Es hora de que el sector sanitario acelere su transición climática

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  • El impacto del cambio climático en la atención sanitaria ha generado una crisis debido a los daños en la prestación de servicios sanitarios, incluidas las instalaciones y las cadenas de suministro.

  • Dado que los contextos climáticos varían, los proveedores de atención sanitaria de distintas comunidades necesitan un enfoque sistemático para comprender y priorizar los diversos efectos del cambio climático en sus operaciones, finanzas y reputación.

  • Medir y comunicar de forma proactiva el desempeño climático puede facilitar un mayor acceso a capital y contratos, mejores condiciones y más confianza por parte de prestamistas, instituciones financieras y gobiernos.

El impacto del cambio climático en la atención sanitaria se siente en todo el mundo y es mayor de lo que suele reconocerse. Basta considerar que el Reino Unido emitió una alerta de nivel 4 de calor y salud tras las temperaturas récord de julio, el aumento del 50 % de las dolencias relacionadas con el calor este verano en India o los costos de recuperación de 3.100 millones de dólares para los hospitales de Nueva York tras la supertormenta Sandy.

Los impactos climáticos se intensifican hasta convertirse en una de las crisis sanitarias más graves de este siglo. Más allá del aumento y los cambios en las necesidades de atención sanitaria, como el incremento de las lesiones y la propagación de enfermedades infecciosas, el cambio climático somete a los proveedores de atención sanitaria a una presión excesiva en sus operaciones debido a las instalaciones dañadas y las cadenas de suministro interrumpidas. Además, el cambio climático agrava, directa e indirectamente, problemas acuciantes de carácter ambiental, social y de gobernanza (ESG) en el sector sanitario, como el agotamiento del personal, las disparidades en salud y la disponibilidad de recursos esenciales como el agua.

Un contexto climático en evolución

Como la exposición de los proveedores de atención sanitaria varía según la ubicación, el horizonte temporal, los tipos de activos y las vulnerabilidades subyacentes de sus comunidades, necesitan un enfoque sistemático para comprender y priorizar los impactos climáticos en sus operaciones, finanzas y reputación. Un primer paso es entender qué amenazas concretas afronta cada lugar, como se analiza en un informe reciente de Marsh McLennan, Sentir el calor: cómo los proveedores de atención sanitaria pueden afrontar el desafío climático. También pueden descubrir oportunidades aún no aprovechadas, como fuentes de capital verde, eficiencias energéticas y formas de reforzar el orgullo y el sentido de propósito para retener el talento.

Los marcos estandarizados para informar sobre el clima pueden impulsar un análisis estructurado de riesgos y oportunidades, dado que las herramientas para cuantificar los riesgos climáticos en la atención sanitaria más allá de los daños materiales están en una etapa incipiente. Por ejemplo, el Grupo de Trabajo sobre Divulgación de Información Financiera relacionada con el Clima (TCFD) ofrece un marco relativamente sencillo y adaptable que utilizan cada vez más empresas y organismos reguladores. Con el TCFD, los proveedores de atención sanitaria pueden evaluar tanto los impactos físicos derivados de los cambios en el clima y el tiempo meteorológico como los riesgos vinculados a la transición hacia una economía con bajas emisiones de carbono (véanse los factores de riesgo a continuación). Otras herramientas, como el análisis de escenarios pueden facilitar las pruebas de resistencia y ayudar a identificar qué riesgos podrían ser más relevantes para una organización.

Factores de riesgo clasificados por el TCFD que destacan el impacto del cambio climático en la atención sanitaria.Image: Marsh McLennan Advantage

Riesgos físicos y de transición

Para los proveedores de atención sanitaria, el peligro más importante son los daños físicos a la infraestructura y las operaciones. A menudo, los edificios y la infraestructura de los hospitales no están diseñados ni adaptados para hacer frente a olas de calor, tormentas, inundaciones e incendios forestales. Además, los fenómenos meteorológicos extremos pueden poner a prueba incluso las instalaciones que sí se han adaptado. Fallos tecnológicos y de los equipos, escasez de medicamentos y suministros o la inundación de las plantas limitan la capacidad operativa justo cuando más la necesitan los hospitales. La recuperación y las reparaciones pueden tardar meses o incluso años.

