La acción empresarial frente al cambio climático es más necesaria que nunca

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  • El año pasado, según el PNUMA, las emisiones mundiales se redujeron un 7 % debido al efecto de desaceleración de la pandemia de COVID-19.

  • Las empresas deben aprovechar este frágil momento y trazar un camino hacia un futuro más ecológico.

  • Estas son cuatro consideraciones para implementar una transformación en materia ambiental, social y de gobernanza corporativa.

Pese a todo el sufrimiento que 2020 provocó en las sociedades y economías de todo el mundo, también trajo algunos aspectos positivos. El principal fue que aumentó la conciencia de todos, incluidas las grandes empresas, sobre la necesidad de priorizar el cambio climático y el delicado equilibrio de la naturaleza de cara a 2021 y los años siguientes.

Abordarlo exigirá una reducción masiva de las emisiones de CO2. El año pasado ofreció un atisbo de esperanza: según el PNUMA, las emisiones se redujeron en un 7 % estimado, a medida que la actividad económica y los viajes en todo el planeta quedaron prácticamente paralizados.

Sin embargo, la caída de las emisiones solo supuso un alivio temporal y fue consecuencia de unas condiciones que ninguno de nosotros desea repetir. Para garantizar que el cambio sea real, duradero y de una magnitud suficiente para evitar que las temperaturas mundiales sigan aumentando, se requiere un cambio fundamental y rápido en la forma en que todos vivimos y trabajamos.

También se requiere una acción colectiva que abarque al sector público y privado, a los responsables de las políticas y a los ciudadanos. Cada uno de nosotros debe cambiar la forma en que pensamos sobre nuestra vida y en cómo producimos y consumimos: en nuestros hogares, fábricas, sistemas de transporte y energía, y ciudades.

La buena noticia es que existen las tecnologías que nos permiten crear un futuro más ecológico, inteligente y justo, y que cada vez son más viables y competitivas desde el punto de vista económico: pensemos en los vehículos eléctricos y en la energía solar y eólica. Las soluciones digitales nos permiten utilizar los recursos de forma más eficiente —en iluminación, calefacción o refrigeración— en almacenes, centros comerciales, rascacielos de oficinas y terminales de aeropuertos.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial frente al cambio climático?

Como grandes actores económicos, empresas como la nuestra tienen un papel importante que desempeñar, tanto como desarrolladoras de nuevas soluciones como usuarias de ellas. Nuestra capacidad de innovación, I+D y decisiones de inversión, nuestra huella global y nuestros compromisos en materia de cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) son lo bastante relevantes como para importar no solo a nosotros mismos, sino también a nuestros ecosistemas económicos y sociales más amplios.

Entonces, ¿cómo puede implementarse con éxito una transformación ESG? ¿Cómo podemos diseñar un recorrido en el que el destino, el camino y las personas que nos acompañan sean todos fundamentales?

1. Desarrollo de soluciones

El punto de partida es nuestra acción, que debe centrarse en desarrollar soluciones para un crecimiento sostenible en nuestro negocio y actividades diarias. En Schneider Electric, por ejemplo, diseñamos y ofrecemos soluciones climáticamente positivas que impulsan la eficiencia, aprovechando el poder de la innovación y las tecnologías digitales.

2. Cultura de compromiso

Es fundamental que la transformación ESG no provenga solo de la alta dirección, sino que se extienda a las mentalidades subyacentes de toda la organización, abarcando desde lo que hace el negocio hasta cómo se comporta, por ejemplo, en materia de diversidad, inclusión, apertura y ética.

Esto debe formar parte de las personas y los valores de una organización, con compromisos públicos y una ejecución, medición y recalibración constante y transparente a medida que avanzamos e innovamos. Los compromisos de sostenibilidad no pueden ser algo puntual.

En Schneider, iniciamos nuestro recorrido hace 15 años y hemos seguido elevando el listón para nosotros mismos y para nuestros clientes y socios, reforzando nuestros compromisos cada tres años, en línea con nuestro propósito de capacitar a todos para que aprovechen al máximo nuestra energía y recursos, conciliando el progreso y la sostenibilidad para todos.

3. Visión compartida

Las alianzas y coaliciones son una parte importante de la historia. Las estrategias ESG corporativas deben adoptar una visión de conjunto y abordar los impactos en toda la cadena de valor —clientes, proveedores y el ecosistema de socios—, garantizando que los compromisos, políticas y soluciones de sostenibilidad se extiendan a todos ellos.

Todo esto redunda en el interés colectivo y es también lo que nuestros clientes, empleados e inversores valoran y exigen cada vez más. Por eso hemos apoyado activamente el Pacto Mundial de las Naciones Unidas en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, He4She en favor de la inclusión, Act4Nature en favor de la biodiversidad, y la Business Ambition for 1.5C en materia climática, entre otras iniciativas.

4. Enfoque integrado

ESG es un enfoque sistémico integrado en todos los niveles de una empresa: desde el negocio hasta las alianzas, desde la cultura hasta la gobernanza, para evaluar cada avance y cada dificultad. Hacerlo nos permite brindar apoyo y movilizar recursos para garantizar una acción de impacto.

El último año nos ha enseñado que podemos tomar decisiones y medidas que nunca antes habíamos adoptado. Las normas y conductas que considerábamos inamovibles pueden cambiar, y más rápido de lo que nadie creía posible hace apenas 12 meses.

También hay señales políticas positivas. La UE, China, Japón y otros han asumido compromisos ambiciosos con un futuro ecológico. Estados Unidos está reincorporándose al Acuerdo de París sobre el cambio climático. Más de 370 empresas, con una capitalización bursátil total superior a 3,6 billones de dólares estadounidenses, se han comprometido a reducir sus emisiones, con el objetivo de crear un futuro de emisiones netas cero para 2050.

Si 2020 nos enseñó algo, es que el futuro está en nuestras manos para darle forma. Es el momento adecuado para el Gran Reinicio.

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