La industria de las baterías, en la vanguardia de una economía sostenible

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  • En 2020, las inversiones y la creación de valor en transporte y energía ecológicos superaron 1 billón de dólares estadounidenses.

  • La tecnología de baterías puede ayudar a reducir las emisiones mundiales de carbono y mejorar la calidad del aire.

  • La fabricación de la próxima generación de baterías impulsará el empleo y contribuirá a un mundo más sostenible.

2020 trajo al mundo más que su cuota de cambios sísmicos. Desde la atención sanitaria hasta la forma en que trabajamos e incluso en que nos saludamos, todo se ha visto profundamente afectado por la pandemia. Podría perdonarse que se pasara por alto otro gran acontecimiento, menos evidente pero con profundos efectos positivos para las próximas décadas: la revolución verde ya está plenamente en marcha.

El año pasado fue la primera vez que la creación de valor y el capital invertido en transporte y energía limpios alcanzaron 1 billón de dólares estadounidenses, de los cuales más de la mitad estuvo vinculada a la movilidad eléctrica. El cambio con respecto a los combustibles fósiles se refleja también en la depreciación de más de 700 000 millones de dólares estadounidenses sufrida por la industria mundial del petróleo y el gas en el último año, un impacto de la misma escala que otras grandes transiciones tecnológicas, como el auge de la economía de internet o la ola de las aplicaciones móviles.

Como inversores de capital riesgo en empresas de tecnología avanzada y como director ejecutivo de una de las principales empresas de baterías de estado sólido del mundo, hemos participado de primera mano en esta revolución verde. Por supuesto, no comenzó en 2020: los cimientos de la transición hacia una economía de cero emisiones netas se sentaron hace más de una década, gracias a equipos emprendedores talentosos, respaldados por capital riesgo e impulsados por la innovación promovida por los gobiernos. Sin esta colaboración, el increíble salto verde del último año habría sido casi imposible.

Reducción de las emisiones de carbono

La tecnología de baterías es clave para reducir la mayor parte de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI). Es fundamental tanto para la transición a emisiones cero del sector automotriz como del energético. Las baterías alimentan los vehículos eléctricos, que se prevé que serán el único tipo de automóvil a la venta en un plazo de una década en un número creciente de países. El transporte por sí solo representa el 24% de las emisiones mundiales de GEI, por lo que la transición a un tren motriz automotriz electrificado es un componente fundamental de cualquier solución para reducir las emisiones.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la transición a la energía limpia?

Las baterías nos permiten acceder a energía limpia cuando no brilla el sol o no sopla el viento, lo que abre la posibilidad de un sector del transporte 100% eléctrico y de una red más resiliente, alimentada íntegramente por energías renovables. Solo eso permitiría abordar dos tercios de las emisiones mundiales de GEI, lo que nos situaría en buen camino para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París de una economía mundial totalmente descarbonizada para 2050.

Dado que la contaminación atmosférica contribuye a las muertes de 7 millones de personas al año, el impacto de la innovación en baterías sobre la salud humana y la equidad social es significativo. En efecto, en Estados Unidos, un sólido conjunto de pruebas indica que las comunidades minoritarias se ven afectadas de manera desproporcionada por la contaminación atmosférica. En un fallo histórico, un tribunal británico reconoció la contaminación atmosférica como la causa de muerte de un niño que vivía junto a una concurrida carretera de circunvalación. Además de los conocidos efectos climáticos, la transición a los vehículos eléctricos representa un imperativo de justicia social y de salud.

Las baterías han mejorado rápidamente en la última década, lo que ha impulsado las ventas de vehículos eléctricos de la generación actual en todo el mundo. Los costes de las baterías han caído casi un 90% desde 2010, al tiempo que el rendimiento y la fiabilidad han aumentado. Sin embargo, se necesita una tecnología de baterías aún más potente y robusta para permitir la transición alejándose de los motores de combustión interna en los vehículos y de las centrales de gas de punta en la red eléctrica.

Inversión en tecnología

En Quantumscape desarrollamos la próxima generación de baterías, mediante un diseño patentado de estado sólido. Las baterías de litio-metal de estado sólido de QuantumScape ofrecen el potencial de una mayor densidad energética, tiempos de recarga más rápidos y mayores niveles de seguridad que las baterías que se utilizan actualmente. Estas características, junto con la reducción de los costes de las baterías, se espera que aumenten aún más la competitividad de los vehículos eléctricos e impulsen una mayor adopción en el mercado.

Desde la perspectiva del capital riesgo, los futuros desarrollos de baterías son probablemente una de las áreas de inversión más apasionantes. Tenemos la oportunidad de contribuir a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París, crear la próxima ola de empleos industriales y obtener una participación en una nueva industria de rápido crecimiento.

El próximo gran desafío para las baterías es la fabricación. La escala de la inversión necesaria, de cientos de miles de millones de dólares en nuevas gigafábricas y terafábricas, requerirá la participación de los mercados de capital mundiales. Cientos de miles de empleos se crearán solo en esta década, pero el lugar donde se crearán sigue siendo una cuestión abierta. Los gobiernos tienen un papel importante que desempeñar en el escalado de esta nueva industria, facilitando nuevos emplazamientos de fabricación, formando a la mano de obra y estableciendo normas y regulaciones claras.

Aún queda mucho por hacer para fabricar las baterías que necesitamos para alimentar nuestros automóviles, autobuses, camiones y, eventualmente, aviones. Las aplicaciones estacionarias de las baterías para el almacenamiento de energía renovable apenas están en sus inicios. Pero estamos convencidos de que, a medida que la industria de las baterías del siglo XXI madure en los próximos meses y años, desempeñará un papel desproporcionado en la reducción de las emisiones de GEI a nivel mundial y nos acercará un paso más a una economía mundial sostenible y equitativa.

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