El hielo se derrite a un ritmo alarmante. Por qué los líderes empresariales deben prestar atención

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  • El hielo del Ártico se derrite a un ritmo alarmante debido al calentamiento constante del planeta, y se acerca a peligrosos puntos de inflexión.

  • Estos factores ambientales plantean riesgos y oportunidades que los líderes deben comprender.

  • Para desarrollar resiliencia climática, las empresas deben elaborar estrategias de mitigación y adaptación.

El hielo acapara titulares, y por las razones equivocadas. En mayo, una gran sección del glaciar Birch, en los Alpes suizos, se desprendió y provocó un deslizamiento de tierra que sepultó el pueblo de Blatten y el lecho de un río cercano.

Antes, un nuevo informe reveló que el deshielo de los glaciares podría desplazar el Polo Norte 90 pies para 2100. Este desplazamiento podría hacer que el planeta girara como una peonza desequilibrada y provocar un posible caos climático.

En otros lugares, el deshielo del hielo marino está alterando las corrientes oceánicas e incluso la química del océano,mientras los contaminantes de los ríos siberianos se dispersan lejos y rápidamente.

Estos cambios se producen al tiempo que se intensifican las presiones para abrir Groenlandia a los negocios y explotar sus vastas reservas minerales.

El hielo desempeña un papel crucial para la Tierra y, a medida que se acerca a puntos de inflexión clave, es fundamental que los líderes empresariales comprendan los posibles riesgos, oportunidades y consecuencias de los grandes cambios que se avecinan, así como la importancia de aplicar estrategias de mitigación, resiliencia y adaptación.

¿Qué es el hielo y por qué es importante?

El hielo es mucho más que agua en estado sólido. Es una parte importante de la criosfera, un sistema terrestre clave que refleja el calor del sol para regular la temperatura de la Tierra. Este sistema comprende distintos tipos de agua congelada: glaciares, casquetes de hielo, hielo marino y permafrost, así como las partes congeladas del océano y las capas de hielo continentales de Groenlandia y la Antártida.

El hielo cubre aproximadamente el 10%del planeta, pero está desapareciendo rápidamente debido al aumento de la temperatura del mar y del aire. Este deshielo está llevando a la Tierra hacia peligrosos puntos de inflexión, umbrales a partir de los cuales el daño es irreversible. Según las proyecciones actuales, estos puntos se alcanzarán décadas antes de lo que los científicos habían previsto hasta ahora.

El cambio climático podría reducir las ganancias corporativas en un 7% anual para 2035.
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¿Qué se está derritiendo y dónde?

Ante el deterioro del hielo del Ártico, nos hemos acostumbrado demasiado a las imágenes de osos polares hambrientos y varados. La capa de hielo de Groenlandia también ha perdido hielo de forma continua durante los últimos 28 años, lo que representa alrededor del 70% del total.

Cada vez más, los científicos vigilan la salud de la Antártida. Esta región, que suele representarse como un territorio prístino de blancura interminable, se ha considerado durante mucho tiempo una especie de anomalía ecológica, aparentemente inmune a los cambios climáticos que experimenta su contraparte septentrional.

Ya no es así. El hielo marino antártico se derrite ahora a un ritmo alarmante. Esto es un problema porque el hielo marino mantiene en su sitio las plataformas de hielo costeras, que a su vez rodean sus glaciares y capas de hielo. El hielo marino antártico alcanzó un mínimo no visto en 2.000 años en 2023 y, en 2022, la región registró en un solo día el mayor aumento de temperatura jamás registrado en el mundo: 30-40 °C por encima de lo normal.

Matthias Huss, glaciólogo de ETH Zúrich, describe los glaciares como «embajadores del cambio climático» y advierte: «No pueden sobrevivir a las enormes temperaturas que hemos observado este verano».

Estas imágenes desde el espacio muestran la rapidez con la que la Antártida se está volviendo verde.
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Cuatro efectos del deshielo

El deshielo produce agua, gran parte de la cual acaba en el mar y eleva su nivel. Estos aumentos suelen plantearse en horizontes temporales relativamente largos, pero dos cosas han cambiado: los plazos se acortan y el aumento del nivel del mar es cada vez mayor.

Aumento desigual del nivel del mar. La desaparición de la capa de hielo de Groenlandia elevaría el nivel del mar 7 metros, pero esa cifra palidece frente a la de la Antártida, que contiene suficiente hielo para elevar el nivel del mar 57 metros. Desde luego, la desaparición total de cualquiera de ellas no ocurriría pronto, pero los científicos advierten que incluso una pérdida parcial puede generar grandes problemas, como inundaciones y desplazamientos de población. Debido a la atracción gravitatoria de las masas terrestres, el nivel del mar no aumenta al mismo ritmo en todo el mundo. Qué se derrite y dónde determinará cuáles serán las zonas más afectadas. Por ejemplo, a medida que se derrite la capa de hielo de Groenlandia, el nivel del mar está bajando en el noroeste de Europa y el este de Canadá, pero subiendo en las costas de América del Sur.

