El mercado de la logística verde ofrece una vía estratégica que puede respaldar el comercio mundial y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
Los ejemplos de los mercados emergentes a lo largo de la cadena de valor ofrecen lecciones sobre la viabilidad y la rentabilidad económica de la logística verde.
Un nuevo informe expone las oportunidades y los desafíos que plantean las innovaciones en logística verde y ofrece una hoja de ruta para desarrollar soluciones escalables.
El sector logístico ocupa un lugar central en el comercio mundial y, según las previsiones, será una potencia de 8 billones de dólares en 2028. Transporta los bienes del mundo y sustenta el 10 % de los empleos mundiales, pero también genera hasta el 11 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Aunque el transporte marítimo sigue trasladando más del 60 % de la carga mundial, las tendencias están cambiando.
El rápido crecimiento del comercio electrónico y la transformación de las cadenas de suministro están impulsando el transporte de mercancías por carretera y ferrocarril. Se prevé que la demanda aumente más del doble y alcance 2,7 veces su nivel actual en 2050.
Los cambios en los patrones comerciales, la urgencia climática y la digitalización sitúan ahora al sector en un punto de inflexión decisivo, ante importantes desafíos como las carencias de infraestructura, las exigencias de descarbonización y las presiones sobre los costos. Todo ello pone de relieve la urgente necesidad de soluciones más sostenibles y resilientes.
La logística verde se ha perfilado como una vía prometedora, que aprovecha tecnologías y modelos de negocio innovadores para mejorar la eficiencia, reducir las emisiones y adaptarse a las cambiantes expectativas regulatorias y sociales.
Los mercados emergentes marcan el camino
Los mercados emergentes y las economías en desarrollo, en distintas etapas de madurez, están logrando avances notables y ofreciendo valiosas lecciones que demuestran que la logística verde es una opción viable y rentable desde el punto de vista económico.
El informe de análisis, Innovación en logística verde para los mercados emergentes: impulsar la competitividad y el valor compartido, adopta una perspectiva transversal del ecosistema logístico y revela un amplio abanico de oportunidades verdes.
Ningún actor por sí solo puede ampliar la logística verde a gran escala.
Con un enfoque que abarca toda la cadena de valor, el informe identifica oportunidades clave y medidas de colaboración necesarias para lograr un impacto escalable. También recoge aprendizajes prácticos y buenas prácticas de líderes del sector, y convierte la experiencia real en acciones para las partes interesadas que impulsan la transición.
El informe analizó las prácticas del sector en los mercados emergentes e identificó 15 innovaciones tecnológicas y de modelos de negocio en cuatro temas clave para impulsar la transformación:
Producción y uso de combustibles verdes.
Fabricación y adopción de vehículos y sistemas de propulsión verdes.
Construcción de infraestructura verde.
Mejora operativa digital y verde.
En conjunto, estas palancas pueden impulsar la descarbonización y la eficiencia en todo el sistema.
Aunque los seis casos del sector incluidos en el informe ilustran vías prácticas para la innovación, su adopción generalizada y ampliación dependen de superar importantes barreras sistémicas:
La fragmentación de las políticas y la regulación aumenta la incertidumbre en un panorama de inversión ya imprevisible. La falta de marcos claros, estables y armonizados, especialmente para la logística transfronteriza, desincentiva el compromiso a largo plazo. A su vez, los incentivos incoherentes y la ausencia de normas unificadas limitan la adopción escalable de tecnologías verdes y la innovación.
Los recursos financieros son limitados para cubrir los elevados costos iniciales y operativos, a lo que se suma la escasez de técnicos, ingenieros y analistas de datos cualificados. La «prima verde» asociada a tecnologías avanzadas, como los sistemas de hidrógeno y la infraestructura automatizada, disuade a los inversores.
La falta de alineación en todo el ecosistema y la persistente fragmentación de los datos obstaculizan el progreso coordinado. La colaboración desconectada a lo largo de la cadena de valor genera brechas de interoperabilidad, una asignación ineficiente de recursos y una adopción desigual de tecnologías. La integración limitada de datos restringe la visibilidad de la cadena de suministro, la comparación del desempeño y la optimización sistémica.
Si no se abordan estas barreras, las innovaciones seguirán limitándose a proyectos piloto.
Hoja de ruta para ampliar la transformación de la logística verde
Para abordar estas barreras, el informe propone una guía coherente y práctica, basada en la necesidad de coordinación.
