Mientras el mundo se reúne para la COP26, así pueden los líderes despejar la confusión sobre los criterios ESG

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  • La verdadera prueba de fuego de las propuestas de cero emisiones netas en la COP26 será hasta qué punto los sectores público y privado se comprometen a acordar prioridades y determinar cómo trabajar juntos.

  • Ha aumentado la confusión y la fragmentación en torno a cómo evaluar las políticas ESG, cómo compararlas e incluso qué constituye una inversión sostenible en primer lugar.

  • Es fundamental cerrar las brechas en el seguimiento de los avances y la comparación del desempeño, aumentar la transparencia y pasar de la agenda a la acción para maximizar el potencial de las políticas ESG.

A medida que se acerca la COP26, tanto la industria como los gobiernos procurarán preparar de la mejor manera sus propuestas para abordar la crisis climática. En las próximas semanas se analizarán muchas cuestiones, pero la verdadera prueba de fuego será hasta qué punto los sectores público y privado se comprometen a acordar prioridades y, posteriormente, determinar cómo trabajar juntos.

El mundo quiere claramente avanzar hacia la sostenibilidad en materia climática y en otros ámbitos. Al mismo tiempo, ha aumentado la confusión y la fragmentación en torno a cómo evaluar las políticas ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), cómo compararlas e incluso qué constituye una inversión sostenible en primer lugar.

Este tema ha recibido mucha atención de los inversores, los responsables de formular políticas y la sociedad en general en los últimos meses, en medio de la preocupación por el lavado verde y la capacidad de cumplir las ambiciones de los acuerdos climáticos de París.

Además, hacer transparentes las distintas soluciones para ofrecer una elección justa a consumidores e inversores —y evitar una asignación inadecuada del capital— crearía oportunidades de negocio y ventajas competitivas para las industrias, al tiempo que reduciría el riesgo del sector financiero.

Los gobiernos tienen un papel fundamental en la normalización de las metodologías que utilizan las empresas para fijar objetivos. En colaboración con el sector privado, es esencial cerrar las siguientes brechas para maximizar verdaderamente el potencial de las políticas ESG. Entre los ámbitos prioritarios se incluyen:

Seguimiento de los avances y comparación del desempeño. Sería beneficioso contar con una forma sencilla y fácil de seguir los avances y comparar el desempeño de empresas, bancos y todos los sectores de la economía. Algunos ejemplos son el Consejo de Normas de Contabilidad Sostenible (SASB, que ahora mantiene la Value Reporting Foundation) y la Taxonomía Sostenible de la UE. La insuficiencia de datos ESG y la falta de normas comunes constituyen una brecha que frena la innovación y la ampliación de las soluciones.

En paralelo con las normas de contabilidad financiera, necesitamos normas fiables para la presentación de informes ESG. Por su parte, los gobiernos podrían especificar normas comunes sobre cómo deben medir, informar y fijar objetivos las empresas y los bancos para sus emisiones de carbono, de acuerdo con las mejores prácticas recomendadas por el Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima.

Mayor transparencia. Para asegurar todos los beneficios que las políticas ESG aportan a la economía, el medio ambiente y la sociedad, necesitamos más transparencia y divulgaciones más completas. Los esfuerzos en materia de divulgación, transparencia y colaboración permitirían al sector financiero ofrecer mayor claridad a clientes, accionistas, agencias de calificación y organismos reguladores. Esto permitiría a los inversores alcanzar sus objetivos de obtener rendimientos sólidos y, a la vez, generar resultados positivos relacionados con los criterios ESG. Ayudaría a los bancos a diseñar soluciones sostenibles que respondan a las preferencias de sus clientes y daría a las empresas mayor claridad en su transición hacia operaciones con menos emisiones de carbono.

Además, estas medidas permitirían a los inversores cuantificar mejor los riesgos y rendimientos relacionados con la sostenibilidad, y a los organismos reguladores evaluarlos mejor. Asimismo, garantizarían que el sector financiero se rija por una norma mundial clara sobre lo que se espera de él, lo cual permitiría a la sociedad medir sus avances en la lucha contra el cambio climático y en otras prioridades ESG.

