50 castores de Devon, Inglaterra, han obtenido el respaldo del Gobierno para permanecer en la zona, tras un estudio de cinco años sobre su impacto.
Cazados hasta su extinción en Gran Bretaña, un pequeño número regresó hace una década.
Los investigadores afirman que tienen un impacto positivo en la ecología de los humedales.
Entre los efectos observados se encuentra la creación de nuevos hábitats para la fauna silvestre.
Los castores silvestres no se habían visto en Inglaterra durante cientos de años. Después, en 2008, una colonia apareció en las orillas del río Otter en el condado de Devon.
En 2015, se capturaron algunos, se analizaron para detectar enfermedades y se devolvieron al río tras recibir un certificado de buena salud.
Desde entonces, se han observado como parte de un proyecto piloto dirigido por el Devon Wildlife Trust, diseñado para demostrar que los castores pueden tener un impacto positivo en su entorno natural y generar beneficios para la comunidad local.
Y ahora, han sido reconocido oficialmente el «derecho a permanecer» en el río Otter por el Gobierno del Reino Unido tras constatar el Trust que los castores habían "aportado beneficios ecológicos significativos con nuevas zonas de humedal creadas y gestionadas".
En lo que se ha calificado de decisión gubernamental pionera para la fauna y el medio ambiente de Inglaterra, la ministra de Medio Ambiente, Rebecca Pow, afirmó que los castores podrían considerarse un "bien público".
Cómo pueden ayudar los castores al medio ambiente
Las actividades de los castores durante los últimos cinco años han contribuido a regular el flujo de agua, lo que sugiere la posibilidad de que sus presas podrían ayudar a reducir el riesgo de inundaciones aguas abajo en los sistemas fluviales.
Desde 2011, el Trust también estudia los castores en un proyecto cerrado en terrenos privados. Según indica, desde su introducción en el lugar, los castores han construido 13 presas, que retienen hasta 1 millón de litros de agua adicional en los estanques del lugar.
Los investigadores constataron que las presas ralentizan el flujo de agua. De media, los caudales máximos a la salida del lugar fueron un 30 % inferiores a los de la entrada.
La obra de los castores ha creado nuevos hábitats para la fauna silvestre que vive alrededor del río, incluidas las ratas de agua, las nutrias y las aves zancudas, según el Trust. Además, indica que sus construcciones también facilitan un acceso más directo de las plantas a la luz solar y favorecen la regeneración de especies autóctonas como el sauce.
Algunos agricultores locales se muestran menos convencidos. La Unión Nacional de Agricultores de Gran Bretaña se opuso a la reintroducción de los castores en el río Otter por temor a los daños en las tierras de cultivo y a la propagación de enfermedades. Sugirió que se mantuviera la condición legal de los castores de “no residentes habituales en Gran Bretaña” incluso después del ensayo.
El Devon Wildlife Trust ha puesto en marcha una “línea directa para castores” para atender cualquier inquietud de los propietarios de terrenos.
El informe sobre el ensayo indica que, desde el punto de vista sanitario y de bioseguridad, se considera que los castores presentan "ningún riesgo significativo para las personas, el ganado u otra fauna silvestre".
También señala que los servicios ecosistémicos y los beneficios sociales de la reintroducción de castores superan los costes financieros incurridos.



