Como parte del G20, el B20 reúne a la comunidad empresarial mundial para formular recomendaciones con antelación a la Cumbre de Líderes del G20, que se celebrará en Bali (Indonesia) más adelante este año.
La necesidad de una transición equitativa y justa ha sido un tema central durante las reuniones del B20, pues ya están sentadas las bases para una transición energética sostenible.
El B20 se perfila como el B20 del clima y demuestra cómo los sectores público y privado, y los actores locales y globales, pueden trabajar juntos para que el mundo mantenga el rumbo hacia los 1,5 °C.
Se han sentado las bases para una transición energética sostenible. Este fue un mensaje claro cuando el presidente Joko Widodo y los líderes indonesios e internacionales acordaron establecerla como una de las principales prioridades en la reciente reunión inaugural del B20.
Este año, Indonesia acoge el G20, una plataforma multilateral estratégica que conecta a las principales economías desarrolladas y emergentes del mundo. Los miembros del G20 representan más del 80 % del PIB mundial y también el 80 % de las emisiones mundiales de CO2. Por tanto, las decisiones y los compromisos de este grupo desempeñarán un papel importante tanto en la recuperación económica mundial como en la transición climática.
Como parte del G20, el B20 reúne a la comunidad empresarial mundial para formular recomendaciones con antelación a la Cumbre de Líderes del G20, que se celebrará en Bali (Indonesia) más adelante este año.
A lo largo del debate surgieron cinco temas clave:
1. Fijar la ambición desde los más altos niveles
En vísperas de la COP26, Indonesia estableció una serie de ambiciosos compromisos para la transición energética. Entre ellos, se comprometió a que más del 50 % de su nueva capacidad eléctrica proceda de energías renovables durante los próximos 10 años, a no construir nuevas centrales eléctricas de carbón más allá de las ya previstas y a alcanzar las cero emisiones netas en 2060, o antes. Estos compromisos se formularon antes de que la COP26 acordara la «reducción gradual» del carbón y demuestran que pueden cumplirse mediante alianzas público-privadas internacionales.
El presidente Joko Widodo mantuvo una firme ambición de lograr una «electrificación masiva» pese a que, en la situación actual, más del 60 % de la capacidad total de la generación eléctrica sigue dependiendo del carbón. Expuso algunas de las principales oportunidades que ofrece la transición energética de Indonesia: aprovechar el enorme y diverso potencial de energías renovables del país (hasta 418 GW), explotar sus abundantes reservas de materiales clave para la transición energética, como níquel, bauxita, estaño y cobre, para establecer nuevas industrias, y comenzar a retirar centrales eléctricas de carbón mediante el desmantelamiento de 5,5 GW de capacidad.

Sin embargo, el presidente indonesio también dejó claros dos requisitos fundamentales para su país. Destacó la importancia de «llevar a cabo la transición sin perjudicar a la población, así como la necesidad de inversión, tecnología y apoyo internacionales»
2. Rendición de cuentas: las empresas cumplen sus compromisos
Como parte del B20, la comunidad empresarial tiene la oportunidad de movilizar al sector privado y pasar el testigo de Glasgow a Bali, donde se celebrarán las cumbres del G20 y del B20 en noviembre de 2022.
Hasta la fecha, 683 de las 2.000 mayores empresas cotizadas han declarado compromisos de cero emisiones netas. De ellas, solo el 13 % son de mercados emergentes y economías en desarrollo (EMDE). La reciente reunión inaugural reafirmó el papel fundamental que desempeñan las microempresas y las pequeñas y medianas empresas en economías como la de Indonesia. Representan más del 60 % del PIB y, por tanto, apoyar su transición hacia las cero emisiones netas es igual de esencial.
KADIN, la Cámara de Comercio de Indonesia, creó recientemente su propio centro de cero emisiones netas para apoyar a las empresas indonesias en su camino hacia la adopción de compromisos de cero emisiones netas.
Bakrie & Brothers, miembro de KADIN desde hace mucho tiempo, ha defendido la sostenibilidad y la transición energética. El grupo, con 80 años de historia, ha emprendido una importante transición para reorientarse hacia negocios sostenibles y digitales, entre ellos autobuses eléctricos, almacenamiento de baterías, energías renovables, viviendas prefabricadas inteligentes y tecnología financiera.
La ambición de Indonesia de hacer realidad la transición energética debe ir acompañada de inversión y apoyo de las comunidades internacionales de las finanzas y los negocios.
