En el último año, el mundo ha alcanzado varios puntos de inflexión positivos en el avance hacia la sostenibilidad.
Estos cambios se relacionan con avances en los compromisos de cero emisiones netas, la biodiversidad, el transporte sostenible y la justicia e igualdad social.
Si bien este tipo de inversión ha aumentado, el ecoblanqueo supone un grave riesgo para la transición sostenible.
El concepto de «puntos de inflexión» se utiliza habitualmente para describir la amenaza de los riesgos sistémicos. Se refiere a sistemas que pasan a un nuevo estado y representa un cambio en un punto crítico que alterará de manera cualitativa el destino futuro de un sistema complejo.
El último año ha sido testigo de una serie de puntos de inflexión positivos en el avance hacia la sostenibilidad, desde la incorporación generalizada de las cero emisiones netas hasta la acción en favor de la justicia social y la equidad, pasando por el auge de las tecnologías limpias y las soluciones naturales. Estos puntos de inflexión llegan en un momento crítico, con COP26 a solo cuatro meses y con un camino estrecho por delante para mantener las temperaturas dentro de 1,5 grados y regenerar el mundo natural.
Estos son los 4 puntos de inflexión más importantes que Generation Investment Management ha observado en su Informe de Tendencias de Sostenibilidad 2021:
1) Avances hacia las cero emisiones netas
Guste o no, el concepto de cero emisiones netas ha llegado para quedarse. Más de tres cuartos del PIB mundial están ahora cubiertos por compromisos nacionales para alcanzar emisiones netas nulas a mediados de siglo, con la incorporación de China y Estados Unidos este año y de muchas economías más pequeñas.
El Reino Unido se encuentra ahora a medio camino de las cero emisiones netas, medido frente a los niveles de 1990. También son numerosas las empresas que emprenden acciones profundas y a corto plazo en materia de emisiones. De hecho, consideramos que sus avances en la descarbonización son una cualidad infravalorada (a esto lo llamamos el Valor temporal del carbono).
Más concretamente, las cero emisiones netas se han convertido en un estándar de facto para el sector financiero y de inversión. En los últimos meses, se han puesto en marcha nuevas iniciativas de cero emisiones netas impulsadas por gestoras de activos, bancos y aseguradoras. El gráfico siguiente muestra el rápido aumento de los activos bajo gestión (AUM) en el marco de la iniciativa Net Zero Asset Managers, que ahora representa casi la mitad de los AUM mundiales.
2) Un año decisivo para la naturaleza
Durante años, los científicos han advertido sobre la degradación del mundo natural, la pérdida de especies y el riesgo de colapso de los ecosistemas. Una serie de cumbres e iniciativas globales pretende dar respuesta. Por ejemplo, los objetivos preliminares en materia de biodiversidad se publicaron en julio, e incluyen una propuesta para proteger el 30 % de los océanos y las tierras en 2030.
La biodiversidad y las soluciones naturales para la sostenibilidad también han llegado a la agenda de empresas e inversores este año. Observamos un aumento de la actividad empresarial en este ámbito. Nuestra investigación (véase el gráfico siguiente) muestra que los flujos de inversión en soluciones naturales se han triplicado desde 2016, lo que refuerza la importancia de este asunto para la inversión sostenible.
3) El crecimiento de la energía sostenible y la movilidad
Los grandes sistemas eléctricos están alcanzando un punto crítico en la transición hacia una energía con cero emisiones de carbono. A escala mundial, la producción de energía a partir de fuentes bajas en carbono (renovables más nuclear) ha superado al carbón por primera vez. En la UE, las energías renovables ya producen más electricidad que todos los combustibles fósiles juntos. Se trata de un logro sin precedentes para una gran economía, aunque hace falta que el ritmo se acelere aún más.
La movilidad también está viviendo una revolución. Por fin estamos encontrando la manera de superar el dilema del huevo o la gallina de los vehículos eléctricos (VE) y los puntos de recarga. Ya circulan siete millones de vehículos totalmente eléctricos y hay más de 12 millones de cargadores. Los costes de las baterías siguen bajando.
Estamos cambiando la forma en que elegimos vivir y desplazarnos por nuestras ciudades. Un punto de inflexión llamativo que observamos es el auge de las zonas prioritarias para peatones en las ciudades: solo en Europa se han añadido durante la pandemia miles de kilómetros de barrios de bajo tráfico, como muestra el gráfico siguiente. Aunque estas zonas pueden generar cierta polémica local, también son populares y benefician a algunos de los colectivos más desfavorecidos de nuestras ciudades.
4) La continua expansión de la justicia y la igualdad social
Este año, los temas sociales han llegado a los consejos de administración de inversores y empresas. Una renovada atención al aspecto social de las consideraciones ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) está impulsando la inversión, ya que los inversores consideran que la equidad y la justicia social deben avanzar en paralelo con la acción en materia de clima y naturaleza.
En el informe del año pasado destacamos «una palpable inquietud por el cambio en la sociedad». Ahora vemos señales de que las preocupaciones por la justicia y la igualdad social han llegado a los consejos de administración. Por ejemplo, los fondos sociales han alcanzado una escala significativa este año por primera vez y son en gran medida los responsables del crecimiento actual de la inversión ESG. También observamos indicios de que las empresas empiezan a actuar: desde una mejor divulgación de métricas de diversidad e inclusión hasta mejoras en la gobernanza de las cadenas de suministro. Por supuesto, queda mucho camino por recorrer, pero estas son señales positivas.
Entonces, ¿en qué punto nos deja esto?
Los puntos de inflexión que observamos nos dan confianza, pero no hay lugar para la complacencia. Se necesitan aumentos enormes en el despliegue de soluciones de sostenibilidad para limitar el calentamiento global a 1,5 °C por encima de las temperaturas preindustriales y para abordar las injusticias de la sociedad. La investigación muestra que, en los próximos años, se necesitan aumentos en las tasas de despliegue del orden de 5 a 10 veces los niveles actuales para muchas tecnologías.
Asimismo, si bien el último año ha presentado enormes oportunidades para la inversión sostenible, no abordar el ecoblanqueo supone un grave riesgo para la transición sostenible. Esto incluye la baja calidad de algunos compromisos de cero emisiones netas, la brecha entre objetivos y acciones y la ausencia de garantías para quienes utilizan soluciones naturales, incluidas las compensaciones. Los inversores necesitan claridad sobre cómo las empresas convertirán los objetivos en acciones en los próximos años. Los consumidores no deberían enfrentarse a afirmaciones engañosas y, a menudo, confusas sobre los beneficios para la sostenibilidad.
La etapa previa a la COP26 es solo el inicio de una década de acción en favor del clima, la estabilidad ecológica y la justicia social. Hay abundantes muestras de liderazgo por parte de muchas empresas, pero aún se requiere una aceleración considerable. Estos puntos de inflexión nos dejan enormemente optimistas.







