La forestación —establecer un bosque en terrenos que antes no estaban cubiertos de bosques— es uno de los medios más eficaces para combatir el cambio climático.
Establecer una cobertura arbórea suficiente para influir de forma considerable en el aumento de las temperaturas requerirá un esfuerzo mundial.
Para lograr el máximo impacto, las iniciativas de forestación deben utilizar energía verde e implicar al público.
La forestación consiste en establecer un bosque, especialmente en terrenos que antes no estaban cubiertos de bosques. Sigue siendo uno de los medios más eficaces para combatir el cambio climático, especialmente cuando se diseña para depender de energía verde. Esta solución climática natural reduce el impacto de la desertificación, favorece los ecosistemas y elimina CO2 de la atmósfera. Es una contramedida frente a la deforestación, que ha contribuido drásticamente al cambio climático durante los últimos siglos.
Recientemente, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura estimó que se talan 100.000 millones de metros cuadrados de bosque cada año durante la última década, mientras que la deforestación tropical ha contribuido con el 8 % de las emisiones mundiales de carbono.
El papel de la forestación en la acción climática
En su informe de agosto de 2021, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) dejó claro que la deforestación es una causa directa del aumento de la presencia de CO2 en el aire durante la última década, un incremento sin parangón en ningún otro período de los últimos dos millones de años. Los bosques son sumideros de carbono: extraen de la atmósfera el carbono nocivo y lo transforman en biomasa mediante la fotosíntesis.
La forestación puede ralentizar el impacto del cambio climático y, al mismo tiempo, abordar otros problemas ambientales, como las tierras áridas y la erosión del suelo. Una investigación de Crowther Lab mostró que un billón de árboles nuevos podría absorber un tercio de las emisiones de CO2 generadas por los seres humanos. De hecho, un 25 % adicional de superficie forestal podría absorber el 25 % del carbono atmosférico, lo que tendría un impacto significativo en el aumento de las temperaturas en todo el mundo.
La forestación requiere un compromiso internacional
Establecer una cobertura arbórea suficiente para influir de forma considerable en el aumento de las temperaturas requerirá un esfuerzo mundial. En todo el mundo, gobiernos, el sector privado y comunidades locales han comenzado a trabajar en proyectos prometedores.
Por ejemplo, 1t.org se propone plantar un billón de árboles junto con comunidades de todo el mundo, lo que reduciría aproximadamente el 33 % de las emisiones mundiales necesarias para cumplir los objetivos del Acuerdo de París. La organización trabaja para motivar, movilizar y facilitar los compromisos de forestación del sector privado mediante la ampliación de planes, la búsqueda colectiva de soluciones y la facilitación de diálogos entre múltiples partes interesadas.
WeForest trabaja en tres continentes y doce países. Su visión es crear «un mundo donde las comunidades y la naturaleza prosperen juntas de forma sostenible». Su enfoque de tres vertientes incluye integrar árboles en terrenos agrícolas, realizar plantaciones de alta densidad para la regeneración ecológica y acelerar la recuperación natural de tierras degradadas. En 2020, la organización protegió y restauró 160 millones de metros cuadrados de bosque.
En Hanwha, nuestro Bosque Solar es un programa que se puso en marcha hace diez años. En 2011, se lo mencionó en una reunión plenaria de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación como el primer proyecto empresarial del mundo que utilizó energía solar para combatir la desertificación. Esta iniciativa se distingue de otras similares porque utiliza energía solar para alimentar sus viveros. La energía solar permite suministrar agua limpia y controlar la temperatura, la humedad y la iluminación necesarias para cultivar plantones, creando así un bosque neutro en carbono. Desde el lanzamiento del programa en 2011, se han creado ocho bosques en Corea del Sur, China y Mongolia, y se han plantado medio millón de árboles en 1,33 millones de metros cuadrados, una superficie equivalente a 180 campos de fútbol.


El programa también fomenta la participación del público: las personas pueden plantar árboles virtuales mediante una aplicación y, a cambio, Hanwha planta árboles reales en zonas vulnerables. Durante la pandemia se plantaron así 15.000 árboles en el octavo Bosque Solar, lo que significa que, una vez que el bosque neutro en carbono alcance la madurez, absorberá 162 toneladas adicionales de CO2 cada año.
Bosques neutros en carbono
Irónicamente, las labores de plantación de árboles —incluidos el riego, el control estacional del clima y el mantenimiento general— pueden depender en gran medida de los combustibles fósiles. Por eso, para alcanzar todo su potencial, es importante que las iniciativas de forestación utilicen energía verde. El sector privado, los gobiernos y el público deben diseñar iniciativas verdes que alcancen las cero emisiones netas y pasen del uso de combustibles fósiles a fuentes de energía verde.
La participación del público es otro ámbito de interés importante, pues contribuye a amplificar los esfuerzos de acción climática. Presentar al público proyectos sencillos y accesibles ayuda a ofrecer a las personas formas realistas y alcanzables de actuar. Después de la COP26, debemos trabajar juntos para garantizar que los árboles y los bosques que forman se repongan y se planten de manera consciente, y así mantener el impulso hacia un futuro más verde.




