Según un informe titulado The Breakthrough Effect.
Esto incluye los momentos en que las tecnologías o los combustibles de bajas emisiones de carbono se vuelven más asequibles, atractivos y accesibles.
El informe destaca como punto de inflexión la producción de amoníaco verde, que, según las proyecciones, será económicamente viable y tecnológicamente madura en una década.
El informe señala que el avance hacia esos puntos de inflexión suele estar impulsado por aumentos de la producción que mejoran el rendimiento, reducen los costos, amplían la adopción y propician una mayor producción.
Un informe reciente de referencia sobre la crisis climática señaló algunos puntos de inflexión a corto plazo que podrían marcar la diferencia entre un planeta habitable y uno inhabitable.
Es una de las cosas más esperanzadoras que jamás leerás.
No, no ese informe. Me refiero a «The Breakthrough Effect», publicado por Bezos Earth Fund, SystemIQ y la Universidad de Exeter. Describe soluciones que ofrecen «la oportunidad de acelerar rápidamente el despliegue de soluciones con cero emisiones y reducir drásticamente las emisiones globales», así como las vías para lograrlo.
En efecto, es una hoja de ruta de lo que es posible, inevitable e imperativo si queremos dominar al monstruo climático que se cierne sobre todos nosotros.
El informe, cuyo subtítulo es «Cómo desencadenar una cascada de puntos de inflexión para acelerar la transición hacia las cero emisiones netas», examina los «puntos de inflexión socioeconómicos positivos» clave para descarbonizar nuestro mundo, incluidas las condiciones necesarias para que sean asequibles, atractivos y accesibles, y los avances logrados para alcanzar esas condiciones.
Además, intenta mostrar las sinergias entre tecnologías y sectores: «cruzar un punto de inflexión en un sector puede ayudar a crear las condiciones que desencadenen un punto de inflexión en otros sectores y generar “cascadas de puntos de inflexión” en los sectores de la economía que más emisiones generan».
«Desencadenar puntos de inflexión y las cascadas subsiguientes podría ser una de nuestras herramientas más poderosas para reducir las emisiones con rapidez y alejarnos de la catástrofe climática», escriben los autores. «Identificar oportunidades clave y hacer cambios relativamente pequeños y específicos puede generar enormes beneficios en términos de descarbonización. Los sectores de la economía que más emisiones generan no existen de forma aislada: están estrechamente interconectados; y las soluciones con cero emisiones pueden influir simultáneamente en las transiciones de varios sectores».
¡Qué refrescante es leer sobre el lado positivo de los puntos de inflexión!
En el contexto climático, los «puntos de inflexión» suelen referirse a fenómenos irreversibles y autosostenidos, desencadenados por el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera. En el Ártico, por ejemplo, al derretirse la superficie de hielo que refleja los rayos del sol, quedan expuestas capas más profundas del océano y también la tierra, según Earth.org. «Y como tanto el océano azul como la tierra absorben mejor y más rápido la energía solar, este círculo vicioso provoca inevitablemente un aumento de las temperaturas en toda la región y, por tanto, un mayor deshielo». El informe describe los siete puntos de inflexión climáticos negativos «con más probabilidades de cruzarse este siglo debido a la actividad humana».
Por fortuna, también existen puntos de inflexión positivos. Según «The Breakthrough Effect», «ofrecen la oportunidad de acelerar rápidamente el despliegue de soluciones con cero emisiones y reducir drásticamente las emisiones globales».
El informe abarca 10 de esos «puntos de inflexión socioeconómicos», que surgen cuando «se alcanza un conjunto de condiciones que permite a las nuevas tecnologías o prácticas superar a las existentes». Van desde el transporte marítimo y el acero hasta la aviación y la prevención de cambios en el uso del suelo. Algunos serán conocidos para los profesionales de la sostenibilidad: energía solar y eólica, almacenamiento, proteínas alternativas, bombas de calor y vehículos eléctricos de batería.
Es mucho más divertido pensar en esos puntos de inflexión climáticos que en los negativos.
Volver a las raíces
Pensemos, por ejemplo, en los fertilizantes nitrogenados, que contribuyen significativamente a que la agricultura sea la segunda fuente más importante de emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Los fertilizantes sintéticos, derivados de productos petroquímicos, han desempeñado un papel fundamental para alimentar a una población mundial en crecimiento y aumentar el rendimiento de los cultivos, lo que puede reducir la superficie de tierra destinada a la agricultura. Sin embargo, los fertilizantes son responsables de alrededor del 1,4 % de las emisiones anuales de dióxido de carbono, y la escorrentía de fertilizantes de los campos hacia los cursos de agua puede alimentar la proliferación de algas, liberar metano y provocar una reducción del oxígeno que causa la muerte de peces.
Según el informe Breakthrough, optimizar el uso de fertilizantes podría reducir las emisiones en un 70 % mediante medidas «como mejorar la rotación de cultivos (añadiendo legumbres), ajustar los fertilizantes a las necesidades de los cultivos (en cuanto al momento y las cantidades) y cambiar la alimentación». El llamado amoníaco verde (producido en plantas químicas alimentadas por energía eólica) y el amoníaco azul (en el que las emisiones de carbono capturadas durante el proceso de producción quedan almacenadas de forma permanente) son fundamentales para descarbonizar los fertilizantes. El amoníaco es el ingrediente clave del fertilizante que interactúa con el nitrógeno para que las plantas puedan aprovecharlo.
Según el informe, se prevé que la producción de amoníaco verde sea económicamente viable y tecnológicamente madura en una década; es decir, que alcance un punto de inflexión.
Los autores señalan que el avance hacia esos puntos de inflexión «suele estar impulsado por ciclos de retroalimentación que se refuerzan mutuamente en el desarrollo y la difusión de nuevas soluciones, en los que el aumento de la producción mejora el rendimiento, reduce los costos, amplía la adopción y propicia una mayor producción». «Una vez alcanzado un punto de inflexión, estos ciclos de retroalimentación positiva se vuelven más poderosos que los ciclos estabilizadores —como la oposición de los actores establecidos— que han estado frenando el cambio. Consumidores, productores e inversores se decantan con decisión por la nueva tecnología y no miran atrás».
Lo que más aprecié fue la sección del informe dedicada a las condiciones que hacen posibles los puntos de inflexión, como la asequibilidad de las soluciones (el momento en que la escala aumenta y los costos bajan lo suficiente para alcanzar la paridad de costos con las tecnologías existentes); su atractivo (la mejora del rendimiento y la fiabilidad de las tecnologías más limpias, que inclina la balanza a favor de los compradores); y su accesibilidad (garantizar que exista la infraestructura de apoyo antes de que despegue la adopción a gran escala). Otra sección se centra en las variables necesarias para acelerar la ampliación de estas soluciones, desde los efectos de red hasta las «expectativas que se refuerzan por sí solas».
Todo esto es precisamente el tipo de conocimiento e inspiración que necesitamos: soluciones climáticas y los elementos necesarios para que tengan éxito. Alcanzar escala nunca es un camino recto, pero este informe puede ayudar mucho a enderezar sus vueltas y curvas.