3. Inversión de la comunidad inversora internacional
Para alcanzar sus objetivos de cero emisiones netas, Indonesia calcula que necesitará un promedio de 150.000-200.000 millones de USD al año hasta 2030. Junto con Indonesia, las EMDE necesitarán más de siete veces el gasto de capital actual en energía limpia cada año para 2030, a fin de garantizar que el mundo avance hacia las cero emisiones netas en 2050.
La buena noticia, como destacó Mark Carney durante la reunión, es que «hay fondos disponibles para cubrir las necesidades: más de 450 de los mayores bancos, aseguradoras y fondos de pensiones se han comprometido a gestionar sus activos, valorados en 130 billones de dólares, conforme a los requisitos de cero emisiones netas».
La iniciativa del Foro Económico Mundial Movilización de inversiones para la energía limpia en economías emergentes (MICEE) se creó para impulsar la acción colectiva y lograr resultados mediante la colaboración de los sectores público y privado, con el fin de acelerar las inversiones necesarias en energía limpia en las EMDE. KADIN y Accenture colaboran estrechamente con el Foro Económico Mundial en el marco de MICEE para desbloquear la financiación de proyectos de energía limpia en Indonesia.
4. Apoyo de los líderes de la industria de la transición energética
Además de financiación, las EMDE que apenas comienzan su transición energética necesitan apoyo técnico para aumentar rápidamente su capacidad de energía limpia, así como transferir conocimientos y formar a nuevas generaciones de trabajadores del sector.
Los líderes de la transición energética pueden aprovechar la oportunidad de entrar en nuevos mercados con un alto potencial de energías renovables, al tiempo que implantan soluciones de energía limpia a escala industrial. Por ejemplo, el análisis del valor del sistema de Indonesia, presentado por Accenture en la COP26 mediante el marco de valor del sistema del Foro Económico Mundial, recomendó que Indonesia podría aprovechar su enorme potencial de energías renovables creando zonas de energía renovable (centrales eléctricas renovables de gran escala, >500 MW), siguiendo el exitoso ejemplo de los megaparques solares de India. Estos han sido clave para impulsar el crecimiento exponencial de la capacidad renovable de India, al abordar los principales riesgos y desafíos que afrontaban los proyectos.
La industrialización de la energía solar y eólica fue una de las prioridades clave señaladas el año pasado por el grupo de trabajo sobre energía del B20 Italia, presidido por Francesco Starace, director ejecutivo del grupo Enel. En la reunión de este año, destacó la importancia de acelerar y hacer realidad la transición energética «inevitable» sin repetir el mismo grado de desigualdad de transiciones anteriores.
5. Una transición equitativa y justa para todas las partes interesadas

La necesidad de una transición equitativa y justa ha sido un tema central durante las reuniones del B20. Esto pone de relieve la importancia de abordar las desigualdades y los desafíos sociales que pueden surgir como consecuencia de la transición energética.
Por el contrario, una planificación adecuada ofrece enormes oportunidades. Por ejemplo, se calculó que, en Estados Unidos, el 55 % de los trabajadores de las centrales eléctricas de carbón podría encontrar empleo en el sector solar sin recibir formación adicional, y que la mayoría de los trabajadores del carbón podrían incorporarse al sector solar con salarios medianos más altos. En Indonesia, en concreto, se prevé que la economía verde podría crear hasta 4,4 millones de nuevos empleos para 2030, según señaló la Agencia Nacional de Planificación del Desarrollo, Bappenas.
Sin embargo, la transición energética afectará a un conjunto más amplio de partes interesadas que va más allá de la mano de obra directa del sector. Tendrá repercusiones en las comunidades, las economías informales y los jóvenes que se beneficiaron —o se habrían beneficiado—, por ejemplo, de las centrales eléctricas de carbón. Esto refuerza aún más la importancia de buscar una nueva vida para todos los activos que se retiren debido a la transición energética. Puede hacerse reconvirtiendo antiguas centrales o minas para destinarlas a proyectos de energía renovable, como han demostrado empresas como Enel y EDP en Europa y América Latina.
Sabemos que esta debe ser la década en que se haga realidad la transición energética y creemos que este B20 se perfila como el B20 del clima, pues demuestra cómo los sectores público y privado, y los actores locales y globales, pueden trabajar juntos —especialmente en los mercados en desarrollo y emergentes— para que el mundo mantenga el rumbo hacia los 1,5 °C.




