Los niños están haciendo que sus familias sean más respetuosas con el medioambiente. Y las marcas se están dando cuenta

A child gardening
Children are encouraging their parents to recycle more, cycle short distances and compost.Image: Unsplash/Christopher Luther
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  • Los niños animan a sus padres a reciclar más, recorrer distancias cortas en bicicleta y hacer compost.

  • Las marcas se están dando cuenta y están poniendo a los niños en el centro de campañas que destacan sus credenciales medioambientales.

  • Los gobiernos pueden aprovechar este entusiasmo ofreciendo un espacio para que la educación se centre en la sostenibilidad.

  • La realidad virtual también podría utilizarse con fines educativos, simulando cambios medioambientales causados por fenómenos meteorológicos extremos o mostrando océanos llenos de plástico.

El panel de la ONU sobre el cambio climático IPCC ha advertido de que 2030 es nuestra fecha límite para reducir a la mitad las emisiones mundiales de carbono y evitar una catástrofe climática. Esta amenaza tan contundente ha provocado un auge del activismo climático juvenil en todo el planeta. Millones de jóvenes han pasado a la acción, haciendo huelga en la escuela y saliendo a las calles o recurriendo a las redes sociales para movilizarse contra la injusticia climática.

Está claro que apoyar a los niños para que cuiden el mundo natural desde pequeños es fundamental si queremos construir un futuro respetuoso con el medioambiente. Y gran parte del aprendizaje medioambiental infantil, o la «socialización», se produce mediante la observación y el ejemplo. Aprender a imitar a familiares, docentes y compañeros, así como a personas famosas admiradas o figuras públicas, y estar en contacto con la naturaleza, determina cómo tratarán el medioambiente al crecer.

Como expertos en marketing y consumo, hemos estado investigando cómo los niños y jóvenes de hasta 19 años, de distintos géneros y lugares, desarrollan predisposiciones hacia la sostenibilidad a través de la socialización.

Principalmente, son los padres o cuidadores quienes enseñan a los niños a ajustarse a las normas y expectativas medioambientales de la sociedad. Al transmitir sus propios valores o principios rectores, les inculcan sus ideas sobre qué comportamiento es «aceptable». Y, algo crucial, la manera en que los padres hablan de sostenibilidad, ya sea positiva o negativamente, influye en cómo los niños aprenden a pensar sobre ella al crecer.

Sin embargo, no se trata solo de los padres. Si los niños ven que sus referentes se preocupan de verdad por reducir el desperdicio de alimentos, hacen esfuerzos para lograrlo, reutilizan bolsas, botellas y vasos, y utilizan medios de transporte energéticamente eficientes, es probable que hagan lo mismo.

Acercar a los niños a la naturaleza puede ayudarles a implicarse en la lucha contra el cambio climático.Image: Unsplash/Jessica Rockowitz

Además, acercar a los niños desde pequeños a paisajes naturales como los bosques, las maravillas de la vida silvestre y la vida marina, y los peligros de la contaminación les ayuda a valorar y cuidar el medioambiente.

Nuestra investigación también analiza cómo los niños transmiten a sus familias los valores, creencias, normas, conocimientos y habilidades que han adquirido —lo que puede modificar el comportamiento familiar— mediante el proceso de «socialización inversa».

Si un niño aprende de su docente los efectos perjudiciales de las emisiones de CO₂, puede pedir a su familia que utilice menos el coche o que pase sus vacaciones en lugares cercanos y respetuosos con el medioambiente, en vez de viajar al extranjero. Además, instalar contenedores de reciclaje en las escuelas puede animar a los niños a preguntar a sus padres si pueden ponerlos también en casa.

Ahora, las marcas empiezan a observar cómo los niños animan a sus padres a adoptar hábitos más ecológicos: los impulsan a reciclar, desplazarse en bicicleta o patinete en trayectos cortos y hacer compost.

Empresas multinacionales como Procter and Gamble y H&M ya reconocen que los niños son impulsores clave de la sostenibilidad y los sitúan en el centro de campañas que destacan sus credenciales medioambientales.

Los niños pueden socializar a sus cuidadores para que tengan más conciencia ecológicaImage: Unsplash/Xavier Mouton Photographie

A raíz de las cartas de sus principales clientes —los niños—, The Lego Group se propone que todos sus envases sean reciclables para 2025 y explora formas de fabricar sus famosos ladrillos sin plástico.

Enseñar sostenibilidad

Uno de los lugares más importantes donde los niños adquieren ideas sobre el medioambiente es la escuela. El reciente documento de políticas del Departamento de Educación del Reino Unido, que propone centrar más la educación en la sostenibilidad, demuestra la creciente preocupación del Gobierno por cómo las escuelas pueden ayudar a los niños a convertirse en ciudadanos más ecológicos.

Pero estas políticas solo pueden lograr hasta cierto punto. No sabemos si los docentes tendrán tiempo suficiente para impartir más enseñanza medioambiental, dadas las exigencias del plan de estudios actual. Además, la sostenibilidad no se aborda en todas las clases del plan de estudios, y los mayores de 14 años pueden dejar asignaturas como geografía e historia natural.

Las estrategias gubernamentales buscan que los niños se impliquen en el mundo natural. Image: Unsplash/Annie Spratt

Otra posibilidad es fomentar el aprendizaje sobre el clima mediante la realidad virtual en pantalla, que permite experimentar cambios medioambientales simulados causados por fenómenos meteorológicos extremos o visualizar océanos llenos de plástico, o mediante juegos centrados en la jardinería como Gro Garden, Gro Recycling y Eco Warriors. Además, tal como propone el Departamento de Educación, un Parque Nacional de la Naturaleza para la Educación, que permita a los niños subir a mapas digitales sus avances en el aprendizaje sobre la biodiversidad, puede ayudar a reforzar su conexión con la naturaleza.

Está claro que lograr que los niños participen en la sostenibilidad, vivan donde vivan, fomentará prácticas medioambientales que se transmitirán a sus familias y ayudarán a crear tradiciones ecológicas que, con suerte, duren toda la vida.

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