El último Informe sobre Amenazas Ecológicas analiza qué países corren mayor riesgo de sufrir consecuencias catastróficas por amenazas ecológicas.
Hay 27 países —hogar de 768 millones de personas— que presentan una combinación volátil de baja resiliencia social y alto riesgo de amenazas ecológicas.
Un marco llamado HALO pretende “construir una visión más holística de los sistemas en relación con los problemas sociales” para ayudar a lograr mejores resultados a largo plazo en estos países.
“Un problema bien planteado está medio resuelto”, según el filósofo y educador John Dewey.
El último Informe sobre Amenazas Ecológicas (ETR, por sus siglas en inglés) del instituto de análisis independiente sin ánimo de lucro Institute of Economics & Peace (IEP) pretende abordar dos problemas especialmente grandes y complejos: identificar los países más expuestos a consecuencias catastróficas como resultado de amenazas ecológicas, y predecir cuáles tienen más probabilidades de sufrir conflictos e inestabilidad en el futuro.
El ETR concluye que “sin una acción concertada, los niveles actuales de degradación ecológica empeorarán sustancialmente, intensificando así una serie de desafíos sociales, como la desnutrición, la migración forzosa y las enfermedades. Como resultado, los conflictos actuales se intensificarán y multiplicarán, generando una mayor inseguridad global”.
Las recomendaciones de política del ETR de 2022 giran en torno a, primero, definir los múltiples problemas y, después, construir un marco para resolverlos de manera holística. Las comunidades locales y las agencias internacionales deberán trabajar juntas y desarrollar programas innovadores para protegerse frente al aumento de los desastres ecológicos.
Estos son los problemas a los que nos enfrentamos y las soluciones propuestas, según el último informe del ETR.
Falta de resiliencia
Los países muy resilientes pueden gestionar mejor las necesidades de su población y sus recursos económicos, y es menos probable que sufran efectos adversos si ocurren eventos ecológicos. En otras palabras, cuanto mejor preparado esté un país, menor será el impacto de los conflictos, las amenazas ecológicas o el cambio climático.
El ETR utilizó su investigación para identificar 27 focos críticos —hogar de 768 millones de personas— que combinan baja resiliencia social y alto riesgo de amenazas ecológicas. De esos 27, ocho países registraron puntuaciones catastróficas en las cuatro categorías: Burundi, República Centroafricana, Chad, República del Congo, Somalia, Sudán del Sur, Uganda y Yemen, hogar de unos 146 millones de personas.
El informe se centra en cuatro amenazas distintas relacionadas con el aumento de los conflictos, clasificadas desde un nivel bajo hasta catastrófico: seguridad alimentaria, desastres derivados de fenómenos naturales, población y estrés hídrico.
Seguridad alimentaria
A nivel regional, la seguridad alimentaria ha empeorado desde 2019, agravada por la pandemia de COVID-19, tras un período de mejora desde 2012. Los países que experimentaron el mayor deterioro fueron Colombia, Siria, Etiopía y Mozambique.
Seguridad hídrica
El estrés hídrico puede perjudicar el desarrollo económico y la producción de alimentos, lo que a su vez puede afectar negativamente a la salud y el bienestar de la población, además de generar condiciones de tensión social y conflicto y, en última instancia, desplazamientos.
Crecimiento demográfico
Buena parte del aumento previsto de la población mundial se concentra en países con bajos índices de paz. Las 40 naciones menos pacíficas acogerán a 1.300 millones de personas adicionales para 2050. Con recursos cada vez más escasos, la probabilidad de conflicto aumenta con el crecimiento demográfico, según el informe.
Desastres naturales
Los desastres naturales pueden provocar pérdida de vidas y la destrucción de infraestructuras, lo que puede reducir el potencial de desarrollo futuro. Esto es especialmente cierto en las regiones menos desarrolladas. El número de desastres naturales ha aumentado desde 2018.
Cartografiar los problemas para encontrar las soluciones
La relación entre ecología, clima, conflicto y migración es compleja, pero el informe del IEP señala que se reconoce cada vez más la existencia de un vínculo entre ellos.
Con esto en mente, el IEP organizó en 2021 seminarios con 60 expertos de referencia procedentes de gobiernos, centros de análisis, instituciones militares y organizaciones de desarrollo para explorar soluciones que hagan frente al aumento de las amenazas ecológicas.
“En la mayoría de los casos, los gobiernos, las organizaciones multilaterales y otras instituciones que impulsan iniciativas de desarrollo social no abordan sus iniciativas de forma sistémica. Esto puede generar consecuencias imprevistas y dar lugar a resultados solo parcialmente exitosos, ya que no existe una comprensión más amplia de la dinámica de esa sociedad”, concluye el informe.
Para lograr mejores resultados a largo plazo, es necesario, en primer lugar, tener una comprensión común de cuál es el sistema actual, cómo funciona y qué cambio se necesita. El IEP presentó un marco llamado HALO para ayudar a “construir una visión más holística de los sistemas en relación con los problemas sociales”.
HALO sirve para analizar los sistemas sociales y diseñar programas de “desarrollo de la resiliencia”.
Estos problemas pueden estar interconectados y ser complejos, pero HALO y otras iniciativas están avanzando por el camino hacia sus soluciones.













