Estos son los motivos por los que la e-movilidad debe estar en el centro de la recuperación verde

Electrifying urban transport would make a huge dent in our carbon emissionsImage: Esa Niemelä from Pixabay
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  • La movilidad eléctrica podría ayudar a reducir las emisiones y generar un crecimiento económico muy necesario.

  • Se necesitan con urgencia políticas ambiciosas y estímulos económicos para hacer realidad este objetivo.

  • Para ello será necesaria la cooperación entre los gobiernos a nivel local, regional y nacional.

La e-movilidad sigue siendo una de las mejores soluciones para afrontar los desafíos gemelos de la crisis económica y climática. Solo en Europa, la e-movilidad creará más de 1 millón de nuevos empleos en la fabricación de vehículos, el despliegue de infraestructuras de recarga y las cadenas de suministro de aquí a 2030.

El transporte representa el 23% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero (GEI) relacionadas con la energía en la actualidad y del 34% del potencial de reducción de GEI urbanos para 2050. El transporte también es un importante contribuyente a la contaminación atmosférica, ya que representa alrededor de la mitad de las emisiones mundiales actuales de NOx. Las tecnologías de electrificación disponibles actualmente tienen el potencial de eliminar estas emisiones para 2050. Pero se necesita actuar.

Ante el aumento constante de las emisiones del transporte, se requieren políticas ambiciosas y estímulos económicos para revertir esta tendencia y garantizar una transición rápida hacia los vehículos eléctricos y el despliegue de infraestructuras de recarga que respalden este proceso.

Las ventajas de la tecnología son claras: se reducen la contaminación atmosférica y acústica, mientras que las emisiones se eliminan . La electrificación es la forma más flexible, energéticamente eficiente y sostenible de descarbonizar la economía.

Para ayudar a frenar el cambio climático reduciendo las emisiones, se necesitan medidas integrales y rápidas tanto a nivel mundial como regional, pero las ciudades son un buen punto de partida. Los efectos de la contaminación causada por el transporte son especialmente elevados en las zonas urbanas, donde grandes cantidades de personas y vehículos se desplazan en un espacio geográfico reducido y donde a menudo se ubican los puertos. Más del 80% de las personas que viven en zonas urbanas están expuestas a niveles de calidad del aire que superan los límites de la Organización Mundial de la Salud, un fenómeno causado por el uso de energía procedente de combustibles fósiles tanto para calentar y refrigerar edificios como para alimentar vehículos. Por poner un ejemplo, Londres figura en la lista de las 10 ciudades del mundo donde son más altas las probabilidades de morir a causa de la contaminación del transporte.

Las ciudades ocupan solo el 3% de la superficie terrestre, pero representan dos tercios de la demanda energética mundial y el 70% de las emisiones mundiales de GEI. Pero la alta densidad de instalaciones e infraestructuras de las ciudades también ofrece una oportunidad única para impulsar innovaciones tecnológicas rentables y aprovechar las sinergias entre sectores para crear un sistema energético altamente eficiente.

La transición a la e-movilidad podría crear más de 1 millón de empleos en toda la UEImage: Plataforma Europea para la Electromovilidad

Un nuevo informe de Navigant muestra que la electrificación del transporte en las zonas urbanas sería la palanca más importante para pasar de un escenario climático tendencial a una trayectoria de 1.5°C. Si todas las zonas urbanas electrificaran su transporte privado y público, contribuirían un 28% al objetivo de 1.5°C del Acuerdo de París.

Además, este análisis muestra que las mayores reducciones de emisiones procederán de los turismos y los camiones, que contribuyen al 35–60% y al 36–48% de las emisiones del transporte, respectivamente. Pero para lograrlo, es necesaria una adopción acelerada de la tecnología. Por ejemplo, si Londres quiere alcanzar el nivel de 1.5°C, dos tercios de los turismos de Londres y todos sus autobuses deberán ser eléctricos de batería para 2050 (los autobuses incluso antes). Esto evitaría a los londinenses 1,7 kilotoneladas de emisiones anuales de NOx, equivalentes a 5 000 millones de kilómetros recorridos por vehículos diésel.

Aunque las zonas urbanas de bajas emisiones se reconocen cada vez más como una forma de reducir la contaminación atmosférica local, para cumplir los objetivos climáticos será necesario ir más allá, hacia zonas de emisiones cero, e impulsar considerablemente la adopción del transporte electrificado en las ciudades.

Pese a este enorme potencial, las ciudades no podrán resolver estos desafíos por sí solas. Es necesaria una alineación vertical en todos los niveles de gobierno para garantizar una transición energética limpia, sobre todo en el contexto actual de recuperación económica, ya que la toma de decisiones, la regulación, la planificación, las infraestructuras, la financiación y la ejecución suelen compartirse entre los gobiernos regionales, nacionales y locales. Si bien las ciudades pueden y de hecho lideran muchos ejemplos, en todos los niveles de gobierno se requiere apoyo financiero y regulatorio, así como cooperación.

Es posible que un calentamiento adicional sea inevitable, pero limitarlo a 1,5 ºC por encima de los niveles preindustriales reduciría los efectos más peligrosos e irreversibles del cambio climático, y sabemos que, en términos de tecnología y financiación, el objetivo de 1,5 ˚C es viable.

La e-movilidad debe estar en el centro de la recuperación verde, ya que contribuirá a impulsar el crecimiento económico, a crear empleos con futuro y a alcanzar los objetivos climáticos. Calcular el reto climático es fácil: sabemos lo que se necesita, pero el reloj climático avanza y, sin una acción global, integral y a corto plazo, es probable que una trayectoria de 1,5 grados quede fuera de alcance. Actuemos.

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