Este verano recorrí en bicicleta desde la Columbia Británica hasta Nuevo México, documentando el cambio climático a lo largo de la Divisoria Continental. Como mi segundo recorrido en bicicleta de larga distancia dentro del proyecto Tales of Change, mi motivación es compartir cómo el cambio climático está afectando a los paisajes montañosos, para ayudar a la gente a comprender lo que sucede y cómo puede marcar la diferencia.
Durante mi recorrido atravesé zonas prístinas como el Ecosistema del Gran Yellowstone en Montana, la Cuenca Divide en Wyoming y el río Colorado en las Montañas Rocosas. Hablé con científicos del clima, conservacionistas, silvicultores, líderes indígenas, escritores, artistas e intelectuales, guías de montaña y atletas, bomberos, empleados de los Parques Nacionales, agricultores y ganaderos, e innovadores y emprendedores de los sectores privado y público. Todos me contaron cómo el cambio climático está afectando a los paisajes que los rodean y, en cierta medida, a sus medios de vida.
Estas son cinco cosas que aprendí con esta experiencia.
1. Lo evidente: los impactos del cambio climático ya tienen un alcance muy amplio.
Recorrer la Divisoria Continental significa pasar días en el bosque. Pensaba a menudo en lo agradable que debió de ser atravesar esos bosques hace 10 años, antes de la epidemia del escarabajo del pino de corteza blanca. Hay que llegar a altitudes más elevadas para verlo, pero hoy muchos de esos bosques tienen un aspecto inquietantemente desolador. Es una causa directa de el clima más cálido y seco de las Montañas Rocosas, que ha inclinado el ecosistema a favor del escarabajo. Con la desaparición de los pinos, ha desaparecido una fuente de alimento importante para los osos grizzly. La consecuencia: los grizzlies buscan ahora alimento en otros lugares, incluidos aquellos donde no solemos verlos, lo que hace la vida más peligrosa para excursionistas, cazadores y agricultores en territorio de osos grizzly.
Otras consecuencias visibles del cambio climático en las Montañas Rocosas incluyen un manto de nieve cada vez más delgado, glaciares que desaparecen rápidamente en el Parque Nacional Glacier, una temporada de incendios forestales más intensa y prolongada, y el riesgo de extinción de especies autóctonas. Esto último complica la conservación y afecta directamente al sector turístico local.

Por ejemplo, para reducir el estrés de los peces autóctonos que luchan con aguas más cálidas y un caudal reducido, los ríos se cierran de forma ocasional. Pero la pesca es una de las actividades favoritas de los estadounidenses, y millones de personas visitan las aguas de Montana y Wyoming. Es un motor para las economías del oeste de Estados Unidos. Solo en Montana, 71.000 personas trabajan en la industria recreativa, más que las 50.000 personas empleadas en la industria del carbón en todo Estados Unidos. Cuando se cierran los ríos, también se cierra un sector importante de la economía local.
El cambio es necesario y urgente. La adaptación local puede ayudar mucho, pero sin una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, las Montañas Rocosas pronto tendrán un aspecto muy diferente. Si no se actúa de inmediato, vivir o visitar esos paisajes no será lo mismo.
Cuando viajas en bicicleta, conoces a todo tipo de personas: desde el escritor fantasma de un superventas sobre el cambio climático hasta el ultralibertario que lleva siete armas y adora la energía solar
2. Mira más allá de Silicon Valley para encontrar innovaciones climáticas.
Con una población de algo más de 1 millón de habitantes y una superficie de 147.000 kilómetros cuadrados, Montana es el tercer estado menos densamente poblado de EE. UU. La agricultura es la principal fuente de ingresos. En Montana pasé unos días en un lugar de belleza impresionante llamado Paradise Valley. Es en zonas rurales como esta donde esperaba encontrar más escépticos del clima que en ningún otro lugar de mi viaje. Para mi sorpresa, mi experiencia fue todo lo contrario. No solo muchas personas valoraban la importancia de contar historias sobre cómo el cambio climático afecta a la naturaleza y a los medios de vida, sino que también conocí a ganaderos y emprendedores locales que desarrollan soluciones climáticas basadas en la naturaleza para un sector agrícola más productivo, resiliente y positivo para el clima, como soluciones para mejorar la salud del suelo, aplicar el pastoreo rotacional y la agricultura de carbono, y desarrollar enfoques de ganadería compatibles con la conservación en territorio de grizzlies. Su energía y su pasión por lograr una ganadería económicamente atractiva y en armonía con la naturaleza pueden generar oportunidades para la próxima generación de ganaderos y agricultores.