Aunque aumentan con menos brusquedad que los picos observados durante las crisis climáticas, las necesidades y los costos de atención también crecen debido a los efectos retardados de los fenómenos meteorológicos extremos y a la acumulación de tensiones relacionadas con el clima, como el aumento de las temperaturas y del nivel del mar. Cuando se dispara la demanda de atención sanitaria, la presión sobre el personal y otros recursos puede provocar errores, demoras o pérdida de atención. El aumento de los costos y la pérdida de ingresos —por ejemplo, cuando se aplaza o se deja de prestar atención electiva durante las crisis o después de ellas— pueden obligar a los proveedores de atención sanitaria a operar con pérdidas o incluso llevarlos a la quiebra.

El endurecimiento de las regulaciones sobre las emisiones de gases de efecto invernadero —como los requisitos de fijación de precios del carbono, las normas energéticas y la divulgación de riesgos climáticos— probablemente afectará al sector sanitario a corto y mediano plazo, generando riesgos de transición. Además, aumentan los costos de los préstamos, las primas de seguros y las sanciones para las operaciones «sucias». En Estados Unidos, la Oficina de Cambio Climático y Equidad Sanitaria prevé aplicar sanciones económicas a los hospitales que no cumplan las nuevas normas de sostenibilidad.

Aprovechar las oportunidades climáticas

Si se actúa frente a los mismos factores de riesgo, estos pueden generar oportunidades importantes. Por ejemplo, los cambios en las regulaciones y en las expectativas de las partes interesadas pueden crear riesgos de transición para los proveedores de atención sanitaria que no estén preparados, pero esa misma tendencia ofrece enormes oportunidades a quienes toman medidas eficaces. Medir y comunicar de forma proactiva el desempeño climático puede facilitar un mayor acceso a capital y contratos, mejores condiciones y más confianza por parte de prestamistas, instituciones financieras y gobiernos.

  • Las inversiones en descarbonización y adaptación preparan la infraestructura frente al cambio climático y reducen los costos operativos. Reducir el consumo de energía y preparar la infraestructura para el cambio climático puede generar ahorros millonarios y, al mismo tiempo, reducir la huella de carbono de un proveedor de atención sanitaria.

  • La tecnología puede aumentar la resiliencia y la eficiencia. Por ejemplo, la telemedicina y la monitorización remota pueden reducir las emisiones y mantener la prestación de atención durante una crisis climática; además, los drones pueden transportar suministros de emergencia.

  • Los incentivos y el capital verdes amplían el acceso a oportunidades de financiación. Algunos proveedores de atención sanitaria empiezan a recurrir a préstamos, subvenciones e incentivos fiscales vinculados a criterios ambientales, sociales y de gobernanza corporativa (ESG) o a la sostenibilidad.

  • Las actividades relacionadas con ESG reducen los costos de los seguros. Al considerarse que tienen un perfil de riesgo más bajo, los proveedores de atención sanitaria que actúan frente a los riesgos climáticos negocian primas de seguros más asequibles.

  • Las iniciativas de sostenibilidad ayudan a atraer talento y mejorar la moral del personal. El desempeño ESG ya es una fuente de ventaja competitiva en la fuerza laboral.

  • Una mayor resiliencia comunitaria facilita la gestión de las necesidades de atención impulsadas por el clima. El cambio climático agrava las disparidades en los resultados de salud, el acceso y los determinantes sociales. Los proyectos que responden a las necesidades de las comunidades también pueden mejorar su resiliencia ante los impactos climáticos.

Mitigar el impacto del cambio climático en la atención sanitaria

Los proveedores de atención sanitaria deben comprender con urgencia los riesgos de un contexto climático en evolución y aprovechar sus oportunidades, para poder fortalecer la resiliencia ante los impactos climáticos y reducir su contribución al cambio climático. Algunas intervenciones impulsarán simultáneamente los objetivos de adaptación y mitigación, mientras que otras pueden plantear compensaciones que los proveedores deberán explicar y negociar.

Tres estrategias pueden ayudar: alinear la estrategia empresarial con la agenda climática, adaptar la gobernanza corporativa para integrar los riesgos y las oportunidades climáticos, y mejorar la comunicación y la colaboración con el ecosistema sanitario más amplio y las comunidades circundantes para lograr un mayor impacto.

Los proveedores de atención sanitaria que no estén preparados irán de una emergencia a otra. Para preparar sus activos y operaciones de cara al futuro, el sector sanitario debe actuar ahora, antes de que este asunto relegado a un segundo plano se convierta en la próxima crisis.

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