¿Qué es el Balance Mundial y cómo ayudará a los países a cumplir sus objetivos climáticos?

The Global Stocktake will be conducted every five years, and its first iteration is due in 2023.
The Global Stocktake will be conducted every five years, and its first iteration is due in 2023.Image: Pexels/Johannes Plenio
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  • El Balance Mundial es un proceso establecido en virtud del artículo 14 del Acuerdo de París para evaluar los avances colectivos hacia el cumplimiento del propósito del Acuerdo y sus objetivos a largo plazo.

  • El primer Balance Mundial está previsto para 2023 y servirá de referencia para los compromisos climáticos nacionales de los países (NDC) que se presentarán en 2025.

  • Evaluará los avances a escala mundial e identificará tendencias generales que deberían orientar las NDC de los países.

  • El Balance Mundial puede ser una herramienta poderosa para impulsar la acción climática, pero solo será eficaz si los países están dispuestos a compartir información y colaborar en soluciones.

Este año es un momento decisivo para la acción climática.

Los crecientes impactos del cambio climático, desde las inundaciones y las sequías hasta los huracanes y las olas de calor, están cobrándose un alto precio en vidas humanas y economías de todo el mundo, sobre todo en las naciones en desarrollo vulnerables que cuentan con menos recursos para protegerse.

Las medidas climáticas actuales distan mucho de ser suficientes para mantener el calentamiento global por debajo de 1,5 grados C (2,7 grados F) y evitar los peores impactos climáticos, y los países deben acelerar sus esfuerzos para retomar el rumbo. El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) informe nos dice que las medidas adoptadas durante esta década tendrán efectos «durante miles de años».

El Balance Mundial, que se realizará por primera vez en 2023, ofrece una oportunidad decisiva para corregir el rumbo.

El proceso del Balance Mundial del Acuerdo de París está diseñado para evaluar cada cinco años la respuesta mundial a la crisis climática. Evalúa los avances del mundo en la reducción drástica de las emisiones de gases de efecto invernadero, el fortalecimiento de la resiliencia ante los impactos climáticos y la obtención de financiación y apoyo para hacer frente a la crisis climática.

Pero no puede ser una evaluación mundial más que muestre cuánto nos hemos desviado del rumbo. El proceso del Balance también debería servir de acelerador mundial, impulsando a las naciones a intensificar su acción climática y emprender la transformación necesaria para asegurar un futuro sin emisiones de carbono, resiliente al clima y equitativo.

El Balance concluirá al final de la cumbre climática de la ONU en diciembre de 2023 (COP28). Entonces, los países deberán acordar cómo aprovechar sus conclusiones para mantener vivo el objetivo mundial de limitar el aumento de la temperatura a 1,5 grados C y hacer frente a los impactos del cambio climático.

Esto es lo que hay que saber sobre el Balance Mundial y cómo puede impulsar la acción climática mundial:

¿Cuál es el propósito del Balance Mundial?

Establecido en virtud del artículo 14 del Acuerdo de París, el Balance Mundial está diseñado «para evaluar los avances colectivos hacia el cumplimiento del propósito del [Acuerdo de París] y sus objetivos a largo plazo». Esos objetivos incluyen reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el aumento de la temperatura mundial a bastante menos de 2 grados C (3,6 grados F) e, idealmente, a 1,5 grados C (2,7 grados F); fortalecer la resiliencia ante los impactos climáticos; y ajustar el apoyo financiero a la escala y el alcance necesarios para hacer frente a la crisis climática.

Las inundaciones extremas en Sylhet, Bangladesh, en 2022 provocaron escasez de agua potable limpia. El Balance Mundial evaluará los avances del mundo para hacer frente a la crisis climática y a sus crecientes impactos.Image: H.M. Shahidul Islam/iStock

El Balance Mundial tiene por objeto evaluar los avances de la acción climática a escala mundial —no nacional— e identificar las brechas generales que impiden cumplir el Acuerdo de París, así como las oportunidades para cerrarlas.

Pero el Balance Mundial debe ir mucho más allá de una evaluación.

En el Acuerdo de París, las Partes acordaron que el Balance debería orientar a los países al actualizar y reforzar sus medidas y su apoyo climáticos, así como al intensificar la cooperación internacional para la acción climática. También debería orientar los nuevos planes climáticos de los países (conocidos como «contribuciones determinadas a nivel nacional», o NDC), cuya próxima actualización completa tendrá lugar en 2025. La realización del Balance Mundial cada cinco años busca garantizar que los países y otros actores actúen con una ambición cada vez mayor para mantener al alcance los objetivos del Acuerdo de París.