Los gobiernos deben mantener una postura realista y tener en cuenta la disponibilidad y la calidad de los datos, al tiempo que colaboran con la industria y el sector financiero para evitar múltiples sistemas que probablemente generarían confusión en su aplicación y uso.

De la agenda a la acción. La divulgación de información ESG ha ocupado un lugar destacado en la agenda de los organismos reguladores de todo el mundo. La UE ha sido pionera y ha ido desplegando sus medidas módulo por módulo, sobre la base del plan de acción general publicado en 2018. Entre los ejemplos hasta ahora figuran los índices de referencia climáticos y el nivel 1 del Reglamento sobre divulgación de información relativa a las finanzas sostenibles (SFDR).

Otras jurisdicciones están siguiendo el ejemplo. Los organismos reguladores de Estados Unidos están prestando cada vez más atención a esta cuestión, y la política climática es una prioridad máxima del Gobierno de Biden. Aun así, es fundamental pasar de la agenda a la acción mediante, por ejemplo, normas de emisiones más estrictas o la aceptación de enfoques ESG.

Este enfoque empieza a propiciar una mayor alineación mundial: el SASB está armonizando sus normas de presentación de informes con la Global Reporting Initiative, y están surgiendo normas mundiales para la transición climática. Aún queda mucho por hacer y esperamos que la COP26 conduzca a acciones más concretas.

De cara a la COP26

Acogemos con satisfacción una mayor coordinación y consolidación en este ámbito y apoyaríamos el establecimiento de normas de divulgación alineadas a escala mundial. Mientras seguimos fomentando este avance, debemos alinearnos con los marcos que están surgiendo y contribuir a evitar una mayor fragmentación.

Las alianzas serán fundamentales y el sector financiero tiene la responsabilidad de apostar por la colaboración. Por ejemplo, Credit Suisse es miembro del Grupo de Trabajo de Servicios Financieros de la Iniciativa de Mercados Sostenibles, una colaboración de una docena de bancos de todo el mundo convocada por Su Alteza Real el príncipe de Gales para acelerar la transición del sector financiero a cero emisiones netas, con ámbitos prioritarios de actuación de cara a la COP26.

En enero, Credit Suisse fue una de las más de 50 empresas de distintos sectores que se comprometieron a proporcionar las Métricas del Capitalismo de las Partes Interesadas publicadas por el Consejo Empresarial Internacional del Foro Económico Mundial.

También nos sumamos a la Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia (junto con unos 100 bancos) y a la Alianza Bancaria para Cero Emisiones Netas, un grupo de unos 60 bancos que colaboran estrechamente de cara a la COP26.

Ambos grupos trabajan para establecer un conjunto común de normas sobre cómo medir, informar y fijar objetivos de reducción de carbono. Esto permite compartir metodologías y, en última instancia, garantizará que dispongamos de una base común para comparar el desempeño de distintos bancos e instituciones financieras en materia de mitigación del cambio climático.

A veces, los avances pueden parecer graduales. Aun así, los líderes empresariales y financieros deben implicarse a fondo para definir el camino a seguir, conscientes de que, en esta etapa, no existe un reglamento único ni una hoja de ruta establecida para desarrollar estas normas y resolver estos problemas.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial para impulsar la transición a la energía limpia?


La magnitud del desafío y de la ambición que nos esforzamos por alcanzar es inmensa. Los peligros de la inacción son reales: desde el cambio climático y los riesgos sociales hasta las repercusiones económicas para las industrias y economías que se quedan rezagadas.

Si a esto se suman el plazo en el que intentamos lograr el cambio y la falta de madurez de los marcos y de los incipientes regímenes y normas regulatorios subyacentes, se crea un terreno fértil para una gran colaboración.

Espero que la COP26 sea un hito importante en este esfuerzo crucial.

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