No figura entre los mayores productores ni consumidores de petróleo y gas del mundo, pero Francia espera convertirse en pionera medioambiental al decidir no conceder más licencias de exploración de petróleo y gas.
El Gobierno, bajo el recién elegido presidente Emmanuel Macron, se ha comprometido a dar este paso como parte de una transición hacia fuentes de energía más respetuosas con el medio ambiente.
Nicolas Hulot, activista y ministro de la «transición ecológica» del nuevo Gobierno, afirma que el país prevé aprobar en otoño una nueva legislación que impedirá conceder más licencias para la explotación de petróleo y gas en Francia y sus territorios de ultramar.
Francia depende en gran medida de la energía nuclear, y ni ella ni sus territorios de ultramar son grandes productores de petróleo y gas. Total, su mayor empresa de petróleo y gas —y, de hecho, su mayor empresa en general— no explota ningún yacimiento en el territorio metropolitano.
La cantidad de petróleo que produce Francia es insignificante en comparación con la de países como Estados Unidos, Arabia Saudí y Rusia. Aun así, cuenta con una importante industria centrada en el refino posterior a la extracción y los productos petroquímicos.

Sin embargo, tras la reciente decisión del presidente Donald Trump de retirarse del Acuerdo de París sobre el clima, el mensaje de que Francia limitará las futuras exploraciones tiene una gran fuerza simbólica.
Macron y Hulot también se reunieron recientemente con Arnold Schwarzenegger, exgobernador de California y destacado activista contra el cambio climático, y se comprometieron a «volver a hacer grande el planeta» mediante iniciativas ecológicas.
La lista de objetivos medioambientales de Macron es larga. Durante la campaña presidencial, se comprometió a establecer una moratoria sobre el gas de esquisto y a adoptar medidas de gran alcance para fomentar el uso de vehículos de cero emisiones y impulsar las energías renovables.
Hulot, que se ha convertido en una especie de celebridad gracias a varios documentales sobre la naturaleza y a su candidatura por un partido ecologista en las elecciones de 2012, suscitó cierta sorpresa al incorporarse al Gobierno, dada su postura abiertamente antinuclear.
Francia obtiene de fuentes nucleares cerca de tres cuartas partes de su electricidad, generada en su mayoría en el país, y es en gran medida autosuficiente en términos energéticos. De hecho, es exportadora neta de energía.
El sector nuclear pertenece en gran medida al Estado, a través de la empresa energética EDF, y la aprobación de una ley el año pasado para reducir la proporción de electricidad de origen nuclear al 50 % es posiblemente una medida más radical que la prohibición propuesta de conceder nuevas licencias de petróleo y gas.




