A medida que se acerca la COP27, ¿qué lugar ocupa un mundo fracturado en la lucha contra el cambio climático?

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  • En la Reunión sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible de 2022, los delegados instan a los países a pasar de los compromisos a la acción climática.

  • Rania Al-Mashat, ministra de Cooperación Internacional de Egipto, afirma que su país está amplificando las voces de los países en desarrollo antes de la COP27 en Sharm el-Sheij.

  • Los sectores público, privado, filantrópico y de las ONG deben cooperar para superar los desafíos mundiales.

En vísperas de la próxima cumbre sobre el clima, la COP27 en Sharm el-Sheij, Egipto, el presidente del Foro Económico Mundial, Børge Brende, convocó a un panel de expertos en la Reunión sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible de 2022 para evaluar los esfuerzos mundiales por hacer frente a la crisis.

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Geoeconomía del cambio climático: transcripción

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Børge Brende, presidente del Foro Económico Mundial: Buenos días desde Nueva York. Este es el primer evento de la reunión sobre sostenibilidad del Foro Económico Mundial, que tiene lugar durante la semana de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y es natural que nos centremos entonces en el cambio climático.

Las Naciones Unidas han subrayado con firmeza que ahora es el momento decisivo. Hemos dedicado mucho tiempo a hablar del porqué. Creo que ahora es hora de centrarnos de verdad en el cómo. Pero cada día recordamos que el cambio climático no es algo que vaya a ocurrirle a la próxima generación, a nuestros nietos o a nuestros hijos. Está ocurriendo aquí y ahora, y podemos sentir sus efectos.

Ayer vimos cómo el devastador huracán Fiona azotaba Puerto Rico. Este es uno de los cientos de ejemplos que demuestran que el costo de la inacción supera con creces el de actuar.

Esta mañana nos acompaña un panel excelente para inaugurar nuestra reunión, empezando por la ministra Rania Al-Mashat, ministra de Cooperación Internacional de Egipto. También está el ministro Ville Skinnari, ministro de Cooperación para el Desarrollo y Comercio Exterior de Finlandia. Nos acompaña Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara, una de las mayores empresas de fertilizantes del mundo; y, por último, Andrew Steer, director ejecutivo y presidente de Bezos Earth Fund, uno de los mayores fondos dedicados a reforzar la lucha contra el cambio climático y también a promover una agenda más amplia basada en la naturaleza.

Como sabemos, y como también se destacó en el video, la COP26 se celebró en Glasgow y ahora nos trasladamos a Egipto para la COP27, que tendrá lugar en noviembre en Sharm el-Sheij. Egipto ha adoptado una agenda muy proactiva. Ministra, creo que incluso dijo que ahora debemos pasar de los compromisos a la implementación. ¿Cómo se asegurarán de que eso ocurra en este mundo polarizado, donde vemos que cada vez menos actores hablan entre sí?

Rania Al-Mashat, ministra de Cooperación Internacional de Egipto: Muchas gracias, Børge. Es un placer estar aquí. Y, como mencionaste, la agenda climática es, sin duda, una prioridad clave para todos los países. Estamos saliendo de una doble crisis. Acabamos de atravesar la COVID, que afectó a los países de distintas maneras. Y ahora también tenemos el problema climático. Como vimos en el video que se proyectó, abordar el cambio climático es responsabilidad de todos. Deben participar todas las partes interesadas. Los gobiernos tienen un papel que desempeñar. La comunidad internacional también, mediante la financiación; la filantropía tiene un papel que desempeñar, al igual que la sensibilización ciudadana.

De los compromisos a la implementación

Rania Al-Mashat: Cuando decimos que queremos pasar de los compromisos a la implementación, uno de los aspectos más destacados de Glasgow fue la cantidad de compromisos y, por primera vez, hubo compromisos muy firmes del sector privado. La cuestión es cómo podemos lograr que estos compromisos se traduzcan en acciones concretas en los países que más los necesitan.

Sin duda, existe una brecha de financiación. Si analizamos el panorama de la financiación climática, vemos que está muy sesgada a favor del mundo desarrollado, mientras que los países que más la necesitan para avanzar son los países en desarrollo. Por eso, durante los últimos meses hemos intentado allanar el camino para que distintos países puedan desarrollar proyectos viables, presentar proyectos que puedan ejecutarse y superar la idea de que los países no están preparados con proyectos o de que el capital no sabe adónde dirigirse. También tratamos de encontrar instrumentos de financiación innovadores.

La filantropía desempeña un papel muy importante. Los bancos multilaterales de desarrollo también, porque pueden reducir los riesgos para el sector privado. Otro aspecto muy importante, relacionado con pasar de los compromisos a la implementación, es la seguridad alimentaria. Todos vimos lo que está ocurriendo en Europa. La seguridad alimentaria no es un problema exclusivo de un país ni de los países en desarrollo; es un problema mundial. Por eso, esta COP también se centra en proyectos de adaptación. Estos son los dos temas clave para la COP27. Tanto el G20 como la COP27 se celebran en el Sur —en Indonesia y en Sharm el-Sheij, Egipto— y, una vez más, se intenta dar mayor voz a los países en desarrollo y de bajos ingresos.

