Las soluciones basadas en la naturaleza pueden ayudar a minimizar los efectos del cambio climático.
Los bosques de manglares capturan y almacenan carbono y actúan como barreras naturales contra las inundaciones.
Un proyecto de reforestación muestra cómo se puede aprovechar la tecnología para ayudar a que los plantones alcancen la madurez.
En lo que respecta a abordar la crisis climática, esta es la década de la acción. El sector privado debe trabajar junto con los gobiernos y la sociedad para ofrecer soluciones audaces que reduzcan a la mitad las emisiones globales para 2030. Ahora es el momento de realizar esfuerzos colectivos que tengan un impacto real.
Según WWF, cada vez hay más indicios de que las soluciones basadas en la naturaleza —sistemas o procesos naturales utilizados para ayudar a alcanzar objetivos sociales— podrían contribuir significativamente a minimizar el cambio climático y sus efectos.
De hecho, las investigaciones muestran que las soluciones basadas en la naturaleza y el sector de la tierra en general podrían aportar hasta el 30 % de la mitigación climática necesaria para 2050 para cumplir el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global.
Cómo pueden los manglares ayudar a mitigar el cambio climático
En Malasia —donde llevamos más de 50 años trabajando—, entendimos que los manglares eran absolutamente esenciales para el ecosistema. Los manglares actúan como barreras naturales contra las inundaciones para las comunidades costeras, pero cumplen muchas otras funciones. Sirven de hábitat para peces y otras criaturas marinas, y son una importante fuente de alimentos y medios de vida locales.
Pero quizá lo más importante es que mitigan el cambio climático, ya que son uno de los ecosistemas con mayor densidad de carbono del mundo y pueden actuar como sumideros de carbono a largo plazo. Los manglares son, sin duda, uno de los protectores naturales más poderosos de la Tierra frente a los impactos del cambio climático.
Nuestro proyecto comenzó en 2015, cuando descubrimos que un pequeño pueblo necesitaba urgentemente revitalizarse tras una gran inundación ocurrida a principios de ese año. Nuestro objetivo era hacer algo concreto, en colaboración con nuestros clientes y la comunidad, que les beneficiara directamente a ellos y al medio ambiente. Creíamos que la reforestación de los manglares podía cambiar la vida de la comunidad.
La investigación ayudó a mejorar la tasa de éxito de la plantación
Durante nuestra investigación, descubrimos que, con los métodos tradicionales de plantación, la tasa de supervivencia de los plantones de manglar hasta la edad adulta era de apenas el 40 %. La mayoría de los plantones habría muerto por diversos motivos, desde la falta de agua hasta la contaminación que traía la marea alta.
Plantamos nuestros manglares jóvenes con sensores que monitoreaban en tiempo real la información sobre el suelo, el pH y los niveles de salinidad. Utilizamos estos datos para gestionar mejor el lugar y, dos años después de la plantación, los manglares alcanzaron una tasa de supervivencia del 85 %, el doble de lo que habríamos conseguido sin los sensores.

Ampliar el uso de tecnologías innovadoras
Desde entonces, hemos comenzado a trabajar fuera de Malasia, con nuestro segundo sitio «Connected Mangroves» en la localidad de Sasmuan, en Pampanga, Filipinas. Como antes, empezamos instalando sensores de suelo y agua y una cámara de circuito cerrado de televisión en el lugar. Los datos y las imágenes del sitio permitieron a la comunidad gestionar mejor la zona y despertaron gran interés público por estos humedales.
Cuando el sitio pasó a centrarse en la protección, nos preguntamos: ¿qué otra tecnología podríamos utilizar? Así que ayudamos a la comunidad con el censo anual de aves migratorias. Colaboramos con nuestro equipo de IA para entrenar cámaras que identificaran las especies de aves del sitio protegido mediante fotos de prueba.
La tecnología innovadora, que ha sido fundamental para el proyecto, también puede contribuir a la acción climática en general. Por ejemplo, la Agencia Internacional de la Energía señala que la descarbonización necesaria para 2030 puede lograrse en gran medida con tecnologías que ya están disponibles. Aun así, para mediados de siglo, casi la mitad de las reducciones de emisiones necesarias requerirá tecnologías que todavía no están en el mercado.
Reproducir el éxito y ampliar el impacto
Ahora es el momento de buscar otros lugares del mundo donde se pueda replicar el proyecto. Ya hemos reproducido el proyecto Connected Mangroves en dos países y seguimos buscando otros países en los que podamos contribuir. Animo a otras empresas a trazar su propio camino, investigar y encontrar el punto óptimo particular donde sus conocimientos especializados puedan aportar las soluciones basadas en la naturaleza concretas y escalables que necesitamos en todo el mundo.
Ericsson es miembro corporativo del Grupo de Trabajo sobre Manglares, una plataforma de la Agenda de Acción Oceánica del Foro Económico Mundial y de Friends of Ocean Action, en colaboración con 1t.org.




