Los confinamientos por COVID-19 contribuyeron a reducir las emisiones un 17 % en abril.
Pero, en conjunto, la acumulación a largo plazo de gases de efecto invernadero no se ha visto afectada.
Un nuevo estudio ha constatado que los niveles de dióxido de carbono son los más altos de los últimos 3 millones de años.
Las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera terrestre alcanzaron un máximo histórico este año, según un informe de las Naciones Unidas, pues la desaceleración económica provocada por la pandemia de coronavirus tuvo un efecto duradero escaso.
El descenso brusco, aunque breve, registrado a principios de este año solo representó un leve repunte en la acumulación de dióxido de carbono, que provoca el calentamiento climático y que ahora se encuentra en su nivel más alto en 3 millones de años.
«Hemos observado una reducción de las emisiones este año debido a la crisis de la COVID y a los confinamientos en muchos países... pero esto no va a cambiar el panorama general», declaró a Reuters Television Petteri Taalas, director de la Organización Meteorológica Mundial, organismo de la ONU con sede en Ginebra.
«Seguimos registrando récords en la concentración atmosférica de dióxido de carbono».
Si bien las emisiones diarias descendieron un 17 % en abril con respecto al año anterior, seguían situándose al mismo nivel que en 2006, lo que pone de manifiesto cuánto han aumentado las emisiones en los últimos años.
Y a principios de junio, cuando las fábricas y oficinas reabrieron, las emisiones volvieron a situarse a menos de un 5 % de los niveles de 2019, según el informe elaborado por varias agencias de la ONU.
Aunque es previsible que las emisiones de 2020 sean hasta un 7 % inferiores a las del año pasado, lo que se libere seguirá contribuyendo a la acumulación a largo plazo desde la era industrial.
«Las consecuencias de nuestro fracaso para afrontar la emergencia climática están en todas partes», declaró el secretario general de la ONU, António Guterres, al presentar el informe en Nueva York.
«Ya sea que hagamos frente a una pandemia o a la crisis climática, está claro que necesitamos ciencia, solidaridad y soluciones decisivas».
Aumentan los niveles de dióxido de carbono
Al presentar los datos más recientes sobre emisiones, temperaturas globales y los impactos climáticos en los océanos y las regiones heladas de la Tierra, el informe muestra que la concentración atmosférica de CO2 alcanzó 414,38 partes por millón en julio, frente a 411,74 ppm un año antes.
Los científicos consideran que 350 ppm, superadas en 1988, constituyen un límite seguro.
A medida que han aumentado los niveles de CO2, las temperaturas globales también han subido unos 1,1 grados Celsius por encima de los niveles preindustriales. Los científicos afirman que un aumento de la temperatura superior a 1,5 o 2 grados provocará impactos mucho peores en todo el mundo, como sequías, tormentas más intensas y una subida extrema del nivel del mar.
«Solo estamos realmente adaptados y capacitados para hacer frente a una gama muy reducida de posibles condiciones meteorológicas», declaró a Reuters Friederike Otto, científica del clima de la Universidad de Oxford.
«Aunque esto se altere solo un poco, muy pronto llegaremos a los límites de lo que como sociedades podemos afrontar».
El informe detalla cómo se prevé que el cambio climático exponga a cientos de millones de personas más al riesgo de inundaciones. También se prevé que empeore el acceso al agua dulce.
Se estima ahora que el número de personas que viven en zonas con escasez de agua a mediados de siglo podría alcanzar los 3200 millones, frente a la estimación anterior de unos 1900 millones.
«Son quienes más vulnerables son en la sociedad los primeros en sufrir las consecuencias», dijo Otto.



