En la mayor parte del mundo, las noches se están calentando más rápido que los días. Las temperaturas nocturnas más cálidas también se asocian con un clima más nublado y húmedo.
Los aumentos desiguales de la temperatura en un período de 24 horas podrían tener un impacto sesgado en el mundo natural. Las especies que solo están activas durante el día o durante la noche podrían verse especialmente afectadas.
La meseta del Tíbet, África Occidental y África Oriental se encuentran entre las regiones con el calentamiento más desigual entre el día y la noche.
Según los científicos, las noches se están calentando más rápido que los días, lo que podría aumentar la carga del cambio climático sobre el mundo natural.
En la mayor parte del mundo, el aumento de la temperatura media nocturna ha superado al de las subidas diurnas en los 35 años hasta 2017, según un nuevo estudio. Dado que distintos animales y plantas realizan diferentes actividades y procesos según la hora del día, los aumentos desiguales de la temperatura podrían tener un impacto sesgado, afirman los investigadores.
Noches más cálidas y nubladas
El calentamiento global afecta tanto al día como a la noche, pero en la mayor parte de las tierras emergidas, la temperatura nocturna ha aumentado al menos 0,25 °C más que durante el día. La meseta del Tíbet, África Occidental y África Oriental se encuentran entre las regiones con una marcada asimetría en el calentamiento diurno y nocturno.
La cubierta nubosa desempeña un papel importante en esto. Muchos de los lugares que registran mayores aumentos de la temperatura nocturna también tenían más nubes y, a su vez, más lluvia. Las temperaturas diurnas se vieron limitadas por estas nubes.
Pero en las zonas del mundo donde las temperaturas diurnas están aumentando más rápido, tiende a haber una menor cubierta nubosa y climas cada vez más secos.
Otro golpe para el mundo natural
Los ecosistemas están en un equilibrio delicado, y las fluctuaciones de la temperatura y la precipitación podrían tener «consecuencias profundas para las especies que habitan esas regiones y para su capacidad de adaptarse frente al cambio climático», señala el estudio.
Daniel Cox, investigador de la Universidad de Exeter y líder del estudio, afirmó que las especies activas solo de noche o durante el día se verían especialmente afectadas.
«El mayor calentamiento nocturno se asocia con un clima más húmedo, y se ha demostrado que esto tiene consecuencias importantes para el crecimiento de las plantas y para la forma en que interactúan las especies, como los insectos y los mamíferos», afirmó.
Esto anuncia otro posible golpe para la biodiversidad, que se ha desplomado en los últimos años. Un nuevo estudio de WWF y de la Sociedad Zoológica de Londres muestra que el tamaño de las poblaciones de mamíferos, aves, anfibios, reptiles y peces ha disminuido, de media, un 68 % entre 1970 y 2016.
El cambio climático y la biodiversidad también influyen en el brote de pandemias y en nuestra capacidad para combatirlas. La deforestación, por ejemplo, acerca a los humanos y a los animales y empuja a la fauna silvestre fuera de su hábitat natural. Esto aumenta las probabilidades de que se propaguen enfermedades zoonóticas.
Paralelamente, reducir estos ricos y diversos componentes de la naturaleza dificulta nuestras posibilidades de encontrar nuevas soluciones y tratamientos para estas enfermedades.



