Para evitar viajar en avión, Thunberg realiza su travesía transatlántica a bordo del yate Malizia II, de 60 pies, equipado con paneles solares y turbinas submarinas que generan electricidad a bordo, con el objetivo de que el viaje sea de cero emisiones de carbono.
«Puede que me maree un poco y no vaya a ser cómodo, pero puedo soportarlo», declaró Thunberg a la cadena de televisión BBC desde Plymouth, en el suroeste de Inglaterra, desde donde está previsto que zarpe el miércoles 14 de agosto.
«Si de verdad es muy duro, solo tengo que pensar que es solo durante dos semanas y luego podré volver a mi vida normal», afirmó la joven de 16 años, que la acompañará en el viaje su padre, Svante, y un camarógrafo.
A principios de este mes, el patrón del barco declaró a Reuters que la joven activista, que se ha convertido en la cara visible de los jóvenes manifestantes ambientales, afrontará un viaje difícil a bordo del yate, diseñado para la velocidad y no para el lujo.
No hay duchas ni inodoros; quienes viajan a bordo deben usar un cubo azul.
«Que Greta asuma el reto de cruzar el Atlántico en un barco de competición sin ninguna comodidad demuestra realmente su compromiso con la causa y hasta dónde está dispuesta a llegar», declaró a Reuters el patrón Boris Herrmann.
Herrmann afirmó que intentarán que la travesía sea lo más llevadera posible.
«Al dejar de volar no solo reduces tu propia huella de carbono, sino que también envías una señal a las personas de tu entorno de que la crisis climática es real», afirmó Thunberg.
Cuando llegue, participará en septiembre en la Cumbre de Acción Climática de la ONU en Nueva York y, en diciembre, en la Conferencia COP 25 sobre el cambio climático en Santiago de Chile.
«Que yo hable ante la ONU no va a cambiar la situación, pero si eso puede ayudar a crear conciencia... entonces creo que juntos podemos intentar... hacer un cambio», declaró Thunberg durante una visita a un campamento de protesta alemán contra el carbón el viernes.