Nuevos aportes al calentamiento global. El segundo gran problema es la contribución que hace a dicho calentamiento la reducción de la cubierta de hielo. Las capas de hielo actúan como enormes espejos que reflejan al espacio gran parte de la energía del sol. El agua del mar, en cambio, hace lo contrario y absorbe el calor solar. Como resultado, el Ártico se está calentando cuatro veces más rápido que el promedio mundial. Esto es un problema porque dependemos de estas zonas oceánicas congeladas para enfriar el planeta mediante las corrientes y, desde principios de la década de 1980, el hielo marino polar ha perdido alrededor del 14% de su capacidad para cumplir esa función.

Efectos en las emisiones. El tercer problema clave son las emisiones. Un tercio de la tundra ártica, sus bosques y humedales se han convertido en emisores netos de CO2 en lugar de ser uno de los sumideros de carbono fundamentales de la Tierra, a medida que se libera el carbono que llevaba miles de años atrapado en el hielo. Los suelos del Ártico contienen mucho más carbono que la atmósfera, lo que agrava el problema del control general de las emisiones.

Agravamiento de las sequías. A primera vista, el cuarto problema parece contrario a la intuición, pero el deshielo acabará agravando las sequías. Actualmente, los glaciares actúan como embalses: el agua del deshielo ayuda a aliviar la creciente escasez de recursos hídricos. Una vez agotadas estas reservas de hielo, ya no podrán prestar este servicio de «recarga».

¿Cómo combate el Foro Económico Mundial la crisis climática?

¿Qué significa esto para las empresas?

Por un lado, el deshielo del hielo marino creará nuevas oportunidades. Las empresas observan con interés el colapso de la capa de hielo de Groenlandia. Su desaparición abrirá nuevas rutas marítimas y reducirá radicalmente las distancias, los tiempos y los costes de transporte. Surgirán nuevas zonas de pesca, pobladas por especies que buscan aguas más frías. También habrá mayor acceso físico a abundantes recursos minerales, incluidas las reservas de petróleo y gas y, más importante a medida que avance el siglo, los recursos de energía verde.

Todo esto es innegable, pero el hecho fundamental sigue siendo que tendremos que afrontar un clima cada vez más cálido y que se mantienen las sombrías predicciones sobre lo que ocurrirá cuando superemos el umbral de 1,5 °C.

A medida que los sistemas terrestres alcanzan y rebasan sus puntos de inflexión, aumentan la frecuencia y la gravedad de los riesgos climáticos que afectan directamente a las empresas y a la sociedad. Estos riesgos alteran todas las etapas de la cadena de suministro, desde el abastecimiento hasta el consumo. También pueden trastocar los horarios y las pautas de trabajo, provocar escasez de recursos y dificultar el funcionamiento de una empresa.

Un informe reciente del Foro Económico Mundial, Empresas al límite: fortalecer la resiliencia de la industria frente a los riesgos climáticos, explica por qué las empresas deben incorporar resiliencia a sus operaciones o arriesgarse a socavar su capacidad para competir en un mundo afectado por el cambio climático. Según el informe, solo las pérdidas de activos fijos equivaldrían a una caída anual de los beneficios de la empresa promedio del 7% para 2035.

El informe destaca una serie de medidas que las empresas pueden considerar para reforzar su resiliencia. Algunas son:

  • Diseñar para la flexibilidad. Como el deshielo contribuye a los fenómenos meteorológicos extremos, las empresas deben prepararse para fallos en los sistemas existentes mediante soluciones de almacenamiento, logística, energía de respaldo y recuperación que garanticen la continuidad del servicio.

  • Respaldar mejores modelos. Los modelos climáticos actuales son inadecuados, y las empresas deben financiar y apoyar la armonización de los modelos climáticos comerciales y científicos. Con mejores datos, los líderes de cualquier sector podrán evaluar mejor los riesgos climáticos futuros y sus efectos.

  • Aprovechar las oportunidades. Las empresas deberían diseñar estrategias de cartera climáticamente inteligentes que aprovechen la mitigación de los riesgos climáticos como ventaja estratégica, junto con una descarbonización profunda.

  • Promover resultados colaborativos. Los líderes empresariales, de la sociedad civil y del Gobierno pueden trabajar juntos para idear soluciones innovadoras, como prácticas regenerativas que fortalezcan las cadenas alimentarias o herramientas de economía circular que conserven los recursos.

Desde la mitigación hasta los puntos de inflexión, 5 términos clave sobre el clima explicados.
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La gran incógnita

Todavía hay una cantidad sorprendente de cosas que desconocemos sobre el hielo, en particular sobre el hielo marino antártico. Mientras el cambio climático trastoca los modelos y las hipótesis, los científicos se apresuran a encontrar respuestas. Quizá entre ellas esté la explicación de uno de los misterios de la historia climática de la Tierra. Se sabe que los ciclos glaciales sufrieron una gran alteración entre hace 900.000 y 1,2 millones de años, un acontecimiento que, según creen algunos investigadores, estuvo a punto de provocar la extinción de la humanidad. Los testigos de hielo extraídos recientemente podrían ofrecer una respuesta y, a su vez, ayudarnos a comprender los cambios actuales en estos sistemas terrestres vitales. Pero ¿será una respuesta que queramos descubrir?

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