La crisis climática ya está generando aún más desigualdad entre los países ricos y los países en desarrollo.
Pero existen iniciativas que buscan resolver este problema mediante la creación de fondos que ayudan a los países en desarrollo a afrontar los efectos de la crisis climática.
El Informe sobre Riesgos Globales del Foro Económico Mundial expone los desafíos de una transición energética justa y equitativa que no deje a nadie atrás.
La COP28 comenzó con un impulso a la justicia climática. El primer día de la cumbre climática de la ONU en los EAU se comprometieron cientos de millones de dólares para ayudar a los países en desarrollo en el marco del «Fondo de Pérdidas y Daños».
El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, afirmó que es “una buena señal”, pero que el dinero comprometido representa una cantidad ínfima de lo que se necesita cada año.
El problema es que muchas de las comunidades que se verán más afectadas por la crisis climática son las más vulnerables y las menos preparadas para hacer frente a los efectos del aumento de las temperaturas.
Aquí explicamos qué es la justicia climática, por qué importa y qué se está haciendo para proteger a los grupos más afectados por la crisis climática.
¿Qué es la justicia climática?
En esencia, la justicia climática es un esfuerzo global que da prioridad a las necesidades y los derechos de los más vulnerables, garantizando que, al abordar el cambio climático, lo hagamos de forma justa y equitativa para todos.
La justicia climática reconoce que ciertos grupos sufren en mayor medida los efectos del cambio climático, a pesar de que son quienes menos han contribuido al problema.
La idea es corregir las desigualdades pasadas y actuales, aportando financiación para cerrar la brecha e incluir en la toma de decisiones a las comunidades afectadas. Este enfoque busca crear una respuesta equilibrada e inclusiva a los desafíos climáticos.
¿Por qué es importante la justicia climática?
Para 2030, la crisis climática podría empujar a cientos de millones de personas más a vivir con menos de 2,15 dólares al día, muchas de ellas mujeres, niñas y comunidades marginadas.
Peor aún, los fenómenos meteorológicos extremos en África han causado la muerte de al menos 15.000 personas en lo que va de año, y los desastres naturales son cada vez más intensos y frecuentes.
Para proteger a quienes con frecuencia tienen menos capacidad de protegerse frente a los efectos de un clima cambiante, los líderes, los responsables de políticas y los gobiernos deben actuar. Y no solo por un imperativo moral: también es un componente fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y para crear una resiliencia social más amplia.
¿Cuál es el progreso en materia de justicia climática?
Un fondo internacional que aborda los daños causados por la crisis climática se puso en marcha el primer día de la cumbre COP28 de la ONU, tras haberse acordado durante la COP27 del año pasado en Egipto.
El fondo para «pérdidas y daños» recibió compromisos de 100 millones de dólares de los EAU, país anfitrión de la COP28, y de Alemania, y la UE, el Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Japón también se comprometieron a contribuir, con lo que el total asciende hasta ahora a más de 650 millones de dólares.
Aunque la cantidad inicial es baja, en comparación con los 387.000 millones de dólares que, según un reciente informe de la ONU, se necesitan cada año para ayudar a financiar la adaptación de los países en desarrollo al cambio climático, las primeras reacciones a los compromisos fueron en general positivas.
“Este es el tipo de liderazgo que esperamos del país anfitrión”, declaró Ghiwa Nakat, directora ejecutiva de Greenpeace para Oriente Medio y el Norte de África, “y animamos a otros países a seguir su ejemplo. Los países desarrollados y ricos deben aumentar de forma notable sus contribuciones al nuevo fondo, y también hay que hacer que las industrias contaminantes paguen.”
Lo que debe ocurrir a continuación
Aún no se sabe si el fondo alcanzará la cantidad necesaria, pero las iniciativas de financiación climática anteriores, como el Fondo Verde para el Clima, solo han logrado una fracción de sus objetivos. El compromiso de 2009 de los países ricos de enviar 100.000 millones de dólares al año a los países en desarrollo solo podría haberse cumplido por primera vez el año pasado, según la OCDE.
La cuestión de la financiación de las medidas de adaptación es un tema central del Informe sobre Riesgos Globales 2023 del Foro Económico Mundial, que advierte del peligro de que las aseguradoras se retiren de las zonas con cobertura frente a catástrofes naturales.
Para evitar que las personas queden atrás en la transición energética, se necesita un enfoque basado en la justicia. Y la financiación es el eje de una transición mundial exitosa, justa y equitativa.






