Cómo la llovizna podría haber acabado con los gigantes de la Edad de Hielo

The fossilized remains of two Gallimimus skeletons are on display during a repatriation ceremony at the United States Attorney's Office of Southern District in New York July 10, 2014. U.S. authorities on Thursday agreed to ship the remains of 18 dinosaurs back to Mongolia after finding the smuggled fossils during a criminal investigation. The dinosaur remains, all between 68 million and 80 million years old, were looted from sites in the Gobi desert. REUTERS/Eduardo Munoz (UNITED STATES - Tags: CRIME LAW SCIENCE TECHNOLOGY POLITICS ANIMALS SOCIETY) - RTR3Y311
This discovery prompts a rethink on some of the key mysteries in the extinction event.Image: REUTERS/Eduardo Munoz
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El clima húmedo al final de la última edad de hielo parece haber contribuido a la extinción, en vastas regiones de Eurasia y las Américas, de los ecosistemas que sostenían a grandes animales herbívoros, como los mamuts y los perezosos gigantes, según nuestra nueva investigación.

El estudio, publicado hoy en Nature Ecology and Evolution, muestra que los paisajes de muchas regiones se volvieron repentinamente más húmedos hace entre 11.000 y 15.000 años, transformando las praderas en turberas y bosques, y dando paso a la desaparición de muchas especies de megafauna.

Al examinar la química ósea de fósiles de megafauna de Eurasia, América del Norte y América del Sur correspondientes al período previo a la extinción, descubrimos que los tres continentes experimentaron el mismo aumento drástico de la humedad. Esto habría alterado rápidamente los ecosistemas de pradera que antaño cubrían un tercio del planeta.

El período posterior al deshielo del mundo tras la edad de hielo más reciente está muy bien estudiado, en gran parte gracias a las toneladas de huesos de animales conservados en el permafrost. Es una mina de oro para los investigadores, literalmente, pues muchos fósiles se descubrieron por primera vez durante prospecciones auríferas.

Nuestro trabajo en el Centro Australiano de ADN Antiguo suele centrarse en el material genético de organismos muertos hace mucho tiempo. Por eso, hemos acumulado una vasta colección de huesos de todo el mundo correspondientes a ese período.

Pero hicimos nuestro último descubrimiento al apartar la atención del ADN y centrarla en los átomos de nitrógeno conservados en el colágeno óseo de los fósiles.

Firmas químicas

El nitrógeno tiene dos isótopos estables (átomos con el mismo número de protones, pero distinto número de neutrones), llamados nitrógeno-14 y nitrógeno-15. Los cambios en las condiciones ambientales pueden alterar la proporción de estos dos isótopos en el suelo. Esto, a su vez, se refleja en los tejidos de las plantas en crecimiento y, en última instancia, en los huesos de los animales que las comen. En condiciones áridas, procesos como la evaporación eliminan preferentemente del suelo el nitrógeno-14, que es más ligero. Esto contribuye a una correlación útil observada en muchos mamíferos de pradera: cuanto menos nitrógeno-14 hay en los huesos, mayor es la humedad ambiental.

Estudiamos 511 huesos datados con precisión, pertenecientes a especies como bisontes, caballos y llamas, y descubrimos un marcado aumento de la humedad hace entre 11.000 y 15.000 años, que afectó a las praderas de Europa, Siberia, América del Norte y América del Sur.

En el momento de este aumento de la humedad, los paisajes estaban experimentando cambios drásticos. Gigantescas capas de hielo del tamaño de continentes se derrumbaban y retrocedían, dejando a su paso lagos y ríos. El nivel del mar subía y las corrientes de viento y agua, ya alteradas, llevaban lluvias a zonas interiores de los continentes que antes eran secas.

El estudio muestra que el máximo de humedad se produjo entre el deshielo de las capas de hielo y la expansión de nuevos tipos de vegetación, como las turberas (datos de Canadá y el norte de Estados Unidos).Image: Nature

Como resultado, donde antes predominaban las hierbas, adaptadas a los entornos secos, comenzaron a formarse bosques y turberas. Las hierbas también están especialmente adaptadas para tolerar el pastoreo; de hecho, dependen de los animales herbívoros para distribuir los nutrientes y despejar cada temporada los restos vegetales muertos del suelo. Las plantas forestales, en cambio, producen compuestos tóxicos específicamente para disuadir a los herbívoros. Durante décadas, los investigadores han debatido la idea de que los bosques invasores provocaron el colapso de las comunidades de pradera.

Nuestro nuevo estudio aporta la prueba decisiva en la escena del crimen. La humedad afectó a los mamíferos de las praderas durante la expansión de los bosques y las extinciones posteriores, y esto ocurrió en todo el mundo.

Una nueva mirada a la extinción

Este descubrimiento invita a reconsiderar algunos de los grandes misterios del episodio de extinción, como el curioso caso de África. Gran parte de la megafauna africana —elefantes, ñus, hipopótamos, entre otros— escapó a las extinciones y, a diferencia de sus equivalentes de otros continentes, ha sobrevivido hasta nuestros días.

Se ha sostenido que esto se debe a que la megafauna africana evolucionó junto con los seres humanos, y que por naturaleza desconfiaba de los cazadores humanos. Sin embargo, este argumento no puede explicar la marcada fase de extinciones en Europa. Los neandertales existían allí desde hacía al menos 200.000 años, mientras que los humanos anatómicamente modernos llegaron hace unos 43.000 años.

En cambio, proponemos que la hipótesis de una extinción impulsada por la humedad ofrece una explicación mucho mejor. La posición de África a ambos lados del ecuador significa que su cinturón monzónico central, cubierto de bosques, siempre ha estado rodeado de extensas franjas continuas de pradera, que se transformaban gradualmente en los desiertos del norte y del sur. La persistencia de esas praderas permitió que la megafauna local sobreviviera relativamente intacta.

Nuestro estudio también podría aportar ideas sobre cómo el cambio climático actual podría afectar a los ecosistemas de hoy.

Comprender cómo los cambios climáticos afectaron a los ecosistemas en el pasado es fundamental para hacer predicciones fundamentadas sobre cómo podrían influir en ellos en el futuro. Las consecuencias del calentamiento global causado por los seres humanos suelen representarse con imágenes de sequías y hambrunas. Pero nuestro descubrimiento recuerda que todos los cambios ambientales rápidos, tanto los húmedos como los secos, pueden provocar transformaciones drásticas en las comunidades biológicas y los ecosistemas.

En este caso, el calentamiento se manifestó no en forma de una sequía abrasadora, sino de siglos de persistente llovizna inglesa, con lluvia, aguanieve y cielos grises. No parece una forma muy agradable de desaparecer.

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