La primera ministra de Barbados, Mia Mottley, habló de la creciente deuda que soportan muchos países en desarrollo; en los países de América Latina y el Caribe, los pagos anuales de la deuda promediaban el 30 % de las exportaciones totales.
Estos países afrontan una triple crisis: el cambio climático, la pandemia y, ahora, el conflicto que está provocando presiones inflacionarias.
Los canjes de deuda por acción climática permiten a los países reducir sus obligaciones de deuda a cambio del compromiso de financiar proyectos climáticos nacionales.
Con un diseño cuidadoso, los canjes de deuda por acción climática podrían aliviar parte de la pesada carga de deuda de los países en desarrollo.
La primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, habló apasionadamente ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre sobre la creciente deuda que soportan muchos países en desarrollo y su creciente impacto en su capacidad para prosperar.
La deuda promedio de los países de ingreso bajo y mediano, excluida China, alcanzó el 42 % de su ingreso nacional bruto en 2020, frente al 26 % en 2011. En los países de América Latina y el Caribe, los pagos anuales destinados únicamente al servicio de esa deuda promediaban el 30 % de sus exportaciones totales.
Al mismo tiempo, estos países afrontan una «triple crisis: el cambio climático, la pandemia y, ahora, el conflicto que está generando presiones inflacionarias que, lamentablemente, llevan a las personas a tomar las riendas de la situación», dijo Mottley.
El aumento de los costos de endeudamiento, junto con la elevada inflación y el lento crecimiento económico, ha dejado a países en desarrollo como el suyo en una situación difícil frente al cambio climático. Los elevados pagos de la deuda dejan a los países con menos recursos para mitigar el cambio climático y adaptarse a él. Sin embargo, el cambio climático aumenta su vulnerabilidad, lo que puede elevar su riesgo soberano, encareciendo el endeudamiento. La disminución de la capacidad productiva y de la base tributaria puede aumentar los riesgos de deuda. Es un círculo vicioso.
Como posible solución, los países y las organizaciones internacionales debaten los «canjes de deuda por acción climática» para abordar ambos problemas al mismo tiempo. La vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, mencionó los canjes de deuda por acción climática antes de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2022, del 6 al 18 de noviembre, como una opción para refinanciar la deuda «asfixiante» de los países.
Cómo funcionan los canjes de deuda
Los canjes de deuda por acción climática permiten a los países reducir sus obligaciones de deuda a cambio del compromiso de financiar proyectos climáticos nacionales con los recursos financieros liberados.
Se han utilizado desde finales de la década de 1980 para preservar el medioambiente y abordar la crisis de liquidez en países en desarrollo, como Bolivia, Costa Rica y Belice. Se conocen comúnmente como «canjes de deuda por naturaleza».
Por ejemplo, Belice pudo reducir su deuda a cambio del compromiso de designar el 30 % de sus zonas marinas como áreas protegidas y gastar 4 millones de dólares estadounidenses al año durante las dos próximas décadas en la conservación marina en virtud de un complejo canje de deuda por naturaleza.
El canje, organizado en 2021 por The Nature Conservancy, consiste en que el grupo ambientalista con sede en Estados Unidos prestó fondos a Belice a una tasa de interés baja para recomprar 553 millones de dólares de deuda comercial con un gran descuento del 45 %. The Nature Conservancy recaudó fondos del banco de inversión Credit Suisse mediante la emisión de «bonos azules» respaldados por el Gobierno estadounidense, lo que les otorgó una sólida calificación crediticia de grado de inversión.
De forma similar, Costa Rica ha realizado dos canjes de deuda por naturaleza con Estados Unidos. En virtud de estos acuerdos, Costa Rica se comprometió a destinar 53 millones de dólares a proyectos de conservación. Ya ha plantado más de 60 000 árboles y ha revertido la deforestación.
Aunque los canjes de deuda por naturaleza se han utilizado principalmente para la conservación, el mismo concepto podría ampliarse a actividades de mitigación y adaptación al cambio climático, como la construcción de parques solares o diques marinos. Algunos expertos financieros han sugerido que los canjes de deuda por acción climática podrían estructurarse de tal forma que también animaran a los tenedores de bonos del sector privado a intercambiar la deuda nacional que poseen por compensaciones de carbono.
Tres claves para que los canjes de deuda por acción climática tengan éxito
Trabajo con el Climate Policy Lab de la Escuela Fletcher de la Universidad Tufts. Nuestra experiencia con los canjes de deuda ofrece enseñanzas para el diseño y la implementación de canjes de deuda por acción climática.
En primer lugar, las complejas estructuras de gobernanza de los canjes de deuda han limitado su uso. En el pasado, las transacciones solían ser pequeñas, y generaron apenas unos 1 000 millones de dólares de financiación para el medioambiente entre 1987 y 2003. Una plantilla de términos y condiciones para futuros canjes de deuda por acción climática podría reducir la complejidad y disminuir el tiempo y los costos asociados.
En segundo lugar, los canjes de deuda por acción climática tendrían que aliviar una parte suficiente de la carga de deuda para permitir que los países deudores inviertan en proyectos de adaptación y mitigación del cambio climático. Por ejemplo, los canjes de deuda por naturaleza que Estados Unidos estableció con Indonesia en 2009 fueron criticados por no hacer lo suficiente para ayudar al Gobierno indonesio a alcanzar sus objetivos de conservación.
Otra preocupación es la denominada «adicionalidad»: garantizar que los canjes impulsen nuevas iniciativas climáticas, en lugar de cubrir iniciativas ya previstas o ya financiadas con financiación climática internacional.
Ante las crecientes brechas entre la asistencia para la adaptación que reciben los países y la que necesitan, los canjes de deuda por acción climática pueden ser una fuente significativa de financiación. Climate Policy Initiative, un grupo de investigación sin fines de lucro, estimó recientemente que alrededor del 90 % de las necesidades de adaptación que los países enumeraron en sus contribuciones determinadas a nivel nacional —los planes de acción climática que presentan a la ONU— solo pueden satisfacerse con ayuda de bancos de desarrollo u otros países.
Regiones que experimentan con los canjes de deuda
Algunas regiones están poniendo a prueba los canjes de deuda por acción climática.
La Comisión Económica y Social para África Occidental ha desarrollado un canje de deuda por objetivos climáticos y de desarrollo sostenible, en el que actúa como enlace entre los acreedores y siete países piloto. La iniciativa se centra en impulsar el desarrollo sostenible y los objetivos climáticos, por ejemplo, mediante el desarrollo de una agricultura más resiliente.
Asimismo, como parte del Fondo de Resiliencia del Caribe, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe prevé lanzar un canje de deuda por adaptación climática. Su objetivo es reducir los 527 millones de dólares de deuda de tres países piloto mediante la emisión de bonos verdes, de manera similar al canje de deuda de Belice. Los bancos de desarrollo desempeñarían un papel crucial al garantizar los nuevos bonos y reducir el riesgo crediticio.
Con canjes de deuda por acción climática diseñados cuidadosamente y el apoyo de instituciones internacionales, los países en desarrollo podrían ampliar la financiación de las medidas de mitigación y adaptación climáticas que tanto necesitan y aliviar parte de su pesada carga de deuda.