Si se lleva a cabo de manera eficaz, el Balance Mundial puede sentar las bases para orientar las decisiones de los países y de actores no estatales en materia de políticas climáticas e inversión. También puede ayudar a impulsar una acción transformadora en sistemas como la energía, la naturaleza, la alimentación y el transporte.

¿Qué aspectos de la acción climática evalúa el Balance Mundial?

En la COP24, celebrada en Katowice, Polonia, en 2018, los países acordaron que el Balance Mundial abordaría los avances climáticos en tres áreas clave:

  • Mitigación: Evaluar los esfuerzos mundiales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mantener el aumento de la temperatura mundial por debajo de 2 grados C (3,6 grados F) e, idealmente, de 1,5 grados C (2,7 grados F), e identificar oportunidades para lograr reducciones adicionales de emisiones.

  • Adaptación: Medir los avances en la capacidad de los países para fortalecer su resiliencia y reducir su vulnerabilidad ante los impactos climáticos.

  • Medios de implementación, incluidos la financiación, la transferencia de tecnología y el desarrollo de capacidades: Evaluar los avances para ajustar los flujos financieros a los objetivos de reducción de emisiones y al desarrollo resiliente al clima, y brindar apoyo a las naciones en desarrollo para hacer frente a la crisis climática.

Además, el Balance Mundial debe abordar las pérdidas y los daños, y ayudar a evaluar las medidas y el apoyo necesarios para responder a los impactos climáticos que superan lo que las comunidades y los ecosistemas pueden afrontar mediante la adaptación. También tiene en cuenta las consecuencias sociales y económicas no deseadas que pueden derivarse de la acción climática y su implementación, conocidas como medidas de respuesta. Asimismo, el Balance Mundial busca destacar la importancia de promover la equidad y aprovechar la mejor ciencia disponible para orientar las estrategias frente a la crisis climática.

¿Cómo es el proceso del Balance Mundial?

El Balance Mundial debe ser un proceso participativo, abierto, inclusivo y transparente, tal como los países acordaron en la COP24. Se lleva a cabo a lo largo de dos años: comienza con las fases de recopilación de datos y evaluación técnica, y culmina con una fase política de alto nivel. La fase política final de este ciclo tendrá lugar en la COP28, en Dubái, en diciembre de 2023.

Desglosando el Balance MundialImage: Autores del WRI

¿Qué ha ocurrido hasta ahora en el proceso del Balance Mundial?

En su fase inicial de recopilación de datos , que concluyó en marzo de 2023, el Balance Mundial reunió aportaciones de la Secretaría de la CMNUCC, sus órganos constituidos y el IPCC para garantizar información equilibrada y exhaustiva en todos los ámbitos temáticos. Las Partes del Acuerdo de París, las organizaciones internacionales y las partes interesadas que no son Partes (como integrantes de la sociedad civil) también tuvieron la oportunidad de presentar información pertinente a través de un portal público de información.

La segunda fase, la evaluación técnica, reúne a las Partes, expertos y partes interesadas que no son Partes para evaluar la información recopilada en la Fase 1, identificar conclusiones técnicas importantes y preparar la fase política final del Balance Mundial. La fase de evaluación técnica comprende tres diálogos celebrados en la COP27 y en las reuniones entre períodos de sesiones de 2022 y 2023 en Bonn, Alemania. El diálogo técnico final tendrá lugar en Bonn en junio de 2023.

Un informe resumido se elabora después de cada diálogo. Al concluir la fase técnica, un informe de síntesis general resumirá las principales conclusiones técnicas y orientará la fase política final del Balance Mundial. Es probable que este informe se publique en septiembre de 2023; se espera que revele cuánto se ha desviado el mundo del cumplimiento de los objetivos del Acuerdo de París y ofrezca orientaciones concretas sobre las medidas necesarias para cerrar esas brechas.

¿Qué ocurrirá en la COP28?

La tercera y última fase del Balance Mundial, la consideración de los resultados, tendrá lugar en la COP28, en Dubái. Esta etapa es crucial, pues determinará cómo responderán políticamente los países a las brechas y oportunidades identificadas en la fase técnica.

