Para garantizar una acción climática equitativa e inclusiva, todas las partes interesadas deben tener voz en la mesa.
La pandemia en curso ha aumentado la presión sobre los líderes mundiales para que generen valor con impacto social y ambiental; distintos grupos de partes interesadas exigen una mayor rendición de cuentas.
Jóvenes Líderes Mundiales de todo el mundo contribuyen a la lucha contra el cambio climático.
2015 fue un punto de inflexión para el mundo, que emprendió un camino colectivo y ambicioso para combatir el cambio climático. Por primera vez en la historia, los líderes se unieron para trazar una visión unificada para el medio ambiente, pero hasta la fecha convertirla en realidad ha sido un desafío. Hemos aprendido que lograr una acción climática inclusiva no es sencillo.
Dado su amplio alcance, la solución al cambio climático requiere que todos arrimen el hombro y que todas las partes interesadas trabajen juntas para impulsar el cambio. Al reconocerlo, Jóvenes Líderes Mundiales (YGL, por sus siglas en inglés) se asocian y colaboran entre sectores y fronteras para impulsar la cooperación público-privada en aras del interés público mundial. También avanzan en sus respectivos ámbitos para liderar la acción climática, dando prioridad a la inclusión.
Aunque no existe una fórmula, estos líderes están decididos a garantizar que se escuchen las voces de las personas vulnerables y poco representadas, y que los beneficios y las cargas de la acción climática se distribuyan por igual.
Para alcanzar plenamente nuestro objetivo de cero emisiones netas para 2050, los sectores clave deberían servir como vías hacia una acción climática equitativa. Por ejemplo, el sector de los servicios financieros podría movilizar fondos para grandes inversiones destinadas a compensar las emisiones de carbono, o se podría convocar al sector tecnológico para que apoye el desarrollo de mecanismos de recopilación de datos que nos permitan comprender las carencias y oportunidades de una acción climática inclusiva.
Un enfoque coordinado de este tipo exige que los líderes mundiales tomen decisiones audaces y antepongan las necesidades de la lucha contra el cambio climático a sus propios intereses. Un informe reciente, elaborado en colaboración con Accenture y la Comunidad de Global Shapers, sostiene que los líderes responsables promueven la inclusión dentro y fuera de sus organizaciones y defienden los derechos de todas las partes interesadas. Todas las miradas están puestas en los líderes para que cumplan sus promesas.
La sociedad exige más de las empresas
Las recientes crisis sanitarias, económicas y sociales han elevado las expectativas de la gente respecto al papel de las empresas en la solución de los problemas mundiales. Sin embargo, según una investigación reciente de Accenture, el avance de la mayoría de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas se ha estancado o ha retrocedido.
Las empresas están sometidas a un escrutinio sin precedentes. Mientras buscamos acelerar la acción contra el cambio climático durante la COP26, algunos YGL reflexionan sobre la importancia de incluir a las partes interesadas en la lucha por la neutralidad de carbono y comparten sus ideas sobre cómo garantizar una acción inclusiva.

El cambio climático nos afecta a todos
Jane Burston, directora ejecutiva, Clean Air Fund
Todas las partes interesadas deberían participar en la lucha contra el cambio climático porque afecta a todo el mundo; en particular, la contaminación atmosférica nociva, que casi todas las personas del planeta respiran a diario.
El cambio climático y la contaminación atmosférica son dos caras de la misma moneda. Las causas del cambio climático suelen ser las mismas que las de la contaminación atmosférica: dos tercios de esta última se deben a la quema de combustibles fósiles para la generación de energía, el transporte y la industria.
Eso significa que las soluciones también pueden ser las mismas: energías renovables, movilidad eléctrica y más desplazamientos a pie y en bicicleta. Y mientras que el cambio climático puede parecer lejano e intangible, el aire contaminado y sus efectos en la salud son inmediatos y locales, y afectan sobre todo a las personas marginadas.
Al combatir la contaminación atmosférica, podemos luchar contra el cambio climático, salvar vidas y combatir la desigualdad al mismo tiempo. Es de sentido común.
La sostenibilidad como oportunidad empresarial
Amit Mehra, director general, Accenture UK
Con una brecha de inversión anual de más de 2,5 billones de dólares para alcanzar los ODS y la necesidad de triplicar la inversión para 2030 a fin de cumplir los objetivos de cero emisiones netas para 2050, la sostenibilidad no solo es una responsabilidad empresarial seria, sino también una importante oportunidad de negocio.