Sesión sobre la geoeconomía del cambio climático en las Reuniones sobre el Impacto del Desarrollo Sostenible 2022Image: Foro Económico Mundial/captura de pantalla

Børge Brende: Supongo que cumplir el compromiso de Copenhague de aportar 100.000 millones de USD al año para la financiación climática será crucial. Ya se habló de ello, por supuesto, en la COP26. ¿En qué punto estamos realmente? ¿De qué tamaño es la brecha? Algunas personas dicen que es de 30.000 millones y otras que es mayor o menor.

Rania Al-Mashat: Los datos son sumamente importantes, y por eso instituciones como la OCDE se encargan de hacer los cálculos. Lo único que sabemos es que la cifra está claramente por debajo de los 100.000 millones. Y si observamos cómo se distribuye por regiones, África es la que menos recibe, pese a ser la más afectada por el cambio climático y la que menos contribuye a la crisis climática.

Cuando analizamos Glasgow, todos eran muy ambiciosos y hablaban de ir más allá de los 100.000 millones; oímos hablar de billones y de compromisos de billones por parte de distintos actores. La cuestión es cómo asegurarnos de que, sean miles de millones o billones, esos fondos lleguen a los proyectos sobre el terreno. Por eso, la presidencia egipcia organizó varias mesas redondas en distintas regiones para elaborar una lista de proyectos financiables y presentársela a quienes asumieron los compromisos, diciéndoles: «Estos son los proyectos. Intentemos juntos ver cómo podemos empezar a ejecutarlos, incluidos los proyectos de adaptación y seguridad alimentaria».

Børge Brende: Gracias. Volveremos al tema de la adaptación. Solo quería hacer una breve pregunta complementaria al respecto. Andrew Steer, hemos hablado mucho de mitigación y ahora también hablamos de adaptación. ¿Eso demuestra que no hemos logrado avanzar en materia de mitigación? ¿Apoyas que ahora nos centremos más en la adaptación?

Andrew Steer, presidente y director ejecutivo de Bezos Earth Fund: Sí, claro. Y, por cierto, antes que nada, Børge Brende, gracias por lo que haces en el Foro Económico Mundial. Esperamos este evento cada año; se ha convertido en un evento muy importante para nosotros. Muchas gracias.

El cambio climático ya está aquí, así que no tenemos alternativa. Debemos luchar tanto en el frente de la mitigación como en el de la adaptación. Durante demasiado tiempo nos hemos dejado llevar por la idea de que quizá podríamos resolver el problema y, por tanto, no centrarnos en la adaptación. También hemos pensado que centrarnos en la adaptación sería admitir que fracasamos. Pero, por supuesto, no es así. Es vergonzoso lo que ocurre en los países pobres del mundo y lo que les sucede a las personas pobres de todo el mundo. Todos sabemos que no han causado el problema, pero son quienes más sufren. Ya es hora de poner nuestros recursos, nuestra energía política y nuestro dinero donde están nuestras palabras.

Børge Brende: Gracias, Andrew, y gracias por tu liderazgo en este tema. Ahora quiero dirigirme al ministro Ville Skinnari. Sabemos que en Europa están intentando cuadrar el círculo, porque Europa tiene grandes ambiciones en materia de transición ecológica. Pero ahora también atraviesa una enorme crisis energética, y debe resolver los problemas inmediatos de acceso a un suministro energético seguro sin echar a perder la transición ecológica.

Ville Skinnari, ministro de Cooperación para el Desarrollo y Comercio Exterior de Finlandia: En primer lugar, gracias también de mi parte. Me alegra estar aquí en Nueva York. Como ministro europeo y nórdico, quiero destacar ante todo que sí, tenemos una crisis de suministro en Europa, pero al mismo tiempo hemos avanzado mucho en la transición ecológica y las energías renovables, incluida la energía nuclear en un país como Finlandia.

Tenemos distintas realidades; no existe una única Europa. Los países nórdicos han abierto camino con un mercado eléctrico común. Pero tienes toda la razón: en vez de limitarnos a lamentar los errores de Europa, tenemos que acelerar y avanzar rápidamente a escala europea, tanto en la infraestructura del suministro energético como en la cooperación transfronteriza dentro de la UE de los 27. Y, por supuesto, en un país como Finlandia entendemos que necesitamos capacidad de expansión y economías de alcance si queremos ser una economía fuerte en el mundo.

Como europeos, queremos implementar también nuestras soluciones, no limitarnos a asumir compromisos y aportar dinero.

Ville Skinnari, ministro del Interior, Cooperación para el Desarrollo y Comercio Exterior del Gobierno de Finlandia

Pero, sin duda, como dijo mi colega de Egipto, tenemos que implementar. Creo que todo depende de la implementación y de cómo entendemos el enfoque sistémico. Incluso ahora, en Europa, hay que entender cómo llevar a cabo la electrificación y la digitalización, qué significa realmente la transición ecológica, cómo lograr que la gente participe y cómo incluir a la población local.