Durante la Fase 3, los delegados de los países debatirán las conclusiones técnicas del Balance, identificarán oportunidades y desafíos, y evaluarán medidas y buenas prácticas para la acción climática y la cooperación internacional. Tras estos debates, los países elaborarán conjuntamente un resumen de los principales mensajes políticos, que luego podrá citarse en la decisión final de la COP28. Esta decisión final formalizaría las orientaciones y los compromisos que todos los países adopten al desarrollar sus futuras medidas y apoyos climáticos.

Un equipo de trabajo retira escombros tras un tifón de gran magnitud en Filipinas, en 2022. La fase política del Balance Mundial orientará las futuras medidas climáticas de los países y el apoyo a las naciones vulnerables. Image: Pascal Canning/Shutterstock

El resultado de la fase final del Balance Mundial en la COP28 podría traducirse en una decisión decisiva, con compromisos políticos ambiciosos capaces de impulsar soluciones revolucionarias en distintos sistemas y sectores. Sin embargo, si falta voluntad política, el Balance corre el riesgo de convertirse en un ejercicio de intercambio de información acompañado de recomendaciones generales imposibles de llevar a la práctica.

Es imperativo que los países aprovechen plenamente la fase política del Balance para maximizar su impacto y evitar conclusiones vagas. Después, corresponderá a los responsables de formular políticas nacionales utilizar los resultados del Balance Mundial para reforzar la implementación nacional de sus compromisos climáticos y aumentar su ambición y acción, también mediante una mayor financiación y apoyo.

¿Cómo deberían responder los países a las conclusiones del Balance Mundial en la COP28?

Aunque el informe de síntesis del Balance Mundial no se publicará hasta septiembre de 2023, ya sabemos que mostrará que el mundo está muy lejos de cumplir sus objetivos climáticos. Pero también proporcionará una hoja de ruta para la transformación. En la COP28, es esencial que los gobiernos respondan con determinación a las conclusiones del Balance y asuman compromisos concretos y ambiciosos que aceleren la acción transformadora para reducir las emisiones, fortalecer la resiliencia y aumentar la financiación climática.

El éxito del primer Balance Mundial depende de que los países, junto con las empresas, las ciudades y otros actores, lo aprovechen para convertir las conclusiones en medidas concretas y encaminarnos hacia un mundo más seguro.

Entre las principales medidas que podrían incluirse figuran:

1. Acelerar la reducción de emisiones

Los planes climáticos nacionales actuales están muy por debajo del nivel de ambición necesario para limitar el aumento de la temperatura mundial a 1,5 grados C, lo que genera una clara brecha de emisiones. Además, las medidas actuales de los países no bastan para cumplir sus propios compromisos. En respuesta al Balance Mundial, los países pueden enviar una señal clara en la COP28 de que presentarán planes climáticos nacionales más ambiciosos (NDC) para 2025.

Estas NDC actualizadas —que fijarán objetivos de reducción de emisiones para 2035 y podrán reforzar los de 2030— deberían ajustarse a la mejor ciencia climática disponible y aspirar a una reducción colectiva de las emisiones del 43 % para 2030 y del 60 % para 2035, con respecto a los niveles de 2019. Además, los países pueden acordar incorporar en sus NDC objetivos de acción sectorial y sobre otros temas (como las emisiones de metano) para acelerar las transformaciones en todos los sistemas necesarias para limitar el aumento de la temperatura mundial y evitar los peores impactos climáticos.

2. Impulsar una transformación en todos los sistemas

Además de orientar compromisos climáticos nacionales más sólidos, el Balance Mundial revelará oportunidades para adoptar medidas específicas en los sectores y sistemas que más contribuyen a la crisis climática. Un plan de respuesta a las conclusiones del Balance Mundial puede catalizar medidas en estas áreas clave. Por ejemplo:

  • El mundo debe abordar la causa más fundamental del problema: la quema de combustibles fósiles y su financiación. Acordar una transición rápida y equitativa para abandonar todos los combustibles fósiles, mejorar la eficiencia y la productividad del uso de la energía y ampliar la energía sin emisiones de carbono, en particular las renovables, marcaría un punto de inflexión en la lucha contra el cambio climático. Los países también pueden comprometerse a reorientar la financiación de la energía contaminante hacia la infraestructura de energía limpia.

