Los planes de los países para reducir las emisiones no bastan para evitar un cambio climático catastrófico, advirtió un nuevo informe de la ONU.
La contundente advertencia, mientras los líderes mundiales se preparan para la COP26, señala que las temperaturas globales podrían alcanzar los 2,7 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales a finales de siglo si no se acuerdan objetivos más ambiciosos.
Los niveles de dióxido de carbono alcanzaron un nuevo récord en 2020.
Los planes de los gobiernos de todo el mundo para reducir las emisiones en los próximos años no bastan para evitar un cambio climático catastrófico que provocaría un «sufrimiento interminable», afirmó el lunes un informe de la ONU.
A menos de una semana del inicio de la conferencia COP26 de las Naciones Unidas, el informe dejó al descubierto la brecha entre las medidas que toman hoy los gobiernos y las necesarias para cumplir el objetivo del Acuerdo de París de 2015 de intentar limitar el calentamiento global causado por el ser humano a 1,5 grados Celsius.
«Superar los objetivos de temperatura conducirá a un mundo desestabilizado y a un sufrimiento interminable, especialmente entre quienes menos han contribuido a las emisiones de (gases de efecto invernadero) en la atmósfera», afirmó Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC).
Según un análisis de la CMNUCC, con los compromisos actuales de los países, las emisiones globales serían un 16 % más altas en 2030 que en 2010.
Eso dista mucho de la reducción del 45 % para 2030 que, según los científicos, se necesita para limitar el calentamiento a 1,5 grados y evitar sus efectos más devastadores, como las mortíferas olas de calor y las destructivas tormentas que ya azotan países de todo el mundo.
«Estamos muy lejos de donde la ciencia dice que deberíamos estar», afirmó Espinosa.
La CMNUCC afirmó que, sin compromisos más ambiciosos, las temperaturas globales podrían alcanzar los 2,7 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales a finales de siglo.
¿Qué está haciendo el Foro para ayudar a las ciudades a alcanzar un futuro con cero emisiones netas de carbono?
La advertencia se conoció cuando un informe separado de la Organización Meteorológica Mundial mostró que los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera se dispararon hasta las 413,2 partes por millón en 2020, con un aumento superior a la tasa media de la última década pese a la caída temporal de las nuevas emisiones durante los confinamientos por la COVID-19.
«Estamos muy lejos de cumplir el objetivo», afirmó el secretario general Petteri Taalas al referirse a las perspectivas de alcanzar el límite fijado en París. «Tenemos que revisar nuestros sistemas industriales, energéticos y de transporte, así como nuestro modo de vida en su conjunto», añadió, y pidió un «aumento drástico» de los compromisos en la COP26, que se celebra del 31 de octubre al 12 de noviembre.
Nuevos compromisos
Los informes del lunes destacaron lo mucho que está en juego en las conferencias de la COP26, donde los líderes mundiales y miles de delegados intentarán obtener compromisos de los países y suficientes medidas por parte de los contaminadores para mantener vivos los objetivos de París.
Según los científicos, limitar el calentamiento global a 1,5 grados exigiría que las emisiones netas globales de CO2 —el principal gas de efecto invernadero— llegaran a cero en 2050.
La CMNUCC afirmó que durante el último mes había recibido una oleada de nuevos compromisos climáticos y que, al 12 de octubre, unos 143 de los casi 200 países que firmaron el Acuerdo de París habían presentado nuevos compromisos.
Sin embargo, la mayoría de los compromisos recibidos en las últimas semanas procedían de países pequeños, responsables de una fracción mínima de las emisiones globales, mientras que las propuestas de grandes contaminadores como Arabia Saudita no habían cambiado las perspectivas de emisiones para la próxima década.
La Unión Europea y Estados Unidos —el segundo y el tercer mayor emisor del mundo, después de China— también fijaron este año nuevos objetivos para reducir las emisiones durante esta década. China e India figuran entre los países presionados para comprometerse a recortar las emisiones con mayor rapidez.
La concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera seguirá aumentando mientras los países sigan emitiendo más gases de efecto invernadero de los que pueden eliminar.
Las emisiones, que fluctúan según el nivel actual de quema de combustibles fósiles, son distintas de las concentraciones de dióxido de carbono acumuladas a lo largo de los siglos.
El informe de la OMM confirmó que la caída temporal de las emisiones del año pasado «no tuvo ningún efecto perceptible en los niveles atmosféricos de gases de efecto invernadero ni en sus tasas de crecimiento». También mostró que las concentraciones de otros gases, el metano y el óxido nitroso, aumentaron en 2020 y superaron el promedio de la última década.
También señaló la preocupación por la capacidad del océano y los árboles para absorber aproximadamente la mitad del dióxido de carbono, lo que nos protege de aumentos de temperatura potencialmente más drásticos.
«No está garantizado que la capacidad de los sumideros se mantenga al mismo ritmo», afirmó Taalas, al describir como «alarmantes» nuevos datos que muestran que una parte de la selva amazónica ahora emitía carbono en lugar de absorberlo debido a la deforestación y los incendios.






