Esta es la razón por la que la gente de todo el mundo teme más al cambio climático que los estadounidenses

A rift across the Larsen C Ice Shelf that had grown longer and deeper is seen during an airborne surveys of changes in polar ice over the Antarctic Peninsula from NASA’s DC-8 research aircraft on November 10, 2016. Coutesy NASA/Handout via REUTERS ATTENTION EDITORS - THIS IMAGE WAS PROVIDED BY A THIRD PARTY. EDITORIAL USE ONLY. - RC1899FD8A00
A recent Pew Research Center survey has found that Europeans are more likely than Americans to fear climate change.Image: REUTERS
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Cuando se les pregunta por las principales amenazas para su país, es más probable que los europeos que los estadounidenses mencionen el cambio climático global, según una encuesta reciente del Pew Research Center. Solo el 56 % de los estadounidenses considera que el cambio climático es una amenaza importante, frente a un promedio del 64 % de los europeos encuestados.

¿Por qué existe esta diferencia? Al igual que los propios datos climáticos, los datos sobre la preocupación pública por el cambio climático son «ruidosos». Las respuestas del público pueden variar según lo que suceda en las noticias esa semana. Los estudios sobre este tipo de encuestas no encuentran una explicación única de cómo percibe el público la amenaza del cambio climático.

Por supuesto, existen muchas explicaciones. Como climatólogo que ha impartido clases universitarias y ofrecido conferencias públicas sobre el cambio climático global durante 30 años, tengo claro que la preocupación pública por el cambio climático ha evolucionado drásticamente en las últimas tres décadas. En Estados Unidos, ahora más que nunca, parece estar vinculada a la ideología.

Conocer los hechos

¿Influye la alfabetización científica en las respuestas? Algunos psicólogos creen que sí. De hecho, algunas encuestas muestran que los europeos tienen muchos más conocimientos científicos sobre las causas del cambio climático que los estadounidenses.

Es posible que esos conocimientos se traduzcan en un sentido de responsabilidad por mitigar el cambio climático. Pero tener más conocimientos científicos generales no es tan relevante como saber específicamente sobre el cambio climático.

La visión del mundo de una persona también puede complicar las cosas. Otra encuesta reciente del Pew Research Center reveló que es más probable que los estadounidenses crean que controlan su propio destino y que «tienden a dar prioridad a la libertad individual, mientras que los europeos tienden a valorar el papel del Estado para garantizar que nadie de la sociedad pase necesidad».

Las investigaciones sobre los respectivos papeles de la alfabetización científica y la visión del mundo llegan a conclusiones distintas. La psicóloga Sophie Guy y sus colegas sostienen que conocer las causas del cambio climático hace que las personas estén más dispuestas a aceptar la realidad del cambio climático o a moderar su oposición ideológica a este.

En cambio, el académico de Yale Dan Kahan y sus colegas concluyen que las personas con el mayor nivel de alfabetización científica suelen usar esos conocimientos para mantener y justificar sus creencias previas, lo que denominan el «efecto polarizador de la alfabetización científica». En otras palabras: «Soy inteligente, he leído las pruebas y confirman lo que ya entendía». El cambio climático representa una amenaza no solo para el entorno local de cada persona, sino también para su visión del mundo.

Afiliación política

Al examinar más de cerca las respuestas recientes a encuestas en Estados Unidos, el hallazgo más llamativo y constante es que la afiliación política influye en la percepción del cambio climático.

En Estados Unidos, los demócratas afirman sistemáticamente y en mayor proporción que los republicanos que existe el cambio climático. El simple hecho de sustituir el término «cambio climático» por «calentamiento global» —ahora una expresión políticamente cargada— amplía las diferencias.

La división entre partidos dentro de Estados Unidos supera con creces la brecha entre el país en su conjunto y Europa. También hay divisiones políticas en Europa, y las encuestas de opinión pública en el Reino Unido y Noruega muestran que la afiliación partidista también influye en la percepción de la amenaza del cambio climático. Sin embargo, hay indicios de que el Partido Republicano de Estados Unidos es atípico entre los partidos conservadores a escala internacional. En otras palabras, los republicanos estadounidenses se oponen al cambio climático de forma mucho más marcada que otros partidos conservadores del mundo.

Es posible que el sólido sistema bipartidista de Estados Unidos lleve a una forma de pensar más dicotómica sobre este tema, que no representa fielmente la de la comunidad científica. El sociólogo Aaron McCright y sus colegas sostienen que el elevado número de estadounidenses que se identifican con la derecha política explica por qué Estados Unidos, a diferencia de otros países ricos, muestra menos preocupación por el cambio climático.

Cerrar la brecha

Algunos sostienen que la división política ha alimentado una industria de negacionistas y escépticos del cambio climático, distorsionando la percepción pública de la ciencia climática. Los historiadores de la ciencia Naomi Oreskes y Erik Conway argumentan en su libro «Mercaderes de la duda» que el negacionismo va más allá de la ciencia. Tiene que ver con los sistemas políticos y económicos que las personas aprecian. También puede deberse a diferencias en la cultura profesional o en los valores personales.

En Estados Unidos, muchos de los escépticos y negacionistas del cambio climático más vocales proceden de centros de estudios conservadores que veneran el sistema capitalista industrial.

En Europa, las diferencias entre países también pueden explicarse por las voces de los centros de estudios conservadores y de los medios de comunicación, pero esas voces tienen más influencia en Estados Unidos que en cualquier otro lugar debido al sistema bipartidista. Los enfrentamientos partidistas sobre el cambio climático surgen de fuentes influyentes y bien financiadas que ejercen una gran influencia en el Congreso, los medios de comunicación y, en última instancia, el público. En cambio, la mayoría de los países europeos tienen más de dos partidos y, podría decirse, la influencia política de las empresas es menor.

Dada la división política sobre el cambio climático en Estados Unidos, abordar esta amenaza del siglo XXI exigirá un pensamiento creativo que reconozca distintas visiones del mundo y «creencias» sobre el cambio climático. El Grupo Parlamentario de Soluciones Climáticas de la Cámara de Representantes de Estados Unidos es un paso en la dirección correcta.

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