El mundo se enfrenta a 1,5 desastres al día para 2030, advierte la ONU en un nuevo informe.
Además, los países en desarrollo y sus habitantes más pobres sufren de manera desproporcionada.
Los países deben dejar de «gestionar cada crisis como una sorpresa independiente» y, en su lugar, construir sistemas capaces de hacer frente a las amenazas climáticas, afirma la Cruz Roja.
El mundo se enfrenta a 1,5 desastres al día —560 al año— para 2030, mientras los seres humanos se encaminan hacia una «espiral de autodestrucción» al calentar el clima e ignorar los riesgos, lo que empujaría a millones de personas más a la pobreza, advirtió Naciones Unidas en abril.
En las últimas dos décadas, se registraron cada año entre 350 y 500 desastres de intensidad media a grave, pero los gobiernos están subestimando «fundamentalmente» su verdadero impacto en la vida y los medios de subsistencia, según un informe bienal de la ONU sobre desastres.
«Dar la voz de alarma diciendo la verdad no solo es necesario, sino crucial», afirmó Mami Mizutori, directora de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), que publicó el Informe de evaluación global 2022.
«La ciencia es clara. Actuar antes de que un desastre cause estragos cuesta menos que esperar a que la destrucción se produzca y responder después», declaró a la Fundación Thomson Reuters.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, respaldado por la ONU, advirtió este año que los efectos del cambio climático, desde el calor hasta las sequías y las inundaciones, serán cada vez más frecuentes e intensos y dañarán la naturaleza, a las personas y los lugares donde viven.
Sin embargo, las medidas para reducir drásticamente las emisiones que calientan el planeta y adaptarse al calentamiento global van rezagadas, señaló el grupo.
El nuevo informe de la UNDRR señaló que los desastres, cada vez más frecuentes e intensos, han causado la muerte o afectado a más personas en los últimos cinco años que en el quinquenio anterior, y podrían empujar a otros 100 millones de personas a la pobreza para 2030.
El informe abarca distintos tipos de desastres causados por amenazas naturales, desde inundaciones, sequías y tormentas hasta terremotos y epidemias.
«El mundo debe hacer más para incorporar el riesgo de desastres en nuestra forma de vivir, construir e invertir, pues eso está llevando a la humanidad a una espiral de autodestrucción», declaró en un comunicado Amina J. Mohammed, vicesecretaria general de la ONU.
Impactos desiguales
Según el informe, los desastres han costado un promedio de unos 170.000 millones de dólares cada año durante la última década, y los países en desarrollo y sus habitantes más pobres sufren de manera desproporcionada.
El informe señaló que esos países ya pierden, en promedio, el 1 % de su producto interno bruto al año a causa de los desastres: diez veces más que los países de ingresos altos.
Países de Asia-Pacíficoson los más afectados, con una merma anual del 1,6 % del PIB, indicó el informe, publicado antes de un foro mundial sobre desastres que se celebrará el próximo mes en la isla indonesia de Bali.
En Filipinas, por ejemplo, millones de personas siguen recuperándose del tifón Rai, que azotó el país en diciembre, causó más de 300 muertes y dejó a cientos de miles de personas desplazadas, además de daños por unos 500 millones de dólares.
Para ayudar a los grupos más vulnerables, los políticos y responsables de la toma de decisiones deben comprometerse con políticas climáticas más ambiciosas y acelerar la transición a la energía verde, afirmó Mary Joy Gonzales, gerente de proyectos de la organización de ayuda CARE Filipinas.
«Las personas más expuestas a los fenómenos climáticos extremos y las amenazas naturales son quienes viven en comunidades urbanas pobres, zonas rurales marginadas y lugares aislados», añadió.
Maarten van Aalst, director del Centro Climático de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, afirmó que los países deben dejar de «gestionar cada crisis como una sorpresa independiente» e invertir, en cambio, en crear sistemas que ayuden a las personas a hacer frente a las amenazas climáticas.
«Lamentablemente, quienes sufren los peores efectos son quienes menos recursos tienen para hacer frente a las amenazas crecientes», afirmó. «Para reducir realmente los riesgos, también debemos reducir las desigualdades».
Mientras muchos países en desarrollo siguen lidiando con los efectos económicos de la pandemia, además del aumento de la deuda y la inflación, Mizutori, de la UNDRR, pidió más ayuda mundial.
«Estos países necesitan mucho más apoyo internacional para poder dar prioridad a la prevención de múltiples riesgos de desastre y fortalecer su resiliencia», afirmó.



