¿Cómo puede la COP26 cambiar el futuro del planeta? Una experta lo explica

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  • Desde que se celebró la primera conferencia de la COP en 1995, la crisis climática ha pasado de ser una amenaza futura a una realidad cotidiana.

  • El cambio climático provocó en la última década tres veces más fenómenos meteorológicos extremos que en la década de 1970.

  • El lavado verde y la falta de acción de los principales contaminadores han agravado la crisis climática.

  • Hay varias opciones de políticas que podrían exigir responsabilidades a los contaminadores por sus actos.


Mientras el Reino Unido se prepara para acoger las decisivas conversaciones sobre el clima de la COP26, el creciente impacto del cambio climático es una clara advertencia de que se necesitan medidas urgentes.

Este es el impacto del cambio climático.Image: Organización Meteorológica Mundial

A medida que el planeta se calienta, aumenta el número de tormentas, inundaciones, sequías, incendios forestales y otros fenómenos climáticos extremos. Según la Organización Meteorológica Mundial, desde la década de 1970 se ha triplicado el número de fenómenos meteorológicos extremos en el planeta, que alcanzó los 2105 entre 2010 y 2019.

Radio Davos repasa la primera reunión de la COP, celebrada en Berlín en 1995, un cuarto de siglo en el que el cambio climático ha pasado de ser una amenaza futura a una realidad cada vez más evidente.

Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace International, participó en las conversaciones inaugurales de la COP y ha asistido a todas las reuniones desde entonces. Aquí comparte su perspectiva sobre lo que ha cambiado desde los primeros debates climáticos de la COP y lo que debe ocurrir para que las conversaciones actuales tengan éxito. (Esta entrevista se editó ligeramente.)

P. ¿Qué ha ocurrido desde su primera reunión de la COP?


Lo que ha ocurrido es que quienes no quieren que el mundo afronte el cambio climático —las empresas petroleras y de combustibles fósiles, y las grandes corporaciones agroindustriales— han conseguido sembrar dudas, frenar los avances y dificultar mucho que el mundo siga adelante para abordar este caos climático.

Esa es parte de la historia. Desde el punto de vista tecnológico, hemos visto rápidos avances en las energías renovables. La energía eólica y la solar están despegando y volviéndose económicamente viables. Aumentan los esfuerzos para cerrar las centrales de carbón en todo el mundo: aún no con suficiente rapidez ni en suficientes lugares, pero se avanza.

P. ¿Qué no ha cambiado desde la COP1?

Lo que no ha cambiado es la combinación de oposición y lavado verde por parte de las élites globales y las empresas, que ahora ha generado ansiedad climática entre nuestros jóvenes.

Estamos en una situación en la que no se han producido las reducciones de emisiones que deberían haberse logrado. Y nos acercamos al peor escenario de lo que, según los científicos del clima, podría ocurrir. El reciente informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático es a la vez asombroso y aterrador por la intensidad de lo que ya está ocurriendo en todo el mundo.

Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace International, ha asistido a todas las reuniones de la COP.Image: Foro Económico Mundial/Walter Duerst

P. ¿Son ahora más contundentes las advertencias climáticas que en la década de 1990?

Las advertencias siempre han sido contundentes. Si hubiéramos escuchado a los científicos en la década de 1960, cuando Lyndon B. Johnson recibió sobre su escritorio el primer informe científico sobre el clima, estaríamos en una situación diferente.

Lo que ha cambiado es que los impactos ya están ocurriendo. Los bosques están ardiendo en todo el mundo. Vemos tormentas enormes que arrasan hogares en países desarrollados como Estados Unidos y Alemania, pero los países en desarrollo llevan tiempo viviendo esta realidad.

Lo que se consideraba un problema lejano ahora está aquí y nos afecta a mí, a ti, a todos. Ese pánico, esa ansiedad, son mucho más tangibles que antes y ya no podemos ignorarlos.

P. ¿Cree que el mundo cumplirá el Acuerdo de París?

El Acuerdo de París incluye un objetivo a largo plazo al que se han comprometido los países y un mecanismo de progresión incorporado para que cada país aumente sus ambiciones. La cuestión de la próxima reunión de la COP es si lo harán y si lo harán a gran escala.

Pero también está el apoyo de la gente a la acción climática. Hay una enorme urgencia por actuar en todo el mundo, desde los jóvenes hasta los abuelos. Y sigo esperando que nuestros líderes escuchen ese llamado de una forma mucho más directa que en el pasado.

China es el mayor contaminador de CO2 del mundoImage: REUTERS/Stringer (CHINA - Etiquetas: MEDIO AMBIENTE ENERGÍA)

P. ¿Cómo influyen las políticas globales de economías como las de Estados Unidos y China en las posibilidades de éxito del Acuerdo de París?

Estados Unidos nunca ha sido un aliado estable en la lucha contra la crisis climática. Es fundamental que el Gobierno de Biden y el Congreso de Estados Unidos aprueben medidas con fuerza jurídica que den al mundo la confianza de que Estados Unidos reducirá sus emisiones al nivel requerido.

