El sector privado debe tomar medidas inmediatas y urgentes para reducir las emisiones.
Necesitamos converger en torno a un conjunto común y global de normas de sostenibilidad que auditores externos puedan validar como creíbles.
Es hora de que los líderes empresariales eleven sus ambiciones, las respalden con medidas y demuestren que las están cumpliendo.
Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, nuestro planeta se está calentando a un ritmo sin precedentes en al menos los últimos 2.000 años, según un informe elaborado por más de 200 destacados científicos del climainforme elaborado por más de 200 destacados científicos del clima. Las temperaturas han aumentado aproximadamente 1,1 °C y la actividad humana es la causa indiscutible. Sin «reducciones profundas» de las emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas décadas, el objetivo de París de 1,5 °C, e incluso el umbral de 2 °C, quedará fuera de nuestro alcance. Sin embargo, las políticas gubernamentales actuales parecen encaminarnos a un calentamiento de alrededor de 3 °C.
El problema: una enorme brecha entre la ambición y la acción. Los objetivos de cero emisiones netas para 2050 son promesas vacías si no se respaldan con políticas y medidas. Los científicos nos dicen que debemos reducir las emisiones un 45 % (respecto de los niveles de 2010) para 2030. Esto exige medidas inmediatas y urgentes, y el sector privado debe liderar el camino.
Instamos a todos los directores ejecutivos a comprometerse sin demora con una mayor ambición y acción climáticas y, algo crucial, con una verificación por terceros basada en un conjunto acordado de métricas y divulgaciones.
El secretario general de la ONU describió el informe del IPCC de agosto como una «alerta roja para la humanidad». Con un calentamiento de poco más de 1 grado, las inundaciones que devastaron comunidades este año, desde el Rin hasta Zhengzhou, y las olas de calor que batieron récords, desde la Columbia Británica hasta Sicilia, sorprendieron a los pronosticadores. A 1,5 °C, advierten los científicos, cabe esperar un número cada vez mayor de «fenómenos extremos sin precedentes en el registro observacional».
Si 1,5 °C da lugar a fenómenos sin precedentes, ¿qué podría traer un calentamiento de 3 °C?
Una oleada de empresas ha fijado objetivos de cero emisiones netas, entre ellas más de 3.000 que se han sumado a la iniciativa de la ONUCarrera hacia el Cero. La inversión en activos ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) se disparó hasta los 37,8 billones de dólares en 2020 y parece encaminada a representar un tercio de todos los activos bajo gestión para 2025.
Pero ¿cómo podemos estar seguros de que estos compromisos e inversiones contribuyen realmente a un planeta más limpio? Los objetivos lejanos de cero emisiones netas simplemente trasladan a las generaciones futuras la responsabilidad de descarbonizar. Las ambiciones y medidas climáticas deben evaluarse con respecto a normas claras y universales para una trayectoria compatible con 1,5 °C, respaldadas por informes auditados de manera independiente.
Para una empresa de tecnología sanitaria comoPhilips, contribuir a un planeta sostenible y a sociedades saludables no solo es esencial para nuestro propósito: es un imperativo moral. El año pasado alcanzamos las cero emisiones netas en nuestras operaciones y nos hemos fijado como objetivo reducir en términos absolutos un 75 % las emisiones directas e indirectas de CO₂ (alcances 1 y 2) para 2025. Pero también debemos demostrar que cumplimos nuestros objetivos. La transparencia y la rendición de cuentas son importantes.
Por eso Philips se encuentra entre las más de 100 grandes empresas que informan o se han comprometido a informar con arreglo a un conjunto de métricas básicas de sostenibilidad, recopiladas a partir delas normas ESG existentes por el Consejo Internacional de Negocios del Foro Económico Mundialy las cuatro grandes firmas de contabilidad, incluida KPMG. Desde hace mucho, las métricas ESG forman una sopa de letras de divulgaciones voluntarias que se solapan y dificultan comparar los avances de las empresas. Esperamos que lo aprendido contribuya a impulsar la convergencia en torno a un conjunto común y global de normas de sostenibilidad que auditores externos puedan validar como creíbles.
Nos complace que la prestigiosaFundación de las Normas Internacionales de Información Financiera(IFRS), que supervisa las normas internacionales de información financiera en más de 140 jurisdicciones, haya aceptado asumir este reto y desarrollar un marco internacional de información sobre sostenibilidad.
También celebramos la creciente participación de los organismos reguladores en la información sobre ESG. La Organización Internacional de Comisiones de Valores (IOSCO) ha advertido del riesgo de una burbuja verde y respalda firmemente la iniciativa de la Fundación IFRS. Está previsto que la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) recomiende divulgaciones obligatorias sobre clima y capital humano ya para finales de año. La Comisión Europea está a punto de poner en marcha una iniciativa revisada de información corporativa sobre sostenibilidad para 50.000 empresas. Además, los ministros de Finanzas del G20 respaldaron recientemente la presentación obligatoria de informes corporativos conforme a las directrices elaboradas por el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD).
Como directores ejecutivos, celebramos los esfuerzos por crear rendición de cuentas y condiciones equitativas. Las empresas necesitan claridad de propósito y requisitos racionales de presentación de informes mientras llevan a cabo la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono. Los inversores exigen un sistema de información ESG creíble, comparable y eficiente. A todos nos conviene que los organismos reguladores acuerden un conjunto único y global de normas de presentación de informes.
Por ahora, estamos lejos de lograrlo. Sin embargo, el apoyo del sector privado a iniciativas que catalicen la convergencia es crucial para establecer un conjunto común de normas de sostenibilidad a la altura de estos tiempos trascendentales.
El cambio climático es más que una emergencia ambiental. Es una emergencia socioeconómica y sanitaria. Cada uno de nosotros debe contribuir a guiar a nuestras sociedades hacia una transición más justa y con bajas emisiones de carbono. Como líderes empresariales, sentimos la responsabilidad personal de asegurarnos de que nuestras empresas hagan más de lo necesario para garantizar a nuestros hijos un futuro seguro en un planeta saludable. Por eso retamos a nuestros colegas líderes empresariales a hacer tres cosas:
1. Eleven sus ambiciones climáticas.Comprométanse a reducir a la mitad las emisiones totales de sus operaciones y cadenas de suministro para 2030.
2. Respalden sus ambiciones con medidas.Cumplan los objetivos ambientales y sociales mediante su estrategia y sus operaciones principales.
3. Demuestren que están cumpliendo.Empiecen a informar con arreglo a métricas universales de sostenibilidad, como las recopiladas por el Foro Económico Mundial, y respalden la labor de la Fundación IFRS para impulsar la coherencia.