  • El proceso político del Balance Mundial también puede abordar la transformación de los sistemas alimentarios, responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Las medidas no solo deberían contribuir a mitigar el cambio climático, sino también fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios frente a los impactos relacionados con el clima. Esto puede incluir ampliar las prácticas agrícolas sostenibles para aumentar el rendimiento de las tierras de cultivo existentes y, al mismo tiempo, reducir las emisiones, disminuir la pérdida y el desperdicio de alimentos, y fomentar dietas más saludables y sostenibles.

  • Entre otros compromisos cruciales que puede impulsar el resultado del Balance Mundial en la COP28 figuran poner fin a la deforestación y a la degradación de ecosistemas importantes y ricos en carbono, y avanzar en las iniciativas para restaurarlos y gestionarlos de manera sostenible; reducir las emisiones del sector del transporte, tanto mediante vehículos sin emisiones de carbono como mediante cambios en los modos de transporte; promover el consumo sostenible y los enfoques de economía circular; y acelerar cambios fundamentales en la industria, la infraestructura, las ciudades y la salud.

En todos estos sectores y sistemas ya existen muchas soluciones climáticas rentables; ahora, los responsables de la toma de decisiones deben asumir compromisos firmes y actuar a gran escala para implementarlas. Si estos cambios se llevan a cabo con un enfoque centrado en la inclusión, la equidad y una transición justa, pueden generar importantes beneficios sociales y económicos, desde crear oportunidades de empleo hasta mejorar la salud y ampliar el acceso a la energía.

3. Hacer frente a los crecientes impactos del cambio climático

El Balance Mundial también ofrece una importante oportunidad para impulsar las iniciativas mundiales de fortalecimiento de la resiliencia y abordar las pérdidas y los daños relacionados con el clima. Puede poner al descubierto la enorme insuficiencia de la financiación para la adaptación y el persistente retraso en la acción. Además, puede revelar la alarmante realidad de los impactos climáticos cada vez más intensos y el nivel de apoyo necesario para proteger a las comunidades vulnerables. En respuesta a las conclusiones del Balance, las naciones desarrolladas y más ricas deben asegurar a los países en desarrollo que cumplirán su compromiso de duplicar la financiación accesible para la adaptación para 2025, a fin de ayudar a quienes menos han contribuido a la crisis climática, pero soportan su mayor carga.

Y no se trata solo de cuánto dinero hay disponible, sino también de dónde termina, con qué rapidez llega y quién lo controla. Los actores locales necesitan financiación más accesible y de mayor calidad, que llegue más rápido, así como más autoridad para decidir cómo se gasta. Como parte de la respuesta política al Balance, los países desarrollados pueden acordar aumentar la asistencia técnica y para el desarrollo de capacidades destinada a las naciones en desarrollo, además de incrementar la financiación, para apoyar su paso de la planificación de la adaptación a la implementación y el seguimiento.

Ante la expectativa de que los mecanismos de financiación para pérdidas y daños se pongan en funcionamiento en la COP28, los países también pueden aprovechar el Balance para dar prioridad a la necesidad de una financiación nueva, innovadora y adicional basada en subvenciones para el Fondo de Pérdidas y Daños. También pueden adoptar otras medidas para abordar las pérdidas y los daños, como demostrar apoyo a los sistemas de alerta temprana y a las iniciativas de recuperación tras desastres que mejoren la reconstrucción de infraestructuras y la resiliencia comunitaria, y encontrar formas de abordar las pérdidas y los daños no económicos, como la pérdida de cultura y patrimonio.

4. Reorientar los recursos financieros y técnicos hacia las prioridades climáticas

La transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono y resiliente requerirá inversiones considerables —aunque no tantas como el costo de no actuar—, y es fundamental reorientar los recursos financieros y técnicos hacia un desarrollo resiliente al clima. Es probable que el Balance Mundial revele que la financiación mundial no está alineada con los esfuerzos necesarios para combatir el cambio climático. Para cerrar esta enorme brecha, los países pueden comprometerse en la COP28 a reorientar la financiación y la inversión a escala mundial, así como a aumentar el apoyo y los recursos técnicos para ayudar a los países en desarrollo a hacer frente a los desafíos climáticos.

Por ejemplo, los países pueden comprometerse en la COP28 a reasignar la financiación desalineada, como los fondos destinados actualmente a subvenciones y otras formas de apoyo a los combustibles fósiles, y dirigirla a fuentes de energía más limpias, como las renovables. Los gobiernos también pueden comprometerse a impulsar mecanismos de financiación innovadores, como gravámenes a sectores como la aviación y el transporte marítimo, así como impuestos corporativos justos para ayudar a recaudar fondos destinados a invertir en soluciones sin emisiones de carbono. Además, los países pueden enviar señales firmes mediante el resultado del Balance para reformar las instituciones financieras internacionales y los bancos multilaterales de desarrollo, y aumentar su financiación climática.