Y, por supuesto, cuando pensamos en la COP27 o en Glasgow, queremos, como europeos, implementar también nuestras soluciones, no limitarnos a asumir compromisos y aportar dinero. Mi mensaje aquí en Nueva York es que ha llegado el momento de comprender la necesidad de un cambio sistémico en la cooperación para el desarrollo y en las alianzas público-privadas. En los últimos años se ha hablado mucho: «Sí, estamos haciendo muchísimo en esto y aquello». Pero lo que los países menos adelantados realmente necesitan son soluciones. Así de sencillo.

Por eso creo que hoy y mañana aquí en Nueva York es tan importante centrarnos en las soluciones y no limitarnos a hablar de dinero y compromisos, porque también debemos reconocer que la AOD [Asistencia Oficial para el Desarrollo] no basta. Todos lo sabemos. Pero, además, tenemos que movilizar financiación privada para la adaptación; ahora representa solo el 3 %. Debemos analizar la mitigación: ¿adoptamos un enfoque suficientemente integral en materia de infraestructura y digitalización? Como finlandés, puedo afirmar con seguridad que, para que la transición ecológica tenga éxito, también hace falta digitalización. En otras palabras, hay que actuar con una visión muy estratégica e integral y conseguir la aceptación a nivel local; hace falta, digamos, un enfoque de colaboración entre empresas y gobiernos basado en la confianza. Tenemos mucho por hacer de cara a la COP27 y, con suerte, podremos mejorar las cosas.

Cooperación mundial para la seguridad alimentaria

Creo que lo que estamos viendo con la COVID-19 y como consecuencia del conflicto habría ocurrido de todos modos en algún momento en el sistema alimentario, debido al cambio climático.

Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara International

Børge Brende: Muchas gracias, ministro. Señor Holsether, nos enfrentamos al mismo tiempo a la crisis climática, la crisis energética, una crisis alimentaria, el aumento de la inflación y una guerra. Sabemos que los cultivos desempeñan un papel importante en esto. Los precios de los alimentos se dispararon y se han estabilizado un poco, pero ¿qué estrategias a corto y medio plazo necesitamos para aumentar también la producción de cultivos en los próximos años?

Svein Tore Holsether, presidente y director ejecutivo de Yara International ASA: En primer lugar, gracias por invitarme, Børge, y gracias por tu liderazgo y por el trabajo que hace el Foro para reunirnos y debatir soluciones a este problema.

En efecto, el sistema alimentario atraviesa una situación bastante extrema en este momento, después de décadas en las que pudimos producir más alimentos para una población creciente. Eso cambió hace un par de años. Y ahora, como mencionaste, el cambio climático y la COVID han dejado al descubierto la fragilidad del sistema alimentario. Es un sistema verdaderamente mundial, con cadenas de suministro muy complejas y mucho más vulnerable a las perturbaciones de lo que creíamos antes de encontrarnos en medio de una crisis como la actual.

A esto se suma la guerra de Rusia contra Ucrania, que está afectando de verdad a la producción de alimentos en Ucrania. Ucrania es una superpotencia alimentaria. Ahora, con la reducción de las tierras cultivables y los barcos atrapados en el puerto, se producen escasez y aumentos de precios. Rusia también desempeña un papel en el sistema alimentario como productor de fertilizantes y alimentos y, de forma indirecta, como proveedor de energía a Europa. ¿Por qué consumimos alimentos? Para obtener energía. Cuando suben los precios de la energía, también suben los de los alimentos. Todo está conectado.

Creo que lo que hemos visto con la COVID-19 y como consecuencia del conflicto habría ocurrido de todos modos en algún momento en el sistema alimentario, debido al cambio climático. Como oímos en el video introductorio, nadie es más vulnerable al cambio climático que los agricultores. Lo vemos todos los días cuando trabajamos en el campo con ellos y observamos cómo les afecta el tiempo. Basta mirar la sequía récord en China y también en el sur de Europa, las inundaciones en Pakistán y las temperaturas récord que hemos visto durante esta temporada de cultivo en Norteamérica y la India. Todo esto afecta la productividad, y la agricultura también forma parte de la solución.

El 31 % de las emisiones de gases de efecto invernadero proviene de la agricultura, así que ahí también está parte de la solución. ¿Qué hacemos ahora, a corto plazo? Creo que lo único que podemos hacer es lograr que los productos lleguen a su destino, establecer corredores seguros para sacar alimentos de Ucrania y garantizar que el conflicto no afecte a los fertilizantes, para que lleguen a los agricultores. De lo contrario, los rendimientos de los cultivos caerán considerablemente. Si no se aplica fertilizante, podrían disminuir hasta un 50 % en la primera temporada. A corto plazo, solo necesitamos que los productos vuelvan a circular. A medio o largo plazo, tenemos que cambiar la forma de cultivar y adoptar una agricultura regenerativa.

