En 2015, las Naciones Unidas elaboraron una lista de tareas para abordar los mayores problemas del mundo –concebida para atender desde la pobreza hasta los océanos– y mejorar la vida de las personas para 2030 sin dañar el planeta.
Entonces, ¿cómo va esa lista? La ONU publicó recientemente un informe con una actualización sobre cada uno de sus 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible.
La buena noticia es que se han registrado avances considerables en ámbitos como la salud de los menores de 5 años, el acceso a la electricidad y la acción de los países contra el cambio climático.
Pero hay muchas áreas que requieren lo que el secretario general de la ONU, António Guterres, denomina «acción colectiva urgente».
De manera crucial, los efectos del cambio climático tendrán un efecto dominó sobre varios de los objetivos, incluidos los destinados a reducir el hambre y la desigualdad y a mejorar el acceso al agua; en la práctica, equivale a desplazar los objetivos si no reducimos ahora las emisiones de gases de efecto invernadero.
Este es un breve repaso del avance de cada objetivo.
1. No vamos bien encaminados para acabar con la pobreza extrema
Aunque el número de personas que viven en pobreza extrema –con menos de 1,90 dólares al día– sigue disminuyendo, el ritmo se ha ralentizado.
Persisten focos de pobreza extrema –en particular, países del África subsahariana afectados por conflictos, el cambio climático y convulsiones políticas– que representarán un verdadero desafío que superar.
Más de 1000 millones de personas han salido de la pobreza desde 1990, cuando el 36 % de la población mundial vivía en pobreza extrema. Pero las proyecciones de referencia indican que en 2030 el 6 % seguirá viviendo en pobreza extrema.
2. El hambre afecta a más personas
El número de personas sin suficiente alimento ha aumentado desde 2014 –con una estimación de 821 millones de personas subalimentadas en 2017, frente a 784 millones en 2015– debido a la desaceleración económica, los conflictos y el aumento de precios provocado por el clima.
Entre los niños, la desnutrición crónica provoca retraso del crecimiento, los expone a un mayor riesgo de morir por infecciones comunes y afecta al desarrollo cognitivo.
Aunque el número de niños con retraso del crecimiento ha disminuido desde 2000, en 2018 el 22 % de la población mundial de menores de 5 años seguía sufriendo desnutrición crónica, y tres cuartas partes de ellos vivían en el sur de Asia y en el África subsahariana.
3. Millones de personas están más sanas
La supervivencia infantil es una historia de éxito: millones de niños tienen hoy más probabilidades de sobrevivir que en 2000. La tasa de mortalidad de menores de 5 años se redujo un 49 %, de 77 muertes por cada 1000 nacidos vivos en 2000 a 39 muertes en 2017.
Las tasas de mortalidad materna también han disminuido, y las vacunas han contribuido a la lucha contra las enfermedades infecciosas. Pero la mitad de la población mundial sigue sin acceso a servicios de salud esenciales.
4. Existe una crisis mundial del aprendizaje
Más de la mitad de los niños y adolescentes del mundo (unos 617 millones, según estimaciones) no saben leer ni hacer operaciones matemáticas al nivel mínimo de competencia, lo que repercute en su futuro.
«La crisis del aprendizaje no solo amenaza la capacidad de una persona para salir de la pobreza, sino que también compromete el futuro económico de naciones enteras que luchan por competir en un mercado global con recursos humanos insuficientemente cualificados.»
Ha habido avances en la alfabetización de adultos, pero 750 millones de adultos aún no saben leer ni escribir una frase sencilla, y dos tercios de ellos son mujeres.
5. La situación de las mujeres mejora, pero hay que hacer más
En general, el mundo es hoy un lugar mejor para las mujeres, ya que la igualdad de género figura cada vez más en las agendas gubernamentales.
Pero las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en puestos directivos y en todos los niveles del liderazgo político, y a muchas se les niega el poder de tomar decisiones.
Todavía sufren violencia y prácticas como la mutilación genital femenina, que las despojan de su dignidad y erosionan su bienestar; además, las mujeres y las niñas en al menos 90 países dedican aproximadamente el triple de tiempo que los hombres a los cuidados no remunerados y al trabajo doméstico.
6. Millones de personas siguen sin acceso a agua potable básica
Ha habido mejoras: entre 2000 y 2017, la proporción de personas con acceso a «agua potable gestionada de forma segura» aumentó del 61 % al 71 %. Pero en 2017, 785 millones de personas seguían sin servicios básicos de agua potable.
En 2017, se estima que 3000 millones de personas no podían lavarse las manos de forma higiénica en casa.
7. La energía es cada vez más sostenible y está ampliamente disponible
La electrificación es una de las historias de éxito de los ODS: el 89 % de la población mundial tiene ahora acceso a la electricidad, frente al 87 % en 2015.
Pero aún existe una gran brecha urbano-rural, ya que la mayoría de los 840 millones de personas sin electricidad viven en zonas rurales.
También avanzamos en la transición hacia las energías renovables, con un mayor peso de la energía más limpia y un fuerte aumento de la financiación internacional en los países en desarrollo.
8. La lenta actividad económica afecta al progreso
A escala mundial, el producto interno bruto (PIB) real per cápita –un indicador del nivel medio de vida– ha aumentado, y el desempleo ha vuelto a los niveles previos a la crisis financiera.
