Llevo casi toda mi vida laboral en la ciencia y las políticas climáticas, la empresa social, el gobierno y, ahora, la filantropía. Con el tiempo, he visto que la comunicación pública es cada vez más importante. ¿Por qué? Las emisiones de gases de efecto invernadero deben reducirse con rapidez si queremos tener alguna posibilidad de mantener el aumento de la temperatura global por debajo de niveles peligrosos, y es difícil ver cómo ocurrirá esto sin una participación mayor y más urgente de la sociedad. Necesitamos que más personas hablen del cambio climático con más frecuencia, porque debemos salir de la actual cámara de eco climática.
Sin embargo, muchas personas sienten que no tienen las herramientas necesarias para hacerlo. Si es su caso, estos cinco consejos pueden ayudarle a superar esta barrera. Son el resultado de mi propia experiencia y de las lecciones aprendidas de expertos en comportamiento.
1. No necesita (muchos) datos
En primer lugar, su tarea principal no es decirle a la gente que el cambio climático está ocurriendo, ni hacer que se preocupe por ello. Ya lo saben y ya les preocupa. Pese a lo que algunos medios de comunicación y políticos quieran hacerle creer, la conciencia pública sobre el cambio climático y la preocupación por él se mantienen constantemente altas. Alrededor de dos tercios de la población estadounidense se preocupa por el cambio climático «mucho» o «bastante», como ha ocurrido durante dos décadas. En el Reino Unido, tres cuartas partes están preocupadas.
El reto, por tanto, no es la conciencia. Es la acción. Las preocupaciones existen, pero no influyen en las decisiones cotidianas. Rara vez el cambio climático es un factor decisivo en las elecciones. Las personas tienden a no pensar en el cambio climático al decidir cómo viajar, cómo invertir su dinero o qué suministrador de energía utilizar.
Si se encuentra con la minoría que no es consciente, tampoco necesita montañas de datos. Puede comunicar tanto la ciencia del cambio climático como la urgencia de mitigarlo con algunos principios físicos indiscutibles y tres gráficos.
La física: el dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero atrapan el calor en la atmósfera. Absorben la radiación del sol que ha sido reflejada por la tierra y luego vuelven a emitir esta radiación en todas direcciones, reflejando parte de ella de nuevo hacia la tierra. Así se calienta.
Los gráficos:
a) Los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera han aumentado muy por encima de cualquier nivel registrado de forma natural en los últimos 800 000 años. Este aumento se ha producido desde el inicio de la revolución industrial y es consecuencia de la quema de combustibles fósiles. El aumento se produce en un momento en el que, de forma natural, los niveles de dióxido de carbono deberían estar disminuyendo.
b) Desde el inicio de la revolución industrial, las temperaturas medias globales han aumentado debido al incremento del dióxido de carbono en la atmósfera. Los seres humanos ya han provocado un calentamiento de 1 °C.
Siga este enlace para ver una versión animada del gráfico siguiente.
c) Necesitamos realizar cambios drásticos ahora mismo para mantener los aumentos de la temperatura media global por debajo de niveles peligrosos. Para cumplir los objetivos de temperatura del Acuerdo de París, las emisiones deben alcanzar su máximo antes de 2020 y disminuir rápidamente hasta llegar a cero.
2. Hablar del cambio climático ya está ocurriendo
Crear urgencia es el verdadero reto. Al intentar transmitir la urgencia de mitigar el cambio climático, es tentador centrarse en los terribles impactos que probablemente veremos si seguimos emitiendo a los niveles actuales, porque suenan grandes y dramáticos.
Pero lo grande y dramático suele ser contraproducente. Puede hacer que la escala parezca superior a lo que cualquiera puede influir. Hablar de cosas en un futuro lejano puede parecer tan distante que hace que todo resulte irreal.
