóvenes le dan esperanza para el futuro.

El 1 de octubre de 2025, a los 91 años, Goodall falleció. Para conmemorar la partida de esta figura gigantesca de la conservación, repasamos algunas de las principales lecciones que aprendió a lo largo de su vida.

1. Los sueños pueden hacerse realidad

En un mundo sin televisión, Goodall se sumergió en la naturaleza, pero también en los libros. Tarzán de los monos, de Edgar Rice Burroughs, fue lo que la inspiró por primera vez a emprender su carrera.

«Soñaba con ir a África, vivir con animales salvajes y escribir libros sobre ellos», explicó. «Y todo el mundo se reía de mí. “¿Cómo vas a hacerlo? No tienes dinero. África es un lugar peligroso, lleno de animales salvajes y feroces. Y solo eres una chica”».

«Mi madre no. Ella dijo que, si quieres hacer algo así, tendrás que trabajar muy duro y aprovechar cada oportunidad. Y luego, si no te rindes, con suerte encontrarás la manera».

2. La tecnología y la tradición pueden contribuir a la acción climática

Aunque Goodall no subestimaba el poder de la tecnología como herramienta para la acción climática, también defendía recurrir a métodos más tradicionales.

«Hay una forma mucho más barata y antiquísima de resolver al menos una parte importante de la crisis climática», explicó. «Protejamos y restauremos nuestros bosques. Plantemos árboles, pues tardarán mucho tiempo en alcanzar toda la capacidad de captura de carbono de un bosque maduro».

«Por eso es tan importante proteger ahora la Amazonía, la cuenca del Congo y los [bosques] de Indonesia y Malasia».

El mensaje de esperanza de Jane Goodall para el planeta
El mensaje de esperanza de Jane Goodall para el planeta
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3. La pasión impulsa el cambio

Goodall también habló del reto de lograr que la gente se enfrente a un problema tan grande como la crisis climática. Dijo que la magnitud del problema puede dificultar que la gente lo acepte y lo comprenda.

En 1991, Goodall fundó Roots and Shoots, una organización benéfica dedicada a la educación y el medioambiente, para reunir a jóvenes y trabajar en cuestiones ambientales, de conservación y humanitarias.

«Puse en marcha nuestro programa para jóvenes… para intentar ayudar a la gente a superar esa sensación de desesperanza», explicó. Los estudiantes podían elegir sus propios proyectos, y Goodall dijo que esta oportunidad de escoger sus propios caminos —aquellos que les apasionaban— hizo que muchos participantes siguieran defendiendo sus causas años después.

«El mensaje principal [del programa] es que cada uno de nosotros importa, marca la diferencia y tiene un papel que desempeñar», dijo Goodall.

Creía que los jóvenes de hoy están comprometidos con la resolución de todos los problemas de la crisis climática, algo que la reconfortaba mucho.

«Esa es mi mayor esperanza para el futuro. Jóvenes de todo el mundo: una vez que conocen [y] comprenden el problema, una vez que tienen los medios para actuar, nada puede detenerlos».

4. La resiliencia de la naturaleza da esperanza

Goodall comenzó su trabajo en Gombe, Tanzania, en 1960. Dijo que, cuando llegó, era una pequeña parte de un enorme bosque que se extendía por todo el continente. Sin embargo, para 1980, su tamaño se había reducido enormemente y estaba rodeado de laderas desnudas.

Ver este tipo de destrucción puede ser profundamente desalentador, pero Goodall ofreció motivos para tener esperanza respecto de otras zonas que han sufrido deforestación.

Los datos muestran cómo la expansión agrícola ha provocado una deforestación a gran escala.Image: Our World in Data

«Ya no están desnudas porque la gente ha comprendido que proteger la naturaleza no es solo por la vida silvestre, sino también por su propio futuro», explicó.

«La naturaleza es tan resiliente que las semillas que quedan de los árboles que había, y a veces incluso las raíces, conservan una vida mágica, incluso después de 10 o 15 años. Brotarán árboles nuevos, con ayuda de una pequeña plantación de los árboles adecuados en el lugar adecuado y en el momento adecuado».

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