Pero el crecimiento del PIB real en los países menos adelantados (PMA) se redujo a la mitad entre 2007 y 2017.
Y en 2018, una quinta parte de los jóvenes del mundo no estudiaba, no trabajaba ni recibía formación, lo que afecta a su futuro y al progreso futuro de sus países.
9. La infraestructura mundial mejora, pero la industrialización se ralentiza
La industrialización en los PMA no avanza con la rapidez suficiente para alcanzar la meta de 2030, y el crecimiento de la industria manufacturera se ralentizó en 2018.
El gasto mundial en investigación y desarrollo ha alcanzado los 2 billones de dólares, pero existen enormes disparidades entre países: la inversión en América del Norte y Europa es cinco veces superior a la del África subsahariana.
En 2018, el 96 % de la población mundial vivía al alcance de una señal móvil, pero muchas personas no pueden permitirse los medios para acceder a ella.
10. Las desigualdades de ingresos persisten, incluso cuando aumentan los ingresos de los más pobres
En más de la mitad de los 92 países con datos comparables, los ingresos crecieron más rápido para el 40 % más pobre de la población que la media nacional.
Pero en muchos países, el 1 % más rico recibe una parte cada vez mayor de los ingresos.
11. Las ciudades crecen más rápido de lo que podemos gestionar
Para 2030, se prevé que el 60 % de la población mundial habitará en ciudades, lo que ejercerá una presión adicional sobre los servicios y las infraestructuras y llevará a que más personas vivan en barrios marginales.
Los barrios marginales y asentamientos informales albergan hoy a más de 1000 millones de personas, y la gran mayoría (80 %) vive en tres regiones, con más personas en Asia que en el resto del mundo juntas.
La contaminación del aire también ha alcanzado niveles peligrosos: en 2016, el 90 % de los residentes urbanos vivía en zonas donde la contaminación superaba los niveles seguros de la Organización Mundial de la Salud.
12. El consumo no es sostenible
El crecimiento económico y la industrialización han pasado factura a los recursos naturales y al medio ambiente, y es necesario hacer más para avanzar hacia una economía sostenible y circular.
La huella material mundial –la cantidad de materias primas necesarias para satisfacer nuestras demandas de consumo– se ha más que duplicado desde 1990.
La generación de residuos aumenta y un tercio de los alimentos producidos cada año se pierde o desperdicia, sobre todo en los países desarrollados.
13. El cambio climático es el mayor desafío para el desarrollo sostenible
Para limitar el calentamiento global a 1,5 °C –y evitar los impactos catastróficos del cambio climático–, las emisiones mundiales de carbono deben reducirse un 45 % para 2030 respecto a los niveles de 2010.
Los gobiernos están intensificando sus esfuerzos: en mayo de 2019, 182 países y la Unión Europea habían presentado sus primeras contribuciones determinadas a nivel nacional, y están aumentando la financiación para hacer frente al cambio climático.
14. Hacemos más para proteger los océanos
Los océanos constituyen el mayor ecosistema de la Tierra, proporcionan alimento y medios de vida, y ayudan a absorber dióxido de carbono. Pero sufren el impacto humano.
La acidificación, causada por el aumento de los niveles de CO2, amenaza la vida marina y la pesca, así como la capacidad del océano para absorber más CO2.
Pero los países están haciendo más para proteger los océanos, entre otras medidas mediante la mejora de la calidad del agua costera, la estabilización de las poblaciones de peces y la duplicación de la superficie de las áreas marinas protegidas desde 2010.
15. Las especies están más expuestas a la extinción
El Índice de la Lista Roja –que hace seguimiento de las especies del planeta– muestra que el riesgo de extinción ha aumentado en los últimos 25 años. Esto se debe a prácticas agrícolas insostenibles, al cambio climático y a la deforestación.
Los bosques siguen disminuyendo, pero a un ritmo más lento. Entre 2010 y 2015, la tasa anual neta de pérdida forestal fue aproximadamente un 25 % más lenta que entre 2000 y 2005.
16. No se han logrado avances sustanciales en la lucha contra la violencia
El Objetivo 16 busca promover un mundo pacífico, con justicia para todos, que haga posible el desarrollo sostenible. Pero alcanzarlo aún está muy lejos, y quienes intentan ayudar están siendo asesinados.
Entre enero y octubre de 2018, un promedio de nueve personas en la primera línea de la construcción de una sociedad más inclusiva y justa (incluidos periodistas y defensores de los derechos humanos) fueron asesinadas cada semana, frente a siete en 2015-2017.
17. El apoyo a los ODS crece, pero la ayuda al desarrollo disminuye
Alcanzar una lista de objetivos tan ambiciosa es posible, pero solo con apoyo financiero y cooperación internacional.
La ayuda oficial al desarrollo, que es la mayor fuente de financiación externa para los PMA, disminuyó un 2,7 % hasta 149 000 millones de dólares entre 2017 y 2018.
Otro factor decisivo para difundir el mensaje y alcanzar los objetivos es el acceso a internet.
Más del 80 % de las personas en los países desarrollados estaban en línea en 2018, frente a solo el 20 % en los PMA, por lo que queda mucho por hacer para fomentar una sociedad mundial de la información inclusiva.





















