El objetivo anual de las naciones ricas de aportar 100.000 millones de dólares de financiación climática a los países en desarrollo (que debía cumplirse a partir de 2020) no se alcanzará hasta 2023.
Se han expresado inquietudes sobre el posible efecto negativo de este asunto en los avances de las próximas conversaciones de la ONU, incluida la COP26.
En la COP26 se necesitará más claridad sobre cómo garantizar que las naciones más vulnerables del mundo reciban una parte justa de la financiación para hacer frente al cambio climático.
Las naciones ricas que prometieron financiación climática para los países vulnerables admitieron que no alcanzarán hasta 2023 el objetivo anual de 100.000 millones de dólares, que debía cumplirse a partir de 2020; los activistas advirtieron que esto podría obstaculizar los avances en las próximas conversaciones de la ONU.
Alok Sharma, el alto cargo británico que presidirá la cumbre climática COP26 en Glasgow, que comienza el domingo, dijo que un plan de ejecución —elaborado por Alemania y Canadá— tenía como objetivo «restablecer la confianza» entre los gobiernos más ricos y los más pobres.
Pero admitió que el incumplimiento del plazo de 2020 para aumentar la suma anual —a la que los gobiernos ricos se comprometieron en 2009— era «motivo de profunda frustración» entre los países en desarrollo, aunque algunos acogieron favorablemente el plan.
Según un análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, el plan prevé que los países desarrollados «avanzarán significativamente» hacia el objetivo anual de 100.000 millones de dólares en 2022, después de no alcanzarlo en 2020 ni en 2021.
Prevé que probablemente se alcance el objetivo en 2023 y que luego se supere en 2024 y 2025.
Sin embargo, muchos grupos ecologistas calificaron el plan de fracaso y afirmaron que las naciones más ricas no habían cumplido su promesa de brindar el apoyo tan necesario a países de África a Asia para que adopten energías limpias y se adapten a fenómenos meteorológicos más extremos y a la subida del nivel del mar a medida que se calienta el planeta.
«Es vergonzoso que los países ricos solo ahora —una semana antes de la COP26— intenten explicar cómo piensan cumplir un compromiso que conocen desde hace 12 años», dijo John Nordbo, asesor principal sobre clima de la organización humanitaria CARE International.
David Levai, investigador asociado del centro de estudios IDDRI, con sede en París, dijo que el plan no tranquilizaría a los países en desarrollo respecto a que se atenderían sus inquietudes por la falta de recursos para hacer frente a los impactos climáticos cada vez más graves.
«En un año en que afrontan crisis simultáneas —sanitaria, climática y de deuda—, el apoyo es más crucial que nunca para sostener la transición», dijo.
Instó a las naciones ricas a cumplir a tiempo lo prometido, incluido el aumento de la financiación para la adaptación y la mejora del acceso a esos fondos.
«Si la presidencia británica (de las conversaciones de la ONU) no aborda urgentemente este asunto, corre el riesgo de envenenar la COP», añadió Levai.
¿Habrá más en 2021?
Según el plan de los donantes, desde que se fijó el objetivo de 100.000 millones de dólares en las conversaciones de la ONU de 2009, los países desarrollados han aumentado «significativamente» su apoyo, hasta alcanzar los 79.600 millones de dólares en 2019.
Las cifras definitivas de 2020 aún no están disponibles, pero cada vez está más claro que, en medio de las dificultades económicas causadas por la pandemia de COVID-19, los países desarrollados no movilizaron conjuntamente 100.000 millones de dólares para el plazo del año pasado, señaló el informe.
«En los últimos meses hemos oído crecer la preocupación por no haberse alcanzado el objetivo de 100.000 millones de dólares en 2020. Compartimos la decepción por ello», escribieron los ministros alemán y canadiense en un prólogo.
Jochen Flasbarth, secretario de Estado del Ministerio de Medio Ambiente de Alemania, dijo que «queda mucho trabajo por hacer» para cumplir la promesa de financiación climática, que se extiende hasta 2025, cuando debería entrar en vigor un nuevo objetivo más ambicioso, aún por acordar.
«Sin embargo, confío firmemente en que con este plan podamos mostrar a la comunidad internacional que los países desarrollados siguen comprometidos a cumplir sus promesas», añadió.
El informe señala que este año se esperan algunas promesas de financiación adicionales de países desarrollados, sin especificar cuáles. Según el informe, esos nuevos compromisos aumentarían las proyecciones generales.
El lunes, funcionarios británicos y alemanes dijeron a periodistas que se prevé aportar un total de más de 500.000 millones de dólares en financiación climática entre 2021 y 2025.
Eso superaría un promedio de 100.000 millones de dólares al año, y se prevé que la cifra anual aumente hasta casi 120.000 millones de dólares en 2025.
Sin embargo, investigadores del centro de estudios E3G, con sede en Londres, destacaron una expectativa clave de los países vulnerables y de la sociedad civil: que los déficits iniciales se compensen en años posteriores.
Señalaron que, como el plan solo indica que se aportará un promedio anual de 100.000 millones de dólares entre 2021 y 2025, «no llega a aceptar la responsabilidad de compensar» todo el déficit acumulado desde 2020.
Nick Mabey, director ejecutivo de E3G, dijo que los países desarrollados habían ideado «un plan apenas creíble» para cumplir «en el último minuto» la antigua promesa de financiación climática.
«Esperemos que esto apoye la colaboración entre los países con “mayores ambiciones” de cara a las cruciales negociaciones de la COP26», dijo.
Pero añadió que «en Glasgow se necesitará más claridad sobre cómo garantizar que una parte justa de la financiación se destine a ayudar a los países y comunidades más vulnerables a responder a los crecientes impactos climáticos».
La organización humanitaria Oxfam dijo que la hoja de ruta no ofrecía ningún compromiso sólido para aumentar la proporción de financiación climática destinada a la adaptación —que ahora recibe solo una cuarta parte de los fondos— ni para brindar más apoyo en forma de subvenciones.
«Es inaceptable que los países más pobres, que apenas han contribuido a causar la crisis climática, se vean obligados a endeudarse para protegerse de desastres climáticos cada vez más intensos, como sequías y tormentas», dijo Jan Kowalzig, asesor principal de políticas climáticas de Oxfam.