Está claro que lo que haga China también es muy importante. China ha avanzado mucho en el desarrollo de capacidad de energía limpia y renovable, pero los avances se han estancado en los procesos industriales y persiste la dependencia del carbón como fuente de energía dominante. El presidente Xi Jinping ha indicado que los esfuerzos por descarbonizar redundan en el propio interés de China. Pero, como todos los demás países, China debe redoblar sus esfuerzos. Sus emisiones deben alcanzar su máximo antes, a más tardar en 2025.

P. ¿Cuál sería el resultado ideal de la reunión de la COP26?

Es importante recordar que las COP no resuelven el problema por arte de magia. Todos los países, en especial los del G20, deben ser más ambiciosos con sus contribuciones determinadas a nivel nacional y comprometerse con objetivos que mantengan al alcance la meta de 1,5 grados. Actualmente, vamos camino de alcanzar los 2,7 grados. Y hay un grupo de países que aún no ha presentado ninguna propuesta. Rusia, Arabia Saudita, India, China y los países desarrollados deben actuar.

Un pacto de solidaridad también es fundamental. La COVID ha puesto de manifiesto las desigualdades en todo el mundo y cómo estas generan brechas entre los países ricos y pobres. Hay que resolver el problema de la equidad en el acceso a las vacunas para que los países pobres puedan vacunar a su población.

La financiación climática tiene un papel importante que desempeñar. Los países ricos deben pensar qué harán para apoyar a los países que ya sufren pérdidas y daños.

Por último, debemos eliminar la posibilidad de que las empresas recurran al lavado verde. Muchos de los compromisos empresariales de cero emisiones netas, en especial los de la industria de los combustibles fósiles, dependen de programas de compensación no regulados, como plantar árboles, para mantener la actividad habitual. Glasgow debe poner al descubierto el lavado verde y crear un mecanismo de rendición de cuentas que ajuste las prácticas de compensación a la ciencia del clima.

Programa de plantación de árboles como este.Image: UNSPLASH/Vitor Monthay

P. ¿Qué cambios importantes en esta década pueden ayudarnos a no superar los 1,5 ℃?

Tenemos que cambiar toda la dinámica para que los intereses a corto plazo de unos pocos no dominen los intereses a largo plazo de las personas ni del planeta. Esto exige una mentalidad diferente, que sitúe la emergencia climática y las cuestiones sociales en el centro de la toma de decisiones.

Las políticas deben reducir las emisiones, pero también proteger a las personas más vulnerables y pobres. Así, por ejemplo, los habitantes de países en desarrollo ya no tendrán que deforestar sus tierras para exportar madera a Europa o Estados Unidos; en su lugar, adoptar modelos locales beneficiará a las comunidades locales. Es totalmente posible, pero las empresas deben pagar estas transiciones, no los contribuyentes.

Jennifer Morgan, de Greenpeace, habla sobre sus esperanzas para la COP26.
Jennifer Morgan, de Greenpeace, habla sobre sus esperanzas para la COP26.
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Los gobiernos deben dejar de buscar nuevos combustibles fósiles y redirigir sus inversiones y subvenciones de los combustibles fósiles a las energías limpias y renovables.

Ya contamos con todas las soluciones de políticas que necesitamos; ese ya no es el problema. Tenemos la tecnología para avanzar rápidamente. Lo que falta es el valor para enfrentarse a quienes quieren que todo siga igual, y eso exige concentración, ingenio y una determinación absoluta.

P. ¿Qué medidas a corto plazo pueden tomar los responsables de formular políticas para abordar la amenaza del cambio climático a largo plazo?


Los líderes deben abordar de frente las causas profundas del cambio climático y crear las condiciones para que funcionen las soluciones.

Los responsables de formular políticas pueden negarse a aceptar más dinero de la industria de los combustibles fósiles, acabar con la corrupción y actuar con transparencia.

Se pueden hacer cumplir leyes que obliguen a todas las empresas a reducir sus emisiones a cero y establecer un sistema de rendición de cuentas. Y si no lo hacen, no podrán repartir dividendos entre sus accionistas.

Las regulaciones financieras pueden servir para incorporar directamente a nuestras economías los riesgos derivados de los impactos del cambio climático y de los activos que podrían quedar varados.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para combatir el cambio climático?


Todos estos tipos de cambios sistémicos son posibles y podrían ponerse en marcha en unos pocos meses. El mayor riesgo es, en realidad, no actuar.

Los líderes deben exigir responsabilidades a las empresas que causaron este problema. Se podría obligar a las empresas contaminantes a contribuir a un fondo para apoyar a los millones de personas de todo el mundo que sufren pérdidas y daños. Y aunque pueda parecer poco probable, ya está ocurriendo: están surgiendo varios procesos judiciales y litigios por daños climáticos.

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