En cambio, hable de lo que ya estamos experimentando. Diecisiete de los 18 años más calurosos jamás registrados se han producido en este siglo. El hielo marino del Ártico en verano está disminuyendo rápidamente, a un ritmo del 13 % por década desde los años setenta. Los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor, las sequías y las lluvias intensas, son cada vez más frecuentes debido al cambio climático. Estos fenómenos provocan la pérdida de vidas y medios de subsistencia, así como trastornos sociales y políticos.
Estos hechos son reales, presentes e inmediatos. Así es como se crea urgencia.
3. Hacer que las proyecciones sean personales
Existen momentos en los que merece la pena hablar de proyecciones, en particular para las personas de zonas que aún no se han visto tan afectadas, porque, al final, todas lo estarán.
Si decide hablar de proyecciones, hágalo de forma personal. Las proyecciones climáticas suelen comunicarse en promedios, sobre todo en los titulares sobre el aumento de la temperatura global. Esto oculta una enorme variabilidad mundial en los impactos. Si quiere motivar a las personas para que actúen, es clave ir más allá de esto y centrarse en los detalles de lo que experimentarán. Por ejemplo, si seguimos emitiendo como hasta ahora:
- En Florida, el nivel del mar seguirá subiendo, lo que significa que las mareas vivas (las más altas) inundarán zonas más alejadas de la costa cada década, dejando viviendas sin seguro y potencialmente invendibles.
- En Europa, las olas de calor como las que se produjeron en 2003, que causaron más de 50 000 muertes, serán cada vez más probables.
- En el África subsahariana, un riesgo mucho mayor de sequías provocará un acceso insuficiente al agua potable y de riego, y una menor productividad agrícola.
4. Citar a otros que reconocen el cambio climático
En todas las comunicaciones, el mensajero es tan importante como el mensaje. Por eso escribo este artículo, porque el mundo necesita que personas como usted hablen del cambio climático, y no solo personas como yo, que trabajamos en el tema. Pero ese principio también se aplica a lo que usted dice, porque hacer referencia a otros, sobre todo cuando sorprenden, es un recurso muy eficaz. Los mensajeros que me gusta presentar son:
- Las mayores compañías petroleras y de gas del mundo, que reconocen la realidad del cambio climático provocado por el ser humano.
- Los inversores, que piden a los consejeros delegados de las empresas que tengan en cuenta el impacto de sus operaciones en el clima y en el medio ambiente.
- Expertos y responsables de la toma de decisiones de todo el mundo, que afirman que el cambio climático es el mayor riesgo al que se enfrentan (y lo vienen haciendo desde hace muchos años).
- Las compañías de seguros, que evalúan el riesgo como parte de su negocio.
5. Dar a las personas una capacidad de actuación significativa
Por último, asegúrese de que, al comunicar sobre el cambio climático, ofrece a las personas ideas sobre lo que pueden hacer de forma significativa. La palabra clave aquí es «significativa»: demasiadas campañas sobrevaloran acciones insignificantes, como hervir menos agua en el hervidor. Por supuesto, eso marca una diferencia, pero solo una fracción. La gente no es tonta: sabe que unas tazas de agua caliente no guardan proporción con el cambio climático. Este enfoque corre el riesgo de restar importancia al problema («si hervir menos agua puede resolverlo, entonces no puede ser tan grave») o de restar importancia al individuo («si eso es todo lo que puedo hacer, no voy a hacer nada»).
Los elementos más significativos de la huella de carbono de la mayoría de las personas son los viajes y el consumo energético del hogar, así que aborde los temas difíciles y hable de ello con ellas, pero reconozca también su responsabilidad. Analice lo que pueden hacer como parte de un colectivo, por ejemplo, en su comunidad o en su lugar de trabajo. Las acciones menos evidentes, como cambiar su plan de pensiones a un fondo sostenible, también pueden marcar una gran diferencia con el tiempo.
Siguiendo el espíritu de este último consejo, permítame terminar dándole una cosa que puede hacer hoy. Tenga una conversación sobre el cambio climático con alguien con quien vive o trabaja. Porque, en última instancia, una conversación a la vez es la manera en que convertiremos la conciencia y la preocupación generalizadas en una acción significativa.
¡Buena suerte!