Para garantizar que todos los países puedan emprender la acción climática necesaria, el resultado político del Balance Mundial debería destacar la brecha de financiación e inversión que afrontan muchos países en desarrollo. Después, debería dar prioridad a un compromiso colectivo de los países ricos para aumentar el apoyo climático, responder a las necesidades urgentes de esos países y fortalecer sus capacidades institucionales a largo plazo.

5. Sentar las bases para una mayor implementación

Por último, el Balance Mundial abordará los obstáculos actuales a la acción climática y propondrá mejoras para garantizar que estos compromisos sean más que simples promesas sobre el papel. Por ejemplo, el resultado político del Balance Mundial puede incluir disposiciones para:

  • Alentar a los gobiernos a realizar balances nacionales y regionales en 2024 que impulsen los resultados del Balance Mundial y ayuden a los países a elaborar sus NDC de 2025.

  • Fortalecer la cooperación internacional para la acción climática. Por ejemplo, puede pedir diálogos e iniciativas que refuercen la coordinación intergubernamental, incluso en sectores clave, y mejoren la cooperación entre los procesos de la CMNUCC, las entidades de la ONU y otras organizaciones internacionales.

  • Dar prioridad a la participación inclusiva, la transición justa y las consideraciones de equidad tanto a escala mundial como nacional, e integrarlas en todos los ámbitos temáticos. Para ello, pueden servir de guía principios fundamentales como las responsabilidades comunes pero diferenciadas y las capacidades respectivas, el derecho al desarrollo sostenible y los derechos humanos.

  • Fomentar la recopilación exhaustiva de datos fiables y útiles para la acción que refuercen la transparencia, lo que incluye abordar las brechas en la calidad y la cantidad de datos sobre financiación, adaptación, pérdidas y daños, y transición justa. Sin datos fiables, la acción climática corre el riesgo de avanzar a ciegas.

  • Fortalecer los procesos de colaboración con actores no estatales para promover la transparencia y la rendición de cuentas sobre sus acciones. Estos procesos son fundamentales para generar confianza entre las partes interesadas y proporcionar información sobre los avances y las brechas en la implementación.

  • Integrarse en otros diálogos y procesos de la CMNUCC, como los centrados en el Objetivo Global de Adaptación, la transición justa, las pérdidas y los daños, la mitigación y el nuevo objetivo de financiación. Aprovechar los procesos existentes puede impulsar una implementación coherente y reforzada de la acción climática y el apoyo durante esta década.

¿Qué viene ahora en el camino hacia la COP28?

Cuando la fase técnica del Balance Mundial concluya en Bonn en junio de 2023, la atención se centrará en la fase política. Durante las reuniones de Bonn, los países comenzarán a deliberar sobre los resultados políticos del Balance Mundial en la COP28, incluido el modo de enfocarlos y estructurarlos. Un hito clave será la Cumbre sobre la Ambición Climática, que convocará el Secretario General de la ONU durante la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2023. Se espera que en la cumbre los países, las empresas, las ciudades y regiones, la sociedad civil y las instituciones financieras presenten medidas y compromisos climáticos nuevos, tangibles y concretos que respalden los objetivos del Balance Mundial.

En definitiva, el éxito del primer Balance Mundial depende de que los gobiernos respondan adecuadamente a sus conclusiones al término de la COP28, con compromisos de acción real y no con frases vacías. El éxito depende de que los países se comprometan a ampliar considerablemente sus medidas y su apoyo climáticos, presenten planes climáticos nacionales ambiciosos en 2025 y aceleren las principales acciones transformadoras durante la próxima década.

Tras la conclusión de la COP28, todos —desde los países y los directores ejecutivos hasta las ciudades y los gobernadores— deberán aprovechar el momento para reevaluar sus propios objetivos y medidas, y garantizar que estén alineados con un futuro sin emisiones de carbono que fortalezca la resiliencia y aumente el apoyo a los países y comunidades que más lo necesitan. El Balance Mundial en la COP28 no debería ser solo un catálogo de nuestros fracasos, sino un trampolín mundial para mantener al alcance el límite de 1,5 grados C y las vías de desarrollo resiliente al clima.

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