El deshielo de las últimas tres décadas ha aumentado de forma constante, según un nuevo estudio.
El estudio reveló que la tasa de pérdida de hielo aumentó un 65 % entre 1994 y 2017, siendo la Antártida y Groenlandia las regiones más afectadas.
Aunque la pérdida de hielo marino no contribuye directamente al aumento del nivel del mar, sí tiene una influencia fuerte e indirecta.
El aumento del nivel del mar podría hacer que ciudades como Miami, Nueva York y Nueva Orleans queden bajo el agua a finales de siglo.
El derretimiento de las capas de hielo es uno de los símbolos más tópicos del calentamiento global y de la crisis climática, pero los tópicos tienen su origen en la verdad, al fin y al cabo, y las capas de hielo siguen derritiéndose. De hecho, nuevas investigaciones han constatado que la tasa de pérdida global de hielo —también conocida como derretimiento de las capas de hielo— es más alta que nunca.
El lunes 25 de enero de 2021, investigadores de la Universidad de Leeds, la Universidad de Edimburgo, University College London y Earthwave publicaron sus conclusiones en la revista de la Unión Europea de Geociencias The Cryosphere.
Según el estudio, el deshielo de las últimas tres décadas ha aumentado de forma constante: en la década de 1990, el deshielo medio global fue de 0,8 billones de toneladas al año; en 2017, la media fue de 1,3 billones de toneladas al año. En total, la tasa de pérdida de hielo aumentó un 65 por ciento entre 1994 y 2017.
En conjunto, entre 1994 y 2017, el planeta Tierra perdió 28 billones de toneladas de hielo. Para ponerlo en perspectiva, equivaldría a una capa de hielo de 100 metros de grosor y del tamaño del Reino Unido.
Este deshielo ha sido el más preocupante en dos climas polares: la Antártida y Groenlandia. El 58 por ciento de la pérdida de hielo se produjo en el hemisferio norte, mientras que el 42 por ciento restante se produjo en el hemisferio sur.
«Aunque todas las regiones que estudiamos perdieron hielo, las pérdidas de las capas de hielo de la Antártida y Groenlandia se han acelerado en mayor medida», declaró el autor principal, el Dr. Thomas Slater en un comunicado de la Universidad de Leeds. «Las capas de hielo siguen ahora los peores escenarios de calentamiento climático establecidos por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático. La subida del nivel del mar a esta escala tendrá efectos muy graves en las comunidades costeras este siglo.»
El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) es una organización gestionada por la ONU que comparte con los gobiernos de todo el mundo datos científicos actualizados sobre el cambio climático.
Este rápido deshielo plantea una serie de problemas importantes para la Antártida, Groenlandia y otros climas fríos. Por un lado, tiene una fuerte correlación con la subida del nivel del mar.
«La pérdida de hielo marino no contribuye directamente a la subida del nivel del mar, pero sí tiene una influencia indirecta. Una de las funciones clave del hielo marino ártico es reflejar la radiación solar hacia el espacio, lo que ayuda a mantener fresco el Ártico», explicó en un comunicado la coautora, la Dra. Isobel Lawrence.
«A medida que el hielo marino se reduce, los océanos y la atmósfera absorben más energía solar, lo que hace que el Ártico se caliente más rápido que cualquier otro lugar del planeta», continuó. «Esto no solo acelera el deshielo marino, sino que también agrava el derretimiento de los glaciares y las capas de hielo, lo que provoca la subida del nivel del mar.»
Según la coautora del informe, Inès Otosaka, a medida que estas capas de hielo se derriten y los glaciares retroceden, las personas y los animales de todo el mundo «tanto a escala local como global» corren riesgo.
A escala global, cuando la subida del nivel del mar se descontrola, las zonas costeras experimentan un alto riesgo de inundación. Ciudades como Miami, Nueva York y Nueva Orleans podrían quedar bajo el agua a finales de este siglo si no actuamos, según informa Business Insider.
A escala local, «los glaciares de montaña también son fundamentales como recurso de agua dulce para las comunidades locales», según Otosaka. Con menos glaciares de montaña, las personas que dependen de ellos como fuente de agua podrían verse afectadas. Por no hablar de que los animales que dependen de los glaciares y las capas de hielo, o que viven en ellos, también pueden sufrir; según GlacierHub, esta larga lista de animales incluye osos polares, pingüinos, focas, leopardos de las nieves, bisontes y renos.