Aunque todavía no tenemos todas las soluciones a mano ni a la vista, los resultados deseados dependerán de tres imperativos clave: a) la colaboración entre diversas partes interesadas, incluidos los competidores; b) la combinación de tecnología, datos e ingenio humano; y c) el cambio impulsado desde los niveles más altos.
Ya sea mediante la divulgación transparente de los riesgos y sus repercusiones financieras, la capacitación de la fuerza laboral y la cadena de suministro para acelerar la transición hacia las cero emisiones netas, o el suministro de información fiable para respaldar medidas audaces de quienes toman decisiones clave en su trayectoria de sostenibilidad, la COP26 ofrece la oportunidad y la responsabilidad de acelerar los tres imperativos.
Debemos restaurar y proteger los hábitats naturales
Enric Sala, explorador residente, National Geographic Society
Para alcanzar las «cero emisiones netas» de carbono en 2050, debemos reducir las emisiones casi a cero y proteger la mitad del planeta en su estado natural, empezando por proteger el 30 % para 2030, porque solo los ecosistemas naturales intactos pueden absorber el exceso de contaminación por carbono del aire y el océano. Esto nos afecta a todos y todos debemos participar.
Quienes más sufren las consecuencias de nuestra crisis mundial no son quienes destruyen la naturaleza y contaminan la atmósfera a gran escala. Por ejemplo, los gobiernos siguen concediendo enormes subsidios a las empresas petroleras para que aumenten sus ya ingentes beneficios, mientras la población pobre ve cómo se contaminan sus barrios y muere de enfermedades respiratorias o de olas de calor.
Debemos redirigir cientos de millones de dólares de esos subsidios a proteger y restaurar hábitats naturales que nos resguarden de las inundaciones, el oleaje y las olas de calor, y ralenticen el calentamiento del planeta.
Un gran desafío mundial exige una cooperación mundial auténtica
Unathi Kamlana, comisionado, Autoridad de Conducta del Sector Financiero (becario Aliko Dangote)
Durante el último año, los incendios forestales en Sudáfrica destruyeron más de 2 millones de hectáreas de tierras agrícolas y causaron importantes pérdidas de vidas y bienes. En 2021, algunas zonas del país también sufrieron graves inundaciones y escasez de agua. Entre los países del G20, Sudáfrica tiene una de las mayores huellas de carbono. En todo el mundo se están registrando temperaturas máximas históricas, por lo que estas variaciones en la disponibilidad de agua serán más frecuentes. Este no es un problema exclusivo de los países o ciudadanos ricos ni de los pobres. Es un problema de todos.
La solución debe comenzar por reconocer todos que tenemos un problema y que nuestras acciones no solo nos afectan a nosotros, sino también a quienes nos rodean y a quienes viven mucho más allá. Un gran desafío mundial como este exige una cooperación genuina entre todos los países y un acuerdo entre ellos. Los jóvenes ya están tomando la iniciativa, y el resto de la sociedad debe apoyarlos comprometiéndose a lograr un mundo más verde.
Todos somos partes interesadas en prevenir el desastre
Matthew Tilleard, socio director, CrossBoundary
El objetivo de cero emisiones netas debería ser el gran factor de unión. No hay nadie en el planeta que no tenga interés en prevenir un cambio climático catastrófico.
Pero no solo somos partes interesadas en prevenir el desastre. También somos participantes potenciales en el uso de este desafío como catalizador para crear una sociedad más próspera, justa y sostenible.
Nuestro trabajo en energías renovables distribuidas en África es un buen ejemplo. La reducción del costo de la energía solar y el almacenamiento ofrece a África una posible vía limpia hacia el crecimiento. Pero, además de descarbonizar, la energía solar distribuida y el almacenamiento también aumentan la fiabilidad del suministro eléctrico y reducen los costos de electricidad, eliminando un obstáculo importante para el crecimiento. La combinación de estas tecnologías en minirredes ofrece además una forma nueva, más rápida y más barata de suministrar electricidad a muchas de las 600 millones de personas del continente que viven sin acceso a ella.
Por tanto, todos somos partes interesadas en prevenir el desastre. Eso es indiscutible. Pero también somos participantes y beneficiarios potenciales de esta oportunidad para dar forma a un mundo mejor.





