Los recientes fenómenos meteorológicos catastróficos confirman que el cambio climático sin control sigue poniendo a la Tierra y a todos sus habitantes en grave peligro.
Un avance importante logrado en la COP27 fue el acuerdo para crear un instrumento financiero que mitigue las pérdidas y los daños sufridos por los países vulnerables como consecuencia de los desastres climáticos.
Los países que asistieron a la COP27 alcanzaron un acuerdo sobre 25 acciones colaborativas, que permitirán desarrollar infraestructuras esenciales.
Mientras la economía mundial avanza a toda velocidad hacia una cuarta revolución industrial, cada vez más voces internacionales exigen un entorno más limpio y saludable para nosotros y nuestros hijos. No podemos centrarnos exclusivamente en el progreso sin tener en cuenta la huella tóxica que ha dejado la explotación histórica de la Tierra y sus recursos por parte de la humanidad.
Los recientes fenómenos meteorológicos catastróficos confirman que el cambio climático sin control sigue poniendo a la Tierra y a todos sus habitantes en grave peligro. En septiembre de 2022, el tifón Noru causó daños generalizados y se cobró al menos ocho vidas en Filipinas, donde se intensificó hasta convertirse en unsupertifón en 6 horas y obligó a evacuar a decenas de miles de civiles de su trayectoria. El huracán Ian tocó tierra en la costa de Estados Unidos el 28 de septiembre de 2022, con vientos de unos 240 km/h; fue el quinto huracán más intenso del que se tiene constancia. Los expertos creen que estos potentes fenómenos meteorológicos son una advertencia urgente para todos los interesados: los efectos del cambio climático están generandotormentas cada vez más potentes y destructivas.

Repaso de los avances de la COP27
La Conferencia de las Partes (COP), que se celebra anualmente, reúne a funcionarios gubernamentales y representantes del clima de todo el mundo. En sus reuniones tienen lugar debates cruciales sobre los retos que plantea el cambio climático y las formas de abordarlos. La COP27 fue la cumbre sobre el cambio climático de 2022, celebrada en noviembre de ese año en Sharm el-Sheij, Egipto. Asistieron representantes de gobiernos signatarios de los Acuerdos de París sobre el Clima, la CMNUCC y el Protocolo de Kioto. Representantes gubernamentales, actores de la industria y negociadores se reunieron para examinar informes de progreso sobre cuestiones climáticas y acordar cómo abordar conjuntamente los parámetros actuales del cambio climático y los factores que se derivan de él.
El 15 de noviembre de 2022, en la primera de una serie de reuniones de la COP27, representantes ministeriales de alto rango de numerosos países aprovecharon la ocasión para expresar su preocupación colectiva por los avances actuales en materia de cambio climático. Instaron a los líderes de la industria y a los gobiernos de todo el mundo a redoblar sus esfuerzos para combatir los patrones de contaminación destructivos y el aumento constante de las temperaturas atmosféricas. El objetivo es limitar el aumento de la temperatura de la Tierra a no más de 1,5 grados Celsius para finales de siglo, pero esto exige renovar los esfuerzos y asumir compromisos más ambiciosos por parte de todos. Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, expresó con concisión el consenso general: «El mundo está doblando hacia abajo la curva de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero estos esfuerzos siguen siendo lamentablemente insuficientes…»
Las emisiones de gases de efecto invernadero siguen siendo el mayor desafío, y durante la reunión ministerial se debatieron ampliamente formas más eficaces de reducirlas. Se llegó a un consenso: las alianzas internacionales y los compromisos a nivel gubernamental serán esenciales para garantizar que las emisiones de gases de efecto invernadero alcancen su punto máximo antes de 2025 y se reduzcan un 43 % para 2030, a fin de mantener el rumbo para que el aumento de la temperatura no supere los 1,5 grados Celsius a finales de este siglo.

Fondos financieros para mitigar los daños climáticos
Un avance importante logrado en la COP27 fue el acuerdo para crear un instrumento financiero que mitigue las pérdidas y los daños sufridos por los países vulnerables como consecuencia de los desastres climáticos. Los países pobres y en desarrollo suelen ser los más afectados por estas calamidades, ya que no cuentan con fondos de reserva ni planes de contingencia para reparar los daños en las estructuras y reconstruir las zonas afectadas. Los participantes en la COP27 acordaron crear un fondo específico para atender las necesidades de quienes se ven afectados por los desastres climáticos, y se creó un comité transitorio para ultimar los aspectos logísticos del fondo e investigar formas prácticas de distribuirlo, con el mandato de informar sobre sus conclusiones en la COP28. Stiell describió este resultado positivo así: «Este resultado nos hace avanzar. Hemos encontrado un camino para avanzar en un debate de décadas sobre la financiación de las pérdidas y los daños: deliberar sobre cómo hacer frente a los efectos en las comunidades cuyas vidas y medios de subsistencia han quedado arruinados por las peores consecuencias del cambio climático»
Para combatir verdaderamente el cambio climático, se requiere una transformación integral de la economía mundial. Centrarse exclusivamente en reducir las emisiones de gases tóxicos no bastará; un cambio radical en la forma de llevar a cabo los procesos industriales y generar energía es la única manera de devolver las temperaturas de la Tierra a los niveles preindustriales. Un resultado positivo en este sentido fue la adopción en la COP27 del exhaustivo Plan de Implementación de Sharm el-Sheij. Este contempla entre 4 y 6 billones de dólares al año para financiar la transformación mundial de la economía hacia un funcionamiento con bajas emisiones de carbono. Obtener y distribuir este tipo de financiación exige una reforma integral de los sistemas financieros mundiales, en consonancia con algunos cambios que han surgido de forma orgánica como parte de la cuarta revolución industrial. Sin embargo, la evolución de los sistemas financieros mundiales debe acelerarse mediante programas e iniciativas impulsados por líderes a escala internacional, incluida la implementación de una moneda digital centralizada y la eliminación de restricciones innecesarias.
El Plan de Implementación de Sharm el-Sheij es una visión ambiciosa, pero se acabó el tiempo de «seguir como siempre». La financiación anual prevista en el plan es un instrumento esencial para impulsar la transformación climática. Para conseguir este nivel de financiación, todas las partes interesadas deben realizar un esfuerzo concertado, incluidos los gobiernos, los bancos de desarrollo, las grandes instituciones financieras internacionales y los líderes del sector financiero.
Inversión financiera futura
La falta de inversión financiera oportuna en la protección del clima tendrá un costo mayor, en forma de daños y pérdidas futuros, que el de una protección y preparación adecuadas. Con esto en mente, los países que asistieron a la COP27 alcanzaron un acuerdo sobre 25 acciones colaborativas para descarbonizar infraestructuras esenciales, como las de energía, agricultura y transporte.
El nivel de cooperación internacional demostrado en la COP27 señala el camino a seguir en nuestra lucha contra el cambio climático, hacia un futuro sostenible con un clima saludable.




