La fabricación de acero produce más CO2 que cualquier otra industria pesada y representa alrededor del 8 % de las emisiones globales totales.
Se están realizando esfuerzos para alejar la producción de acero de los hornos de carbón y pasar a hornos alimentados con electricidad o hidrógeno.
Pero producir acero verde es un proceso costoso, y la industria necesita ampliar rápidamente su escala para alcanzar los objetivos de cero emisiones netas.
Mientras los países de todo el mundo buscan construir y ampliar ciudades e infraestructuras, todos tienen un apetito voraz por una cosa: el acero.
Hoy es el metal más utilizado del mundo y está presente en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana: desde automóviles, aviones y barcos hasta lavadoras y artículos del hogar.
Pero, mientras los gobiernos y las industrias de todo el mundo buscan reducir las emisiones de carbono para alcanzar ambiciosos objetivos de cero emisiones netas, el acero está en el punto de mira. Alrededor de el 75 % del acero todavía se produce principalmente en altos hornos alimentados con carbón, que liberan grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera.
También se necesitan enormes cantidades de energía para calentar los hornos a más de 1.000 °C. En total, la producción de acero representa alrededor del 8 % de las emisiones globales.
Por tanto, está claro que limpiar una de las mayores fuentes industriales de contaminación por CO2 es clave para combatir el cambio climático. Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las emisiones del acero deben reducirse un 50 % para 2050 y seguir disminuyendo después para cumplir los objetivos climáticos mundiales.
Pero ¿cómo se puede lograr? Algunos creen que el acero verde es la respuesta.
¿Qué es el acero verde?
En esencia, el acero verde es acero fabricado sin utilizar combustibles fósiles.
El llamado «hidrógeno verde» es una solución que podría ayudar a reducir la huella de carbono de la industria siderúrgica.
«Al quemarse, el hidrógeno solo emite agua. Y si se produce mediante electrólisis utilizando únicamente agua y electricidad renovable, no genera emisiones de CO₂», según Mitsubishi Heavy Industries Group (MHI). MHI señala que el hidrógeno también puede ser bajo en carbono si se produce utilizando combustibles fósiles y tecnologías de captura, utilización y almacenamiento de carbono (CCUS). A este se le conoce como «hidrógeno azul».
Los hornos de arco eléctrico son otra opción. Estos hornos están reemplazando gradualmente a los tradicionales, pero no siempre funcionan con fuentes renovables y, por tanto, el acero que producen no siempre es verde.
¿Por qué no todo el acero puede ser verde?
Algunos de los mayores fabricantes del mundo planean reducir su huella de carbono aumentando el uso de hornos eléctricos. Sin embargo, un informe de la ONG Global Energy Monitorafirma que el cambio de los altos hornos tradicionales a los hornos de arco eléctrico está «estancado» y muy rezagado respecto de los objetivos de descarbonización.
El informe señala que el 31 % de la capacidad siderúrgica actual utiliza hornos eléctricos, pero solo el 28 % de la capacidad en construcción empleará esta tecnología. «Debemos dejar de invertir en equipos para altos hornos basados en carbón y acelerar el cambio a la producción de acero en hornos de arco eléctrico», afirmó la autora del informe, Caitlin Swalec.
La solución del hidrógeno también encuentra obstáculos. «El verdadero impedimento para el acero verde es, sencillamente, la disponibilidad de hidrógeno bajo en carbono», afirma un responsable tecnológico de MHI.
«Ampliar esta tecnología requerirá enormes cantidades de hidrógeno verde o azul».
El costo del acero verde
En resumen, producir hidrógeno limpio a gran escala requerirá inversiones de miles de millones de dólares en generación de energía renovable.
Pero sigue siendo una parte clave de la ambición de la UE de alcanzar cero emisiones netas para 2050. Suplan REPowerEUha fijado el objetivo de aumentar sustancialmente el uso de hidrógeno renovable para 2030.
ArcelorMittal, el mayor productor de acero de Europa, dijo al Financial Times que descarbonizar sus operaciones en el continente, de acuerdo con los objetivos de la UE, podría costar hasta 40.000 millones de dólares.
China también se ha comprometido a lograr la neutralidad de carbono para 2060,lo que exigiría reducir las emisiones de sus plantas siderúrgicas, responsables de un tercio de su contaminación total por CO2. China produce actualmente la mitad del acero mundial.
El camino hacia las cero emisiones netas
Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las economías más ricas del G7 pueden lograr la neutralidad de carbono si los gobiernos aplican las políticas adecuadas en los próximos cinco años. En un nuevo informe, la AIE afirma que las economías del G7 deben reconocer el uso de tecnologías transitorias que reducen sustancialmente las emisionesaunque no se consideren de cero emisiones.
«Esta década es clave para trazar el camino hacia la neutralidad climática. Especialmente en sectores con emisiones elevadas pero difíciles de reducir, como el acero y el cemento, debemos cambiar radicalmente los métodos de producción», afirmó Robert Habeck, ministro federal de Economía y Acción Climática de Alemania.
Una iniciativa mundial que trabaja para descarbonizar sectores industriales como el siderúrgico es la Coalición First Movers del Foro Económico Mundial. En la Reunión Anual del Foro celebrada este año en Davos, la Coalición anunció su ampliación: 55 empresas y nueve países se han comprometido a adquirir de proveedores que utilizan soluciones con emisiones casi nulas o nulas una parte de los materiales industriales y los servicios de transporte que necesitan.