3. La educación es fundamental.
El cambio climático actúa a menudo como un multiplicador del riesgo, pero probablemente no es el único factor que transforma los paisajes de las Montañas Rocosas. Otro elemento importante es el creciente número de personas que visitan esta parte de Estados Unidos o eligen vivir allí, quizá en un intento de alejarse de lugares que se calientan demasiado o en busca de una vida cerca de la naturaleza. No me malinterpretes: en muchos sentidos, es una buena noticia. Pero el aumento del número de personas contribuye a la propagación de especies invasoras, ejerce más presión sobre recursos naturales como lagos y ríos y ha provocado que más propiedades privadas corran riesgo de incendios forestales, por citar algunos ejemplos.
Para mitigar esos riesgos, la educación es esencial. La gente necesita entender qué significa vivir en una ecología del fuego y por qué puede dañar el ecosistema, por ejemplo, detener el coche en el arcén de un Parque Nacional. Para instituciones como el Servicio de Parques Nacionales, el aumento de visitantes es una enorme oportunidad para educar a millones de visitantes cada año sobre cómo el cambio climático está transformando el paisaje que admiran y cómo pueden ayudar a mantener el ecosistema prístino.

4. Busca puntos en común en lugar de discutir sobre el cambio climático.
Cuando viajas en bicicleta, conoces a todo tipo de personas. Desde el escritor fantasma de un New York Times superventas sobre el cambio climático, hasta el ultralibertario que lleva siete armas en el asiento del copiloto y adora la energía solar porque le da independencia. Durante mi viaje busqué conversaciones. Anecdóticamente, me sorprendió cuántas personas, en principio, apoyan la acción contra el cambio climático. Tengo que admitir que no es lo que esperaba de la América rural. Al mismo tiempo, la brecha de identidad entre republicanos y demócratas supuso un obstáculo. En mi experiencia, en cuanto la conversación se centraba en identidades partidistas, resultaba más difícil hablar del cambio climático. Cuando la conversación partía de cómo cambian tan rápida y a veces profundamente los paisajes que disfrutamos como ciclistas, cazadores o campistas, era mucho más fácil coincidir en la gravedad del problema y en la importancia de actuar. Así que, en lugar de discutir, debemos encontrar puntos en común y generar confianza a partir de ahí.

5. Disfruta del privilegio de viajar despacio y con sencillez.
Uno de los aspectos fascinantes del bikepacking de larga distancia es que las extensiones que en un mapa parecen insuperables de pronto resultan abordables. Es lo que Paolo Rumiz llamó una «asombrosa compresión del espacio». Viajar a baja velocidad, avanzar de un paso a otro, día a día, sin motor y con una dedicación total a vivir sobre una bicicleta, soportando el viento y el clima, y los muchos encuentros inolvidables del camino, contribuyen a esta experiencia. Además, ahora siento que la sencillez de viajar en bicicleta encaja con la capacidad de nuestra mente para asimilar y procesar el entorno tan profundamente como ninguna otra forma de desplazamiento. El ciclismo de larga distancia nos permite comprender los paisajes cambiantes tal como son: una pieza de tierra conectada.

La conclusión
No lo llamaría una aventura, un término que se ha usado en exceso y ha perdido buena parte de su significado. Pero pasar tanto tiempo al aire libre y dedicarme a un tema que me importa fue una experiencia enormemente enriquecedora. Entiendo que no a todo el mundo le gusta el ciclismo de larga distancia, ni tiene la oportunidad de pasar varios meses pedaleando por zonas remotas. Pero si aún no lo has hecho, te animo a encontrar tu propia forma de conectar con la naturaleza. Puede que fortalezca tu compromiso de protegerla.