Este fin de semana estuve con cinco agricultores de Brasil y Estados Unidos, y pude ver el impacto que puede tener la agricultura regenerativa: cuidar el suelo y, a la vez, mantener una productividad adecuada. Se puede hacer. Como también dijeron los demás panelistas, tenemos la tecnología: pongámosla en práctica y pasemos de los compromisos a la acción. No necesitamos nuevas innovaciones ni milagros en el sistema alimentario. Ya tenemos todas las piezas. Se trata de ponerlas en su sitio y hacerlo.

Børge Brende: Creo que muchos espectadores se estarán haciendo esta pregunta: si continúa la guerra en Ucrania y también la polarización mundial, ¿temes que a corto o medio plazo haya una crisis alimentaria en el mundo, que se produzca una hambruna? Hemos visto que algunos precios, por ejemplo el del trigo, han vuelto a bajar en los últimos meses. ¿Cuál es tu respuesta breve?

Svein Tore Holsether: Estamos en medio de una crisis alimentaria. Creo que cada madre y cada padre que ahora no puede alimentar a sus hijos por el aumento del costo de los alimentos está viviendo una crisis. ¿Cómo podemos reducirla?

Sí, los precios de los alimentos han bajado desde el pico inicial, pero gran parte de eso estaba vinculado a transacciones financieras. Ayer estuve con [ininteligible] y ella explicó muy bien cuánto de ello se debe a factores financieros. Pero el movimiento físico de los productos y los precios que pagan los consumidores finales siguen siendo muy altos. Han bajado respecto de los máximos del invierno, sí, pero aún están muy por encima de los niveles de hace uno y dos años.

Me preocupa más lo que sucederá ahora, al entrar en la próxima temporada de cultivo, si no podemos suministrar la cantidad adecuada de fertilizantes y los rendimientos vuelven a caer, y cómo afectará eso a la próxima cosecha. Creo que debemos seguir tratando esto como una crisis alimentaria y actuar en consecuencia.

Børge Brende: Y tienen que cerrar algunas de sus fábricas, ¿verdad?, debido a los precios de la energía en Europa.

Svein Tore Holsether: Sí, no solo nosotros: la producción de toda la industria de fertilizantes nitrogenados de Europa se ha reducido considerablemente en el último mes. Hablamos de una reducción del 60 al 70 % en la producción de fertilizantes nitrogenados en Europa. Esa región es un lugar importante para producir ese producto para el mundo. Es comprensible, dado el precio del gas que estamos viendo ahora en Europa, equivalente al de un barril de petróleo a 500 $. ¿Cómo se puede producir algo con esos costos? Así que sí, la producción se ha recortado, y eso tiene consecuencias muy graves.

Integrar la justicia ambiental

Si queremos encontrar soluciones, debemos ponerlas en manos de quienes están realmente en primera línea, de las personas que pueden encontrar las soluciones.

Andrew Steer, director ejecutivo y presidente de Bezos Earth Fund

Børge Brende: Gracias. Volvamos contigo, Andrew Steer. Ya comentaste sobre la adaptación, pero, por supuesto, la base de un futuro más sostenible es reducir las emisiones de CO2, y debemos hacer mucho más y más rápido. Sin embargo, vemos todas las complicaciones: las crisis energéticas europeas. Ahora también vemos que se están reactivando algunas antiguas centrales eléctricas de carbón. Pero en Bezos Earth Fund también se han centrado en la justicia ambiental relacionada con la mitigación. ¿Qué esperas que ocurra en los próximos años?

Andrew Steer: Sería muy fácil que ahora dijéramos: «Dios mío, todo es tan complicado, se ha vuelto mucho más difícil. Está claro que tenemos que perforar para extraer más combustibles fósiles; de lo contrario, la economía se paralizará», y así sucesivamente.

Debemos aprovechar esta crisis actual para acelerar aún más el ritmo, de modo que dejemos de depender de los combustibles del siglo pasado y pasemos a depender del ingenio, la tecnología y las energías limpias y ecológicas de este siglo. Sí, mencionas la justicia ambiental, que para nosotros en Bezos Earth Fund es muy importante, como sé que también lo es para ti, ministra Al-Mashat, y espero que para todos nosotros.

Hay dos razones por las que debemos centrarnos en la justicia ambiental. Una es que, como ya dijimos, las personas pobres y desfavorecidas, y quienes suelen quedar al margen de la sociedad, son las más afectadas por el problema. Por eso debemos proporcionarles recursos para que puedan ser más resilientes y adaptarse. Pero hay otra razón: esas mismas personas son, de hecho, la fuente de la solución. Y solemos olvidarlo.

El movimiento ambientalista y el movimiento climático han tendido a estar dominados por enfoques, digamos, más tecnocráticos. Y es comprensible; nadie ha actuado con mala intención. De verdad hemos intentado hacer lo mejor posible. Pero lo cierto es que, si queremos encontrar soluciones, debemos ponerlas en manos de quienes están realmente en primera línea, de las personas que pueden encontrarlas.