1. Crear un marco integrado de políticas y regulación
Convertir las estrategias nacionales en hojas de ruta específicas para cada sector, con políticas y normas armonizadas. Aplicar incentivos específicos, como beneficios fiscales y contratación pública verde, para reducir las barreras, mitigar los riesgos de inversión y garantizar la estabilidad a largo plazo y la coherencia entre sectores, a fin de lograr una transición coordinada y coherente en toda la cadena de valor.
Además, la coordinación interregional e interdepartamental refuerza la coherencia, mientras que los espacios de experimentación para la innovación, como las zonas piloto, ofrecen una plataforma para probar nuevas tecnologías y modelos de negocio y orientar políticas adaptables.
Las políticas también pueden garantizar la neutralidad tecnológica y respaldar una amplia gama de soluciones maduras, viables y asequibles, adaptadas a los contextos locales.
2. Movilizar financiación verde
Los actores públicos son fundamentales para cerrar las brechas de financiación de la descarbonización logística en los mercados emergentes, al asumir riesgos que disuaden al capital privado.
El apoyo a las innovaciones en fase inicial, como el transporte de mercancías con hidrógeno y las soluciones logísticas basadas en inteligencia artificial, mediante subvenciones, financiación de capital riesgo respaldada por el Estado y concesiones ayuda a superar el «valle de la muerte»: la etapa crítica en la que muchas tecnologías se estancan entre la fase piloto y la comercialización.
Los mecanismos de financiación combinada pueden ampliar soluciones probadas y empoderar a las microempresas y a las pequeñas y medianas empresas, mientras que las asociaciones público-privadas abordan las carencias de infraestructura en las redes de recarga y las zonas logísticas verdes.
La inversión alineada con el clima también impulsa el valor a largo plazo, reduce los riesgos operativos y respalda la transición hacia sistemas logísticos resilientes y de bajas emisiones. Integrar estas herramientas es clave para desbloquear soluciones escalables y preparadas para el futuro.
3. Mejorar las competencias de la fuerza laboral
La transición hacia una logística verde requiere una fuerza laboral cualificada y motivada, con los conocimientos necesarios para prosperar en entornos logísticos digitales y de bajas emisiones de carbono.
Los programas intersectoriales y adaptados al contexto, codiseñados por gobiernos, empresas e instituciones de formación profesional y respaldados por herramientas digitales, pueden dotar al personal de primera línea y a los futuros profesionales de los conocimientos especializados necesarios para impulsar una transformación sistémica.
Igualmente importante es fomentar comportamientos sostenibles mediante incentivos, como bonificaciones por desempeño, para incorporar la sostenibilidad a la toma de decisiones. Vincular las acciones individuales con objetivos de sostenibilidad cuantificables refuerza además el sentido compartido de pertenencia y responsabilidad.
4. Fomentar la colaboración en el ecosistema
La descarbonización logística en los mercados emergentes requiere colaboración en toda la cadena de valor para superar la fragmentación sistémica. Los gobiernos aportan orientación, marcos regulatorios y entornos de prueba que permiten ampliar las soluciones.
Las empresas pioneras del sector pueden coordinar alianzas, alinear a las partes interesadas y promover normas comunes, infraestructura compartida e inversiones conjuntas. En conjunto, estas iniciativas sincronizan el despliegue tecnológico, fomentan el intercambio de datos y reducen los riesgos de la innovación, convirtiendo la colaboración en un catalizador de resiliencia, eficiencia y crecimiento sostenible.
Una agenda mundial para la logística verde
Ningún actor por sí solo puede ampliar la logística verde a gran escala. Se necesita una acción coordinada en toda la cadena de valor por parte de gobiernos, empresas, entidades financieras, instituciones académicas y sociedad civil, que deben:
Gobiernos: Establecer regulaciones coherentes, movilizar capital mediante incentivos, impulsar el desarrollo del sector y fomentar la colaboración mundial.
Sector privado: Participar en el diálogo entre múltiples partes interesadas, mejorar las competencias de la fuerza laboral y ampliar las soluciones mediante alianzas y asociaciones público-privadas.
Cargadores y propietarios de carga: Asegurar acuerdos a largo plazo y agregar la demanda para reducir los riesgos.
Instituciones financieras: Ampliar la financiación combinada para desbloquear inversiones a gran escala.
Instituciones académicas y sociedad civil: Crear canales de desarrollo del talento, traducir la investigación en aplicaciones prácticas y brindar apoyo con conocimientos especializados.
En conjunto, estos actores conforman una agenda compartida. La ventana para los proyectos piloto se está cerrando y el momento de ampliar la logística verde es ahora.
Explora el informe de análisis completo para conocer un análisis detallado de 15 palancas de innovación y profundizar en seis estudios de casos del sector y una hoja de ruta de cuatro pasos.



