Este experto explica cómo construir edificios sostenibles

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We can feign helplessness, or prioritise greed and profit over world-health, but any gain is short-term and we will all lose out in the end.Image: Unsplash/Randy Fath
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Colegas del sector:

Escribo esta carta abierta para impulsar a todos a actuar ahora que se ha presentado el Pacto Verde de la UE. Es hora de que el sector haga su parte y asuma la responsabilidad de lograr que este pacto funcione para el mundo como debe. Hace mucho que sabemos que alrededor del 40 % de las emisiones de carbono provienen del entorno construido—nuestro sector. Y que estas han ido aumentando un 1 % al año desde 2010, a pesar de las medidas adoptadas, lo cual es sumamente significativo. Si podemos mostrar el camino desde Europa y tomar posición allí donde podamos, el mundo tendrá un ejemplo que seguir, sin más excusas ni aplazamientos.

Tras el Acuerdo de París de 2015, me sorprendió lo poco que había ocurrido en los meses y años siguientes. Parecía que la humanidad por fin daba un paso en la dirección correcta, pero luego todo se paralizó mientras nos preguntábamos qué significaría realmente para nosotros. El Acuerdo de París siempre ha sido un objetivo general para limitar el aumento de la temperatura mundial respecto de la era preindustrial, y se dejó en manos de cada país y de sus políticos elaborar políticas y hacer cambios. El mensaje era que debían idear sus propias soluciones. Pero ¿por dónde empezar si no se definía el «cómo»? El Pacto Verde es un llamamiento a que, como sector, por fin hagamos las cosas mejor por nosotros mismos y construyamos mejores edificios para el mundo. ¿Nuestro objetivo común? Reducir las emisiones de carbono para alcanzar la neutralidad mundial de carbono en 2050.

Aunque ahora 2050 pueda parecernos lejano, llegará antes de que nos demos cuenta. EDGE ya ha empezado con buen pie su compromiso con la reurbanización, los procesos circulares y la sostenibilidad; pueden servir de ejemplo nuestros innovadores edificios EDGE Suedkreuz Berlin y el galardonado edificio de Triodos en los Países Bajos. En estos edificios híbridos concretos se utilizó madera junto con hormigón en la construcción, lo que redujo enormemente las emisiones de CO2. En nuestra sede de EDGE Olympic en Ámsterdam, este también era un objetivo, por lo que renovamos un edificio existente y le añadimos una ampliación de madera en la parte superior. Además, algunos materiales del edificio antiguo que ya no podían utilizarse recibieron una nueva función; por ejemplo, la antigua fachada de piedra natural ahora sirve como pavimento de la planta baja. Este es un factor importante, ya que el Pacto Verde aborda principalmente las emisiones de CO2 generadas durante los procesos de construcción y el transporte de materiales, así como la importancia de una economía circular.

En cambio, las tasas de renovación y rehabilitación de los edificios existentes se sitúan en apenas el 1 %,y la mayoría de las grandes empresas promotoras siguen optando por derribar edificios existentes y construir otros nuevos, sin aplicar principios circulares. Si esas mismas empresas encontraran formas de rehabilitar los edificios o, al menos, recuperar los materiales que contienen y darles un uso circular, ya reducirían las emisiones de carbono del proceso de construcción. Como sector, debemos abordar las enormes mejoras que pueden lograrse replanteando e innovando los procesos, más allá de lo que contempla el Pacto Verde.

No se trata solo de rehabilitar edificios, sino también de optimizar su funcionamiento. Actualmente, hasta el 40 % de las emisiones de carbono de la UE proviene del consumo energético de los edificios. Si las oficinas y viviendas existentes pudieran conocer en tiempo real su consumo de energía y sustituir los obsoletos sistemas de calefacción a gas por sistemas de refrigeración de última generación y almacenamiento subterráneo de calor, también podrían encontrar formas de generar energía neutra en carbono para devolverla a la red. Nuestros edificios ya lo hacen mediante energía solar, y ser energéticamente neutros o incluso producir un excedente supone una gran diferencia. Además, hay millones de m² en edificios de oficinas actuales de todo el mundo donde no se tiene en cuenta en absoluto la eficiencia energética: se calientan o refrigeran plantas aunque no se utilicen durante el fin de semana, sistemas ineficientes de filtrado bombean aire las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en salas de reuniones sin reserva, y se limpian espacios que nadie ha ocupado. Optimizar incluso un pequeño porcentaje de estos elementos en adelante y centrarse en una proporción mayor en el futuro tendría un enorme impacto mundial, con resultados muy tangibles para alcanzar la neutralidad de carbono.

Todos podemos sentirnos abrumados por nuestras empresas, preguntarnos qué papel podemos desempeñar para poner las cosas en marcha o quedar atrapados en discusiones políticas que hacen perder el tiempo, acusaciones y reproches. Podemos fingir impotencia o anteponer la codicia y los beneficios a la salud del planeta, pero cualquier ganancia será a corto plazo y al final todos saldremos perdiendo. Aunque von der Leyen y Timmermans han hecho un gran trabajo hasta ahora, no podemos esperar que otros den el ejemplo cuando, de hecho, deberíamos hacerlo nosotros mismos. Los gobiernos de cada país tienen un papel que desempeñar en la elaboración de leyes y en ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos, pero, en última instancia, la autorregulación es lo más eficaz. El sector automovilístico lleva mucho tiempo en el punto de mira; basta con ver lo que han logrado empresas automovilísticas como Tesla. El sector inmobiliario afecta directamente a las personas, así que para nosotros es relativamente fácil hacer estos cambios e innovar más allá de ellos. No hay tiempo que perder: ha llegado la hora de actuar.

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