Y, por cierto, esto no es un problema exclusivo de los países en desarrollo. También ocurre claramente aquí, en Estados Unidos: el movimiento ambientalista ha estado dominado por organizaciones más tradicionales y tecnocráticas y, francamente, dirigidas en mayor medida por personas blancas.

La actual administración de Estados Unidos está haciendo un trabajo extraordinario con una iniciativa que llaman Justice40. El 40 % de los cientos de miles de millones de dólares que se invertirán en tecnología verde se destinará a zonas desfavorecidas, incluidas las comunidades con más personas negras, mestizas, indígenas y de color. Es una iniciativa extraordinaria. El problema es que ni siquiera el Gobierno federal de Estados Unidos tiene capacidad para saber exactamente cómo asignar esos fondos. Debido a la Constitución de Estados Unidos, el dinero desciende por el sistema. Los estados tienen un papel. No todos están de acuerdo ni todas las ciudades. Entonces, ¿cuál es la solución? Hemos puesto 300 millones de dólares en manos de organizaciones dirigidas por personas indígenas y de color. ¿Con qué objetivo? Fortalecer su capacidad y también su aptitud para solicitar esos fondos y atraerlos, por así decirlo.

Por ejemplo, si hay fondos para la eficiencia energética, tradicionalmente han sido las zonas acomodadas las que han contado con los abogados adecuados para presentar los formularios de solicitud pertinentes y demás. Así que tenemos que darle la vuelta a esa situación. Esto es tan relevante aquí, en Estados Unidos, como en países de todo el mundo. Y ha llegado el momento de hacer algo que nos saque de nuestra zona de confort porque, francamente, enviar dinero a organizaciones que quizá no todas tengan la capacidad de contar con las sofisticadas estructuras de gestión de algunas organizaciones más tradicionales está bien: tenemos que ayudarlas a desarrollarlas. Así que esto nos saca de nuestras zonas de confort y nos obliga a asumir los riesgos que sin duda debemos asumir.

Børge Brende: Creo que ese puede ser un enfoque de gran trascendencia. Recuerdo que, cuando era secretario general de la Cruz Roja, creo que dedicábamos demasiado tiempo a rellenar solicitudes en lugar de realizar realmente labores humanitarias sobre el terreno.

Pero, por supuesto, empoderar a nuevas comunidades es muy importante. Al mismo tiempo, vemos que la situación geopolítica no es muy buena y que los desafíos mundiales requieren soluciones mundiales. Y ahora vemos que Estados Unidos y China incluso han suspendido sus conversaciones sobre el clima. ¿Cómo puede ocurrir eso y cree que se superará ese estancamiento en las próximas semanas?

Andrew Steer: Desde luego, esperamos y rezamos para que así sea. Pero no debemos esperar a que ocurra. Debemos trabajar de todas las maneras posibles para tender puentes y resolver este enorme problema al que se enfrenta la humanidad. Al mismo tiempo, tenemos que seguir adelante.

Una de las cosas emocionantes —y quienes están en el panel se encuentran en la vanguardia de esto— es que ahora tenemos una generación de líderes que dice: «Esto no puede seguir así: vamos a hacer las cosas de otra manera».

Ya saben, Svein Tore, la mayor empresa de fertilizantes del mundo está haciendo las cosas de una manera muy distinta. Es fantástico. Veremos que la COP27 también hace las cosas de otra manera. Diremos: «Las estructuras actuales no bastan para lograrlo».

El Foro Económico Mundial es hoy un lugar distinto de lo que era hace 10 años. Han situado este tema en el centro. Este es el primer evento que organizan en Zoom durante esta semana tan importante. Y han colocado la justicia y el clima en el centro de su labor. Hay mucho que nos permite tener esperanza, pero, al mismo tiempo, aún no estamos ganando la batalla.

Se supone que las cuestiones climáticas deben estar integradas en los planes de desarrollo de los países. Este es un mensaje fundamental: cuando se financia la acción climática, se financia el desarrollo.

Rania Al-Mashat, ministra de Cooperación Internacional del Gobierno de Egipto

Børge Brende: Gracias. Y, como también señaló el ministro Skinnari, creo que el sector privado debe asumir un papel más importante y garantizar que pasemos de miles de millones a billones en inversiones para la mitigación y la adaptación al cambio climático y para la justicia climática. Ahí hay un ámbito en el que también podemos movilizar recursos adicionales. Y gracias por la colaboración entre Egipto y el Foro Económico Mundial de cara a Sharm el-Sheij. También haremos todo lo posible por movilizar al sector privado. Pero creo que su enfoque coincide plenamente con lo que acaba de subrayar el señor Steer: empoderar desde las bases a más grupos nuevos.

Rania Al-Mashat: Quisiera señalar algunos puntos. Creo que todos los integrantes del panel están muy de acuerdo, así que tenemos un denominador común. Para avanzar, no debemos considerar que el clima está separado del desarrollo. Se supone que las cuestiones climáticas deben estar integradas en los planes de desarrollo de los países. Este es un mensaje fundamental: cuando se financia la acción climática, se financia el desarrollo. Todos sabemos que queda una década hasta 2030, el plazo de los ODS. Sabemos que hay deficiencias. No obstante, unir fuerzas y abordar el clima y el desarrollo como un solo objetivo nos impulsará hacia el futuro.

Además, cuando vinculamos el clima con el desarrollo, la población local pasa a formar parte del debate. Al hablar de agricultura, hablamos de adaptación y surge el tema de la resiliencia; como se ha dicho, no sabemos cuál será la próxima crisis ni cómo afectará a los sistemas alimentarios. Por eso debemos invertir en crear sistemas resilientes a nivel local, en distintos países y también mediante la colaboración mutua.

Hoy es sumamente importante la interrelación entre el agua, los alimentos y la energía. Cuando hablamos de agricultura, tenemos que hablar del agua. Y cuando hablamos de agricultura y agua, ¿cómo se supone que vamos a aportar la energía necesaria? Por eso las energías renovables cobran importancia. Por eso Egipto, como presidencia de la COP y también como uno de los países más grandes de África, creó un programa llamado «Nexo de Agua, Alimentos y Energía». Se llama NWFE. En árabe se pronuncia: «no-wef-ee», que significa pasar de los compromisos a la implementación. Gracias a este nexo entre agua, alimentos y energía, hemos logrado movilizar a nuestros socios, no solo para obtener financiación, sino también asesoramiento técnico. Y este es un punto muy importante: al empoderar a las comunidades locales, también hay que fortalecer sus capacidades.

La excusa para no darles acceso a financiación siempre es que no están preparadas. ¿Cómo se supone que van a rellenar todas esas solicitudes que usted mencionó, entre otras cosas? La semana pasada celebramos una reunión muy importante en El Cairo y pusimos en marcha la plataforma nacional de Egipto para el programa NWFE. Hemos movilizado al sector privado, a los bancos nacionales de desarrollo (BND), a Estados Unidos y a muchos de nuestros socios, además del sector privado, para poder ejecutar estos proyectos. Si tiene éxito, será un ejemplo replicable para otros países de África y de otras regiones.

Para concluir, el clima y el desarrollo deben ir de la mano. Ya no deberíamos hablar del clima por separado. Creo que así se puede motivar a los gobiernos, al sector privado y a la población local a avanzar.

El segundo punto es que todos debemos participar. Hace falta que todos arrimen el hombro: el gobierno, con su capacidad reguladora; el sector privado, diciéndonos exactamente qué necesita; y la filantropía, que debe intervenir en este ámbito de forma, ya saben, contundente. Por eso, como parte de la COP27, también elaboramos la guía de Sharm el-Sheij para una financiación justa. Así se identifica lo que cada parte interesada debe hacer para pasar de los compromisos a la implementación.

Y, por último, no hay que elegir entre resiliencia y mitigación y adaptación. En realidad, deben ir de la mano. Cuando decimos que invertimos más en adaptación, no significa que estemos retirando recursos de la mitigación. En realidad, se trata de ampliar el pastel, porque, al considerar la agricultura y el agua, la energía se vuelve fundamental.

Y, si hablamos de Egipto, vamos a exportar más gas a Europa. Eso significa que tendremos que producir más energía renovable. Y eso forma parte de este nexo entre agua, alimentos y energía, y del programa NWFE.

Børge Brende: Egipto tiene un enorme potencial solar.

Rania Al-Mashat: Solar y eólica.

Børge Brende: Solar y eólica, sí. Señor Skinnari, supongo que quiere comentar algunas de las cosas que se han dicho, pero, como dijo la ministra, la resiliencia también es fundamental. Y sé que ha participado mucho en los sistemas de alerta temprana ante desastres naturales. Supongo que eso forma parte de su estrategia de adaptación.

Ville Skinnari: Por supuesto. Y espero que en Europa podamos encontrar una palabra similar a la que ustedes tienen para «implementación». De verdad tengo que mejorar mi árabe también, pero eso me lo dejo de tarea.

Børge Brende: Quizá tenga una palabra en finés para eso, ¿eh?

Ville Skinnari: Bueno, estoy intentando encontrarla en sueco o noruego. Quizá se me ocurra.

Børge Brende: Necesita mucho [ininteligible], por lo menos.

Ville Skinnari: Como mínimo. Pero, para responder a su pregunta, sí. Creo que, cuando hablamos, por ejemplo, de la implementación, como usted dijo, lo que realmente queríamos hacer hace unos cinco años como Finlandia, junto con nuestros países socios de todo el mundo y la coalición de ministros de Finanzas para el clima, era lograr que los ministros de Finanzas se implicaran. Para adoptar un enfoque horizontal e integral, pero también para implementar las medidas desde el nivel nacional hasta el local. Y, después de todo lo que he dicho, espero de verdad que esta semana logremos sumar a más de 100 países a esta coalición, porque entonces podremos actuar de forma más estratégica y utilizar esa palabra que ahora no recuerdo, la que acaba de decir.

Rania Al-Mashat: NWFE.

Rania Al-Mashat: Ah, perfecto. Pero ahora paso a la adaptación al cambio climático. Sí, hemos trabajado mucho con los países menos adelantados en sistemas de alerta temprana que salvan vidas mediante distintas tecnologías. Creo que es un muy buen ejemplo de colaboración público-privada, porque contamos con muchos instrumentos.

Para las empresas, resulta bastante frustrante y lleva mucho tiempo ir y venir tratando de averiguar qué instrumentos sirven para cada cosa. Pero hemos desarrollado el concepto de las alertas tempranas con nuestro Instituto Meteorológico Nacional de Finlandia y con una empresa privada llamada Vaisala, que, por supuesto, es uno de los principales proveedores de tecnología. Luego lo ampliamos a la región africana y también, por ejemplo, a las Américas.

Y podemos decir que ahora se ha movilizado financiación privada. Por eso he identificado, digamos, entre tres y cinco soluciones temáticas, desde la mitigación hasta la adaptación, e incluso para desafíos más complejos de las sociedades, con el fin de ofrecer esa solución a nivel local.

Después, una vez que tenemos las mejores tecnologías —y lo más importante, a las mejores personas, al mejor equipo—, empezamos a pensar de dónde obtener el dinero y qué tipo de entidades necesitamos. Y, tal como usted dijo, ahora dependemos demasiado de las entidades y los instrumentos. No nos centramos en las soluciones y luego simplemente nos preguntamos: ¿deberíamos coordinarnos más? Sí, deberíamos. Pero, a fin de cuentas, necesitamos soluciones.

Creo que este es un tema para esta semana aquí en Nueva York: cómo ofrecer soluciones a los africanos, cómo generar confianza antes de la COP27 y cómo hacerlo a nivel mundial en materia de cooperación para el desarrollo. Y, por supuesto, como ya hemos hablado mucho antes, cómo adoptar en la política comercial un enfoque que pase de la ayuda al comercio.

Y, por supuesto, como ministro de Comercio, ahora impulso aún más los acuerdos comerciales dentro de la región africana, entre Europa y Sudamérica, como el Mercosur. Necesitamos esos acuerdos si queremos ser más sostenibles en este mundo. Por eso estoy convencido. Y espero verlo en Egipto.

Aprovechar el comercio y la tecnología

Børge Brende: Muchas gracias. Esta tarde presentaremos también un nuevo informe que muestra el enorme potencial de facilitar mejor el comercio de tecnología verde. Hoy existen muchos obstáculos para exportar tecnología que también será crucial para las inversiones verdes.

Pero, como ha oído, Svein Tore, hace falta mucho capital adicional. Hay muchos proyectos de energía verde y mucho dinero que no se está invirtiendo. Creo que el sector privado podría invertir alrededor de un billón de dólares estadounidenses. ¿Qué hace falta para que se invierta ese dinero en esos proyectos? Porque, si tenemos los proyectos y el dinero, pero no pasa nada, no avanzamos.

Svein Tore Holsether: Sí, tenemos que acelerar ese proceso. Creo que hemos llegado al punto en que la comprensión del problema y de la necesidad de trabajar juntos es tan urgente y está tan extendida que toca pasar a la fase de implementación.

Y estoy totalmente de acuerdo con lo que dijo [la ministra Al-Mashat]: el clima y el desarrollo van de la mano. Para lograrlo a la escala necesaria, el sector privado debe desempeñar un papel, pero no en solitario. Hay que hacerlo en cooperación.

Y estoy muy satisfecho con la agenda de la COP27. También me alegra que vaya a haber un pabellón de la alimentación. Nosotros también estaremos allí en representación del sector privado, para trabajar juntos.

Y, en agricultura, el clima y el desarrollo desempeñan un papel enorme en la creación de resiliencia para que la agricultura resista mejor el cambio climático. Lo vemos cuando los agricultores cuentan con herramientas y conocimientos y se centran en la salud del suelo: sus cultivos resisten mucho mejor el cambio climático y se reduce la erosión del suelo. Cuando hay inundaciones, se conservan más nutrientes en la tierra. Los cultivos crecen mejor, incluso durante las sequías.

Pero también tenemos que utilizar la tecnología y trabajar con organizaciones como el Fondo para la Tierra Bezos y con Andrew, que está aquí, para analizar cómo podemos usar la tecnología para impulsar el cambio.

Hagamos un mapa mundial de los suelos, porque si conocemos las condiciones del suelo, primero que nada podemos hacer algo al respecto. Podemos mejorar su salud y obtener mejores rendimientos.

Hace dos semanas estuve en Kigali, África. Al ver el impacto en los agricultores cuando se les ayuda a aportar los nutrientes adecuados a la tierra, centrándose en la salud del suelo, vemos que no se trata de pequeños cambios en los rendimientos. Hablamos de aumentos del 50 % o de duplicarlos en la primera cosecha.

Y quizá esto sea la llamada de atención que necesitamos para acelerar de verdad también la agricultura africana. El continente importa alimentos por valor de 50.000 millones de dólares al año; ese dinero debería quedarse en África, desarrollar los empleos africanos y crear seguridad alimentaria. También vemos que ahora hace falta producir más alimentos a nivel local.

Así que, si podemos trabajar juntos, proponer soluciones y centrarnos en implementarlas ahora —porque sabemos muy bien qué tenemos que hacer—, se trata de hacerlo. Y la confianza también es una parte importante de la ecuación. Por desgracia, ahora mismo siento que escasea. Pero, al menos, empecemos por algunas cosas y demostremos lo que es posible.

Børge Brende: Andrew Steer, supongo que esto le suena muy bien, pero ahora toca pasar a la implementación. Llevamos décadas hablando de ello y la crisis ya está aquí. Creo que el planeta está realmente en llamas, pero la situación geopolítica y económica se usa ahora como excusa para no actuar de verdad. ¿Qué nuevas formas de hacer las cosas hacen falta para avanzar de verdad? Como dije al principio, creo que el coste de la inacción supera con creces el coste de actuar. Pero a algunos líderes les cuesta interiorizarlo.

Andrew Steer: Bueno, creo que hacen falta al menos dos grandes cosas. Primero, un cambio de mentalidad. Muchos responsables políticos y directores ejecutivos aún creen en la economía del siglo pasado, que básicamente decía: «Estaría bien actuar, pero en realidad nos va a costar. Perderemos empleos, perderemos crecimiento y competitividad».

La economía de este siglo ha demostrado que actuar de forma inteligente y decidida contra el cambio climático aumentará la eficiencia económica, impulsará nuevas tecnologías, reducirá los riesgos y cambiará las expectativas sobre el futuro. La combinación de esas cuatro cosas genera un dinamismo que la mayoría de los modelos económicos aún no captan. Así que primero necesitamos que esa revolución intelectual cale en nosotros para adoptar una perspectiva distinta.

Lo segundo es exactamente lo que todos han venido diciendo, pero usted lo expresó con toda claridad, Svein Tore: necesitamos alianzas creativas para la acción colectiva. No hay soluciones mágicas. Es un rompecabezas, y lo es en varios sentidos.

Uno de ellos es que necesitamos reunir a distintos tipos de actores. Así que ahora necesitamos que la filantropía y el gobierno colaboren con el sector privado, las ONG y demás, de una forma creativa que no habíamos intentado antes.

Por ejemplo, acabamos de crear, junto con la Fundación Rockefeller y la Fundación IKEA, algo llamado la Alianza Mundial para la Energía para las Personas y el Planeta. Y trabajamos muy estrechamente con su equipo en esto. ¿Cuál es el propósito? Pues que, si se pueden conseguir un par de miles de millones de dólares en subvenciones para desplegarlos con rapidez, se puede actuar en tres niveles: primero, en políticas, planes y política.

Segundo, en el desarrollo de proyectos y, tercero, en la reducción de riesgos. En cada uno de esos ámbitos necesitamos establecer relaciones de manera creativa con gobiernos, la sociedad civil y las empresas.

Luego tenemos que incorporar a las instituciones financieras más tradicionales, pero muy buenas, como el Banco Mundial, los bancos africanos y demás, para poder hacer las cosas de otra manera y disponer de capital en el que quienes puedan asumir riesgos y actuar con rapidez puedan participar y animar a los demás.

Børge Brende: Muchas gracias. Creo que este ha sido un muy buen comienzo para nuestra reunión, que se prolongará durante toda la semana y nos llevará a Sharm el-Sheij y a la COP27 en Egipto. Por supuesto, hay muchos desafíos, pero creo que el grupo también nos ha mostrado algunos motivos para la esperanza.

Como acaba de decir Andrew Steer, la transición energética y la transición verde pueden crear empleos y dar lugar a un planeta distinto en los próximos años. También podemos aplicar nuevas tecnologías y considerar esta crisis como una oportunidad.

Pensemos en 1973 y en la crisis del petróleo de entonces, que provocó un gran cambio en nuestra economía. Los coches pasaron a recorrer 10 kilómetros con 1,8 litros. Unos años después, recorrían 10 kilómetros con un litro. Hoy, el 17 % de los coches que se venden este año son eléctricos. Y en los próximos años habrá aún más. Tras la crisis del petróleo de 1973, vimos la introducción de nuevas centrales nucleares y distintas formas de dejar de usar carbón en los ferrocarriles, los barcos, etc.

Quizá esta desglobalización de la energía también contribuya a aumentar la seguridad energética, porque habrá paneles solares y molinos de viento en distintos países. Así también aumentará la seguridad energética. Desvincular el crecimiento económico del aumento de las emisiones de CO2 es algo que estamos estudiando, y el Foro Económico Mundial también se enorgullece de haber movilizado a nuestros socios para que ahora se centren en la implementación de cara a la COP27.

Muchas gracias por acompañarnos hoy temprano por la mañana aquí en Nueva York. Así es como se consiguen las cosas. Gracias